Jesús María Moriana, prmero por la izquierda, en un acto re
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Religión

Seminaristas de Córdoba: «Con 10 años ya sentí la vocación»

Córdoba cuenta con 75 aspirantes a sacerdote repartidos entre los tres colegios de la capital

CórdobaActualizado:

El camino hacia el sacerdocio no es fácil. Es el quivalente a una carrera universitaria de larga duración, de en torno a 6-7 años de estudios en un seminario mayor. La graduación no es otra que la ordenación, en primer lugar, como diácono, y poco después como sacerdote. «Si Dios lo quiere», como resume el rector del seminario conciliar San Pelagio de Córdoba, Jesús María Moriana.

Actualmente en Córdoba hay 75 seminaristas repartidos en los tres colegios de la capital. No son tantas vocaciones como hace años, «pero en Córdoba no va mal», sostiene Moriana. Los tres centros son el seminario diocesano San Pelagio, justo al lado de la Mezquita-Catedral, que alberga a 40 aspirantes; el seminario menor de El Brillante, que con con el mismo nombre acoge a 18 alumnos menores de edad, que lo compatibilizan sus estudios de bachillerato; y el seminario neocatecumenal Redemptoris Mater (en la plaza Cardenal Salazar), en donde otros 17 varones esperan su confirmación, pero más enfocada al trabajo en las misiones.

El rector de San Pelagio explica que todos los seminaristas estudian asignaturas básicamente relacionadas con la teología, pero también mucha filosofía y «algunas disciplinas humanísticas» como Psicología o incluso idiomas. Caso aparte es la exégesis, o interpretación de la Biblia. «Ahí es difícil meterse», porque los profesores suelen utilizar la Biblia en su idioma original, el griego. La biblia latina, o alguna de las traducciones al español, son muy posteriores.

Entre esos estudiantes se cuenta Javier Muñoz, un joven alumno de 23 años que llegó a San Pelagio procedente de Priego de Córdoba. «Yo iba a misa por costumbre todos los domingos», así que «con diez años más o menos ya sentí la vocación», asegura. Y no le ha fallado nunca. Menos aún en el seminario mayor, donde «somos un grupo de unos 40 que somos como hermanos».

Javier Muñoz ya lleva varios años de estudios, y reconoce que la «carrera» es dura. Por eso, asegura, no todos los aspirantes tardan lo mismo, y unos pocos se quedan por el camino. «Todo depende de la persona», se reafirma.

El primer paso es el nombramiento como diácono, y unos meses después como sacerdote. Habitualmente, los diáconos son nombrados en diciembre y los sacerdotes en junio. Este año «la cosa ha cambiado un poco», explica Moriana: en diciembre se ordenaron dos diáconos, y otros dos lo harán el próximo día 19 de marzo. «Y para el verano los cuatro ya serán sacerdotes», concluye el rector del seminario mayor San Pelagio.