Infografía de la zona que rechaza Urbanismo con la escalera a la derecha
Infografía de la zona que rechaza Urbanismo con la escalera a la derecha - ABC
BLOQUEO

Urbanismo anula de facto el permiso de la Junta a la reforma del Palacio Episcopal de Córdoba

Cualquier iniciativa que se autorice en la Gerencia tendrá que volver a Cultura, que es quien tiene competencias

CÓRDOBAActualizado:

El bloqueo generado por la Gerencia de Urbanismo a la reforma del Palacio Episcopal de Córdoba ha generado, de hecho, una situación desconocida en la ciudad. Se ha producido en ocasiones contadas que el Ayuntamiento de Córdoba proponía o apoyaba proyectos que la Consejería de Cultura, que es quien tiene las competencias reales sobre el patrimonio histórico, no aprobaba. La situación con el proyecto es la contraria. La Comisión de Patrimonio, que depende de la Junta de Andalucía, ya dio su aprobación al proyecto pero es el Consistorio quien ha decidido que esa iniciativa no reúne las condiciones objetivas para su autorización.

El asunto es tal que, de facto, el Ayuntamiento de Córdoba ha derogado la aprobación de las autoridades del patrimonio histórico. Desde que la rehabilitación de la zona del Palacio Episcopal que rodea al patio de carruajes entró en Urbanismo, la Gerencia ha obligado a efectuar diversos cambios que afectan a cuestiones clave como la ocupación del patio (donde se llevaron a cabo unas minuciosas investigaciones arqueológicas), al uso de determinadas plantas o a la comunicación entre crujías. Si alguna vez el proyecto del estudio Vázquez Teja se desbloquea, tendrá que pasar otra vez por la Comisión de Patrimonio, según constatan fuentes conocedoras del proceso.

La regla es sencilla. Cultura aprobó un anteproyecto completo con todas las trazas en un edificio que tiene el máximo nivel de protección. Tocar el diseño de un ladrillo, la ubicación de una fuente, implica la realización de una modificación que la Consejería correspondiente tiene que revisar. Y el primer acuerdo entre la Junta y la Iglesia no fue exactamente fácil. La institución y la propiedad trabajaron durante casi dos años en cerrar una propuesta que fuese del gusto de todos. El Obispado de Córdoba lleva casi cuatro años con esta iniciativa entre manos.

El Obispado lleva casi cuatro años con esta iniciativa entre manos.

Urbanismo está siguiendo casi al pie de la letra lo que intentó hacer, y no pudo, con la segunda puerta de la Mezquita-Catedral. En este caso, la Gerencia está jugando a política en un caso sensible. La reforma de esa parte del Palacio Episcopal es una obra del Obispado que financiará el Cabildo. Y lo hará porque servirá para que la Mezquita-Catedral disponga de un centro de atención a visitantes. La Iglesia quiere realizar una zona donde los 1,8 millones de visitantes tengan la oportunidad de tomar un café, conocer los fondos del Museo Diocesano, comprar la entrada o recibir más información sobre el monumento. Urbanismo está abordando la oposición de la manera que cree que puede: dando vueltas y vueltas al permiso de obras que es un acto reglado.

La propia forma en la que Urbanismo está tratando el tema es peculiar. La Gerencia ha organizado varias reuniones en las que participa el gerente y los jefes de Licencias, personal de Planeamiento que se encarga del Casco y el jefe de Arqueología. Para entenderse, la NBA de la casa. Pocos promotores tienen la oportunidad de sentarse con funcionarios tan principales de la entidad municipal. Los cambios se han comunicado siempre de viva voz (lo habitual es hacerlo mediante comunicaciones escritas que emite el servicio de Licencias) que es lo que ha llevado a la Iglesia a plantarse. Dos veces se han alcanzado acuerdos concretos sobre los cambios que había que hacer al proyecto y otras dos veces se han cambiado los criterios convirtiendo la reforma del monumento en un partido burocrático de tenis.