Daniel Arenas, en su galería de arte Sala Aires
Daniel Arenas, en su galería de arte Sala Aires - VALERIO MERINO
CULTURA

El secreto de la Sala Aires de Córdoba: sobrevivir sin ayudas

El galerista Daniel Arenas asegura que «hacemos esto porque nos gusta y no con un fin mercantilista»

CÓRDOBAActualizado:

Los galeristas de arte son más que una especie en extinción. Los últimos años de crisis económica han acabado de dar la puntilla a lo que ya de por sí era más una vocación que una profesión. Artistas, coleccionistas y galeristas han tenido que reinventarse para adaptarse a una sociedad que sigue entendiendo el arte como un capricho accesible sólo a una clase elitista. Luchando contra viento y marea sigue Daniel Arenas –crítico internacional de arte- al frente de la Sala Aires, que lleva regalando exposiciones a Córdoba desde el año 2001. No obstante, tras el cierre de la galería Carmen del Campo y la reconversión de ARTE 21, la Sala Aires, que acaba de iniciar su temporada con una muestra de «Arte a 4», se ha quedado como la única de iniciativa privada de la ciudad.

El propietario explica que «ya nos hemos quedado solos, no quedan galerías independientes. El secreto es no pretender vivir de esto y hacerlo por vocación. Nosotros somos una galería que, junto con la asociación cultural Aires de Córdoba, nacimos sin ánimo de lucro». A todo ello añade que «hacemos esto porque nos gusta y no con un fin mercantilista. Comenzamos con apenas 20 años por nuestro amor al arte y en esa línea seguimos. Es difícil vivir del arte, tanto para los creadores como para los que lo exponemos».

Otro de los secretos, tal como lo define el propio Daniel Arenas, es no tener que depender de ayudas públicas, «no pretender vivir de las ayudas públicas ni de las administraciones. Nosotros desde que empezamos hemos recibido alguna pequeña ayuda, pero muy poco, aunque siempre hemos tenido una buena relación con todos los concejales de Cultura». Pese a todo, el galerista considera que «en una ciudad como Córdoba, con la historia que tiene, la cultura se debería de ayudar desde todos los frentes. No nos podemos quedar en las buenas intenciones. La cultura y el arte tendrían que recibir un apoyo directo».

Por último, Arenas aclara que «el arte no es una cosa de mayorías, hay otras actividades que tienen un mayor tirón. Por eso la gente necesita un empujón». En cuanto a las redes sociales y su impacto en el arte y la cultura, considera que «nos ayudan mucho para promocionarnos y a los artistas, sobre todo a los nuevos, también. No obstante, el verdadero amante del arte o coleccionista quiere ver la obra, tocarla y mirarla a 20 centímetros. Además, el artista no es perezoso y le gusta exponer».