Natalia Menéndez y Víctor Sevilla en la presentación de «Tebas Land»
Natalia Menéndez y Víctor Sevilla en la presentación de «Tebas Land» - VALERIO MERINO
CULTURA

«Tebas Land» lleva al Teatro Góngora de Córdoba la historia del parricidio desde Grecia hasta el siglo XXI

La obra, bajo la dirección de Natalia Menéndez, se estrena este viernes con debut de Víctor Sevilla

CÓRDOBAActualizado:

El teatro nació en Grecia como una catarsis, como la purificación de aquello que el espectador debía expulsar fuera de sí para renovarse. No era de extrañar que en los primitivos escenarios se plasmaran algunas de las pasiones más violentas y también los crímenes que podían considerarse menos agradables. Hay que remontarse a los orígenes para hablar de «Tebas Land», la propuesta que llega este viernes al Teatro Góngora de Córdoba, para comprenderla del todo, porque su intención ya forma parte del título.

Tebas, la ciudad griega, es el escenario de algunas de las tragedias, especialmente la de «Edipo Rey», en que Sófocles contó la historia del hombre que mató a su padre y se casó con su madre, tal y como se había predicho en su nacimiento. «Tebas Land» alude precisamente el paso del tiempo desde el mundo de la cultura helénica hasta el predominio estadounidense, pero con un mismo hilo conductor, y es el del interés por el mal.

La obra llega con texto de Sergio Blanco que se ha traducido a muchos idiomas y bajo la dirección de Natalia Menéndez, que presentó la pieza sobre el mismo escenario en que se representará a las 20.30 horas de este viernes. La llegada a Córdoba de «Tebas Land» no será un estreno absoluto, pero sí tendrá una novedad importante, ya que verá el debut de Víctor Sevilla interpretando a Martín, el personaje central de «Tebas Land». Natalia Menéndez explicó que la obra es «una tragedia inquietante, que tiene que ver con el parricidio, con el incesto y con el maltrato, pero también con el humor y con la ternura y con la forma en que uno puede cambiar desde el momento en que cambia la forma en que se le trata».

La obra se desarrolla en un escenario que es a la vez una prisión, una pista de baloncesto, una sala de ensayo y un teatro. Hasta esa cárcel llega un escritor para conocer la historia de Martín, un joven que mató a su padre. Quiere escribir sobre eso, quiere llevarlo a las tablas y a lo largo de la obra va conociendo al protagonista y se pone de manifiesto, dijo la directora, también cierta perversidad por parte del autor, que no repara en medios en su camino para llegar hasta la información que necesita para escribir.