Antonio Luque, presidente de Dcoop, en la Jornada Técnica del Olivar de Asaja
Antonio Luque, presidente de Dcoop, en la Jornada Técnica del Olivar de Asaja - VALERIO MERINO
JORNADAS TÉCNICAS

El sector del aceite en Córdoba quiere la unidad para llegar a mercados exteriores, pero no sabe aún cómo

Algunos sectores piden vender al precio más caro y otros optan por ser moderados para poder subsistir

CórdobaActualizado:

Si en algo están realmente de acuerdo los agricultores y los industriales del sector del olivo, es que España es la primera potencia mundial. Y eso es lo que hay que hacerles ver al resto del mundo, donde existen ciertas creencias falseadas con mensajes tendenciosos, según dio a conocer ayer en Córdoba Teresa Pérez, gerente de la Interprofesional del Aceite de Oliva Español (IAOE), que apuntan a otros países vecinos en ese sentido.

Eso lleva directamente a otra idea común en el sector, y es que para que la rentabilidad sea mayor, tanto para productores y transformadores, es necesaria la unión de todos. Hermosa palabra repetida ayer hasta la saciedad en la XIV Jornada Técnica de Olivar de Asaja Córdoba, organizada en colaboración con la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos y Montes (Etsiam), que se celebró en el Aula Magna de Rabanales ante 400 asistentes, pero que ha demostrado que hay desunión y opiniones contrapuestas incluso en la búsqueda de la unidad.

De hecho, esta jornada sirvió para mostrar la necesidad de que se lleve a cabo cuanto antes un encuentro más a fondo en el que debatir y negociar las fórmulas necesarias para poner en práctica esa colaboración con miras a un potencial mercado exterior apenas explorado a día de hoy. En el mundo hay 200 potenciales países a los que llegar y una empresa, como mucho alcanza a nueve y con una cuota de mercado nunca superior al 30 por ciento, con lo que «hay muchas más probabilidades de lo que pensamos para crecer», señaló Francisco Torrent, consejero delegado de Aceitunas Torrent.

Aspecto que mostraba el Aula Magna de Rabanales
Aspecto que mostraba el Aula Magna de Rabanales - VALERIO MERINO

Pero ahí acaban las opiniones comunes. Antonio Luque, presidente de Dcoop, el mayor grupo productor mundial de aceite de oliva virgen extra y aceitunas de mesa, consideró que el mercado en general está más que preparado para asumir 500 o 600 millones de kilos aceite de oliva más que ahora, aunque en el nacional el consumo haya caído en unos 100 millones de kilos. Eso significa que hay que mirar al exterior, especialmente a Estados Unidos, donde se concentra la mayor proporción de consumidores de países no productores, con unos 300 millones de kilos consumidos al año. «Con el añadido de doblar esa cifra de aquí a cinco años», vaticinó.

Se trata de aumentar el consumo a nivel mundial, «y la mejor manera es con empresas grandes que gestionen el mercado». Y aquí, el líder de Dcoop lanzó su mensaje sorpresa que se podría traducir en «menos centrarnos en producción premium, es decir la que elaboran las denominaciones de origen, y más pensar en un aceite más normal, pero que en absoluta es malo para abastecer al mundo».

Lo más caro posible

Y siguieron las sorpresas. Luque, quien explicó que Dcoop había adquirido el 20% del grupo californiano Bell Carter, impulsor del arancel a la aceituna negra y que controla el 50% de la envasadora americana Pomepian, pudo saber sobre el terreno que en Estados Unidos consideran «barato» pagar 9 dólares (7,89 euros) por un litro, con lo que dejándolo en 6 euros «sería magnífico poder vender allí los dos millones de toneladas que producimos». Es decir, «hay que poner el precio más caro posible para poder venderlo todo», señaló con moderado optimismo.

Frente a eso Francisco Torrent negó la mayor. ¿Qué es mejor vender a 70 céntimos el kilo de verdeo o a 40? Según el presidente de la Asociación de Empresas, Autónomos y profesionales de la Aceituna de Mesa (Acedam), el agricultor tenderá de forma natural a los 70 céntimos, pero la industria «sabe que con ese precio el mercado no absorbe la producción». Por tanto, no se trata de vender al precio más caro, sino de «encontrar un equilibrio entre la mayor rentabilidad posible y la unidad de toda la cadena para lograr un precio medio que permita la subsistencia y seguir invirtiendo».