Recreación del viaje de Magallanes y Elcano
Recreación del viaje de Magallanes y Elcano - ABC
SALE A LA VENTA EL MIÉRCOLES

«La Ruta infinita»: Calvo Poyato se embarca en su nueva novela en la hazaña de Magallanes y Elcano

ABC desgrana algunos pasajes y las claves de una obra dedicada a esta aventura histórica

CÓRDOBA Actualizado: Guardar
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El 10 de agosto se cumplieron 500 años de la partida de Fernando de Magallanes y su tripulación desde Sevilla. Un viaje que había nacido con unas pretensiones más modestas pero que acabó con otros resultados y convertido en leyenda. Tras esta primera e inesperada vuelta al mundo hay muchas pequeñas historias y en ellas se ha sumergido el novelista cordobés José Calvo Poyato (Cabra, 1951), uno de los grandes de la narrativa histórica española y colaborador de ABC.

Con pasión habla el autor de esta obra, que sale a la venta el miércoles bajo el título «La ruta infinita» y publicada por la editorial norteamericana Harper Collins. Calvo Poyato debuta en este prestigioso sello con una novela que lleva al lector a aquellos días de una forma vivida y de la que ABC adelanta algunos pasajes y desentraña sus escenarios y personajes.

«El lunes 10 de agosto -escribe Calvo Poyato en «La ruta infinita»- amaneció un día luminoso. Conforme avanzase el día aumentaría la temperatura y el calor pegajoso y húmedo de Sevilla en esta época del año, y resultaría insoportable. Magallanes se había despedido de Beatriz con un abrazo y de su hijo Rodrigo besándolo en la frente. También lo hizo de su suegra, besándole la mano y ambas mejillas. Antes de marcharse, su esposa, sollozando, se echó en sus brazos. Él acarició su sedoso cabello y con la mano le limpió las lágrimas y la besó en los labios. Luego, sin decir palabra, dio media vuelta y se encaminó hacia la ribera del Guadalquivir. Lo acompañaban su suegro -que había hecho una importante contribución a la financiación de la expedición-, su cuñado, Duarte de Barbosa, que también embarcaba, y Enrique, su esclavo, que portaba las pertenencias de su amo. Iban escoltados por cuatro hombres de la guardia de los Reales Alcázares. Beatriz, inmóvil, lo vio alejarse cojeando ligeramente. Era consciente de los graves peligros que suponía aquella expedición, a los que se sumaban los conflictos que generaba la capitanía de su esposo. Tuvo la impresión de que no volvería a verlo y que jamás sabría que quizá estuviera embarazada. Sintió un vahído y perdió el sentido. No dio en el suelo porque acudieron a tiempo de sostenerla. El pequeño Rodrigo dormía plácidamente».

Calvo Poyato dice que, al empezar a plantearse este libro, halló «muchos elementos novelescos: motines, traciones o la tensión que se vivía en la corte»

Hay tras esta obra un arduo trabajo de investigación, en el que novelista y también historiador ha utilizado las fuentes originales y los libros que luego se han escrito sobre esta gesta. Especial relevancia para conocer los hechos tienen los cuadernos de bitácora de dos de los 18 tripulantes que lograron regresar a la península ibérica en la nao Victoria: el italiano Antonio Pigafetta y el griego Francisco Albo.

También la carta que el marinero vasco Juan Sebastián Elcano, capitán de la Victoria tras la muerte de Magallanes en las Filipinas, escribió al rey Carlos I de España. Explica el novelista sin embargo que la mayoría de estos trabajos hablan más de los preparativos que del viaje en sí, por lo que había campo para una novela.

«Cuando me comencé a plantear esta obra, vi que había muchos elementos novelescos como motines y traiciones, a lo que se añadían los obstáculos que Portugal puso a esta expedición en todo momento, por mucho que ahora la conmemore, y el tenso ambiente que se vivía en la corte española, por entonces en Valladolid», explica el novelista.

Magallanes y Elcano

Alude Calvo Poyato a que el emperador, que no sabía siquiera castellano, había llegado a España dos años antes y con él un elevado número de nobles y clérigos flamencos que despertaban grandes suspicacias entre los castellanos. Tales tensiones cristalizarían en la Guerra de las Comunidades, que sucedió al mismo tiempo que la expedición Magallanes estaba surcando los océanos.

Una época tan agitada permite igualmente al escritor una amplia galería de personajes reales, como el estrafalario cosmógrafo portugués Rui Faleiro, la propia esposa de Magallanes, Beatriz de Barbosa o el barbero-cirujano extremeño Hernando de Bustamante.

Los principales protagonistas, como no podía ser de otro modo, son sin embargo Magallanes y Elcano, los dos capitanes más célebres que tuvo la expedición en sus más de tres años de un viaje que partió con cinco barcos -Trinidad, San Antonio, Concepción, Victoria y Santiago- y 239 tripulantes y que solo pudo regresar tras dar la vuelta al mundo con 18 pasajeros y una sola nao. Escribe Calvo Poyato sobre el marinero portugués en el primer capítulo de la novela lo siguiente:

José Calvo Poyato en 2018 en la presentación de «El último tesoro visigodo»
José Calvo Poyato en 2018 en la presentación de «El último tesoro visigodo» - Álvaro Carmona

«Era de mediana estatura, complexión recia y cojeaba ligeramente, aunque trataba de disimularlo. Una poblada barba cubría su rostro, pero dejaba adivinar unos labios gruesos. Tenía las cejas muy pobladas, marcadas varias arrugas en la frente y sus ojos eran grandes, claros, melados. Rondaría los treinta y cinco años y vestía de forma sencilla, pero adecuada para un miembro de la pequeña nobleza, cuyos recursos eran limitados, si bien estaba obligado a mantener un porte de dignidad. Tenía fama de ser hombre autoritario y tenaz, acostumbrado a imponer su criterio».

En cuanto a Elcano, Calvo Poyato lo retrata como un hombre que se ve abocado a este viaje por una deuda que había contraído por un impago de un crédito, al que no había podido hacer frente por sufrir él deudas a su vez por parte del Estado. Lo define el novelista como un hombre de su tiempo, «buen cristiano», que arranca el viaje como maestre de la Concepción y que será finalmente el capitán que se elija para la Victoria.

Fue por ello el hombre que llegó de vuelta a Sanlúcar el 6 de septiembre de 1522 y también la persona que tuvo que dar cuenta al rey del hallazgo de lo que hoy conocemos como el Estrecho de Magallanes -en el Sur de Chile-. También de que habían logrado la primera circunnavegación del mundo, el cual era mucho más grande de lo que se pensaba hasta aquel momento.

Asesoramiento concienzudo

El autor revela por último que uno de los retos de la escritura de esta obra, con el fin de hacer «la mejor novela posible», estaba en conocer a fondo los términos marineros y los detalles más prosaicos de un viaje de este tipo, para lo que ha contado con el asesoramiento del capitán de navío en la reserva José Luis García Velo, un marino gaditano que ahora dirige el Museo Naval de Cartagena y que hace unos años dio la vuelta al mundo en una réplica de la nao Victoria. «Él me explicó por ejemplo que los marineros deseaban los días de lluvia pues eso les permitía lavarse con agua dulce y me aportó muchos detalles para que la novela tuviera la verosimilitud necesaria», explica el escritor.

Todos estos condimentos hacen de esta narración un viaje literario repleto de aventuras y anécdotas y mediante el cual, a partir del miércoles, los lectores podrán recrear el mítico viaje de Magallanes y Elcano como si estuvieran a bordo de alguna de aquellas naves que partieron para quedar finalmente, tras no pocas penalidades, en la historia de la humanidad.