Un paisaje de olivar en un municipio de la provincia de Córdoba
Un paisaje de olivar en un municipio de la provincia de Córdoba - ARCHIVO
AGRICULTURA

La superficie cultivada de Córdoba crece empujada por el olivar y el almendro

Es la segunda demarcación en Andalucía con más terreno dedicado a la producción agraria, sólo por detrás de Sevilla

CÓRDOBAActualizado:

El sector agrario es uno de los motores de la actividad económica en Córdoba, junto al turismo y al comercio, tanto por aportación al producto interior bruto (PIB) provincial como por el número de trabajadores que agrupa. También lo es desde el punto de vista del espacio físico, como demuestran los datos que acaban de conocerse de la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de los Cultivos en España (Esyrce) relativos a 2018 publicados por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Este estudio señala que las tierras de labranza ocupan un total de 675.193 hectáreas, una inmensa área geográfica que cubre cerca del 49 por ciento del conjunto del territorio provincial. Es llamativo el hecho de que Córdoba es la segunda demarcación en Andalucía con más terreno dedicado a la producción agraria, sólo por detrás de Sevilla, que se queda en las 812.113 hectáreas.

Desde hace años está abierto un debate sobre el progresivo abandono del entorno rural por la falta de oportunidades. Este informe señala que la realidad es bien distinta, puesto que las explotaciones se han ido incrementando en los últimos años. Respecto a 2017 el crecimiento es del 0,6 por ciento, al mismo tiempo que en un lustro se ha registrado una subida de casi el dos por ciento. «Estos datos son una clara prueba de que la agricultura y la ganadería tienen un peso muy importante en el conjunto de nuestra economía», según resaltó el técnico de Asaja en Córdoba, Antonio Monclova. Eso sí, también puso de manifiesto que actualmente muchas zonas del Norte, normalmente dehesas, son consideradas como pastos por la Política Agraria Común (PAC), algo que no ocurría antes.

El olivar, en cabeza

La subida de la superficie agraria no ha sido uniforme, sino que hay cultivos que han experimentado un crecimiento mayor que otros que han visto perder espacio en la provincia en los últimos años. Las cifras más positivas recaen en los productos leñosos, especialmente el olivar, que a finales de 2018 acaparaba un área que alcanzaba las 369.446 hectáreas. Son 26.198 más que los dígitos correspondientes a 2013, lo que supone que en este ciclo temporal se ha contabilizado un avance del 7,6 por ciento. En el último año se han sumado 10.135 hectáreas más, casi un 3 por ciento más, según asegura el Ministerio.

Otro cultivo leñoso de moda en Córdoba es el almendro, con una superficie que no deja de elevarse. El documento indica que en 2018 había contabilizadas 7.425 hectáreas sembradas con este fruto seco, 20 veces más que lo que había plantado en 2013. En un ejercicio la subida ha sido del 27 por ciento. Esta circunstancia ha provocado que grandes empresas agrarias como Dcoop o Dafisa hayan puesto en marcha sus propios centros de tratamiento y envasado de este alimento.

En el otro lado de la balanza se encuentran cultivos históricos como los cereales, el girasol y el viñedo, que no dejan de perder sitio en la provincia. En el caso de los herbáceos el área se ha reducido un 12 por ciento en 60 meses, situándose en 208.713 hectáreas. Dentro de este ámbito sobresale la bajada en un 10,3 por ciento de los cereales y, más concretamente, de un 29 por ciento del trigo. Los cultivos industriales han sido otros de los más perjudicados, especialmente el girasol con una superficie que ha mermado en más de un 46 por ciento hasta quedarse en 29.429 hectáreas. «Todo es una cuestión de rentabilidad, de modo que los agricultores apuestan por los productos que tienen los mejores precios y abandonan el resto», indicó el representante de Asaja.