Rutrh Ortiz en una concentración en Huelva
Rutrh Ortiz en una concentración en Huelva - A.D.
8 AÑOS SIN RUTH Y JOSÉ

Ruth Ortiz: «De José Bretón no quiero saber nada; solo que me llamen para decirme que se ha muerto»

La madre de los dos pequeños asesinados el 8 de octubre de 2011 por su padre pide un protocolo de protección para los hijos de las mujeres maltratadas que se separen de su agresor

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«No sé nada ni quiero saber nada de José Bretón. Eso sí, si me llamaran para decirme que se ha muerto, lo agradecería». La voz de Ruth Ortiz a través del hilo telefónico suena rotunda y firme cuando habla de quien le arrebató la vida a sus dos hijos, Ruth y José, hace hoy ocho años; pero se rompe y tiembla, en un esfuerzo titánico por contener el dolor perenne de su ingente pena, cuando recuerda a sus niños, cuando habla de aquella mañana del 7 de octubre de 2011 en la que se fue a trabajar y ellos se quedaron desayunando en casa de la abuela: «Fue la última vez que los vi. Esos últimos momentos los tengo grabados a fuego en mi memoria».

-Han pasado ocho años desde el asesinato de sus hijos. ¿Cómo se supera una tragedia así?

-La recuperación es lenta, muy lenta. Poco a poco no me ha quedado más remedio que seguir adelante. Mientras antes aceptas algo así, antes comienzas a caminar y a mirar hacia el futuro.

-En un principio (y sigue haciéndolo hoy día), Bretón defendía que los niños habían desaparecido. ¿Cómo vivió ese primer año de búsqueda hasta que se descubrió su culpabilidad?

-El tiempo de la desaparición, que fueron 11 meses, fue durísimo. Era una angustia diaria por no saber lo que había pasado. Me pongo en el lugar de las personas con familiares desaparecidos y, tras haber vivido lo que yo viví, puedo decir que es una angustia que te va matando día a día. Una desaparición en la que no se llegue a saber nunca lo que ha pasado es tremendo. Con eso se vive incluso mucho peor que sabiendo lo que ha pasado y empezar a aceptarlo.

-Bretón ya ha cumplido un cuarto de su condena. ¿Tiene miedo de que salga a la calle?

-No, miedo no tengo porque, aunque salga, que no lo veo probable porque en su sentencia se dictó que durante los primeros 20 años de condena no se le concederían permisos, tiene una orden de alejamiento de 40 años sobre mí y mi familia. Así que en el caso de que saliera e intentara acercarse, yo inmediatamente podría denunciar y entraría en prisión de nuevo.

«Bretón siempre va a ser peligroso; alguien que es capaz de matar a sus hijos, a quién no puede matar»

-¿No se ha puesto en contacto con usted a través de alguien en este tiempo?

-No, no, ni por carta ni a través de ninguna persona.

-Él sigue defendiendo su inocencia...

-Tiene un perfil psicológico con rasgos psicopáticos y narcisista. Está aferrado a una realidad paralela para quedar bien ante la sociedad. Es lo que ha hecho durante toda su vida. Se creó una imagen que no era real. No dio a conocer su fondo a nadie. Solo lo conocía su familia y un vecino muy cercano, y yo cuando lo llegué a conocer y vi la realidad ya fue demasiado tarde.

-¿El tiempo que estuvo casada con él no se percató de nada?

-Soy consciente ahora de que fue un maltratador machista desde el principio de la relación, pero me di cuenta con el paso del tiempo, de cosas que yo normalicé y que no tendría que haber normalizado. Con el sumario me enteré de muchas cosas de su pasado que si hubiera sabido no habría seguido con él. Por ejemplo, los gritos eran continuos, por cosas que no justificaban esa respuesta. A sus padres también les gritaba. No era normal.

-Bretón ha protagonizado dos intentos de suicidio en la cárcel. ¿Cree que se siente culpable o que solo lo ha hecho para llamar la atención?

-Para llamar la atención, por supuesto. Él no se siente culpable de nada. Es más, las personas con un perfil como el suyo consideran que han hecho lo que tenían que hacer, no tienen empatía ni pueden sentir arrepentimiento. Ven a los otros como objetos de su su propiedad.

-¿Cree que se rehabilitará algún día?

-En absoluto. No va a cambiar nunca. Va a ser peligroso siempre. Un hombre que ha llegado a matar a sus propios hijos a quién no puede llegar a matar.

Ortiz en una foto de archivo durante la celebración del juicio a Bretón en 2013
Ortiz en una foto de archivo durante la celebración del juicio a Bretón en 2013 - V.M.

-¿Tiene alguna relación con la familia de Bretón?

-La familia de él no me ha dado nunca el pésame. Solo sus cuñados se acercaron algo, pero su familia de sangre no me han dicho nada. Absolutamente nada. Y estoy convencida de que sus padres no creen a su hijo, pero tienen que estar unidos y mantener la versión de la desaparición para seguir adelante, porque tiene que ser muy duro aceptar que tu hijo es un asesino.

-Después de lo que sucedió se ha volcado mucho con el tema del maltrato. ¿Hacia dónde habría que seguir avanzando para luchar contra esta lacra?

-Pienso que un padre maltratador no debería tener ni la custodia de los hijos ni permitírsele las visitas. Un hombre que es un maltratador no es un buen padre, ni es un buen marido, ni nada. Habría que quitarles el derecho a estar en contacto con sus hijos y ya se tendría que analizar esa posibilidad, pero con visitas tuteladas. Además, es necesario un protocolo de protección en los casos en los que una mujer maltratada con hijos decida separarse. Aplicable a la mujer y a su prole. Porque está en peligro ella y sus vástagos.

-Bretón fue condenado antes de que se aprobase la prisión permanente revisable. ¿Qué te parece esta medida?

-Estoy completamente a favor. A Bretón no se le puede aplicar porque no tiene efectos retroactivos, pero considero que tendría que condenarse a prisión permantente revisable en todos los casos de asesinato y homicidio.