La actriz cordobesa Luz Valdenebro
La actriz cordobesa Luz Valdenebro - I.G.
CONTRAMIRADAS

Luz Valdenebro: «Si tienes pasión puedes enfrentarte a todo»

Acaba de regresar al teatro con Don Juan y protagoniza junto a Javier Gutiérrez la serie policíaca «Estoy vivo» en TVE

CÓRDOBAActualizado:

Al otro lado del teléfono, su voz se percibe cercana y natural, lejos de la impostación a que obliga el cine y la televisión. Luz Valdenebro es la mujer policía de carácter que se las tiene tiesas con el agente Márquez, encarnado en la serie «Estoy vivo» por Javier Gutiérrez, el actor del momento. También fue la mujer lesbiana y sufragista de principios del siglo XX que en «Seis hermanas» cavó la primera trinchera de la igualdad. O la sufriente Isabel Pantoja en «Paquirri». A lo largo de sus veinte años de oficio, ya ha forjado una notable carrera en el mundo de la interpretación desplegada profusamente en cine, televisión y teatro.

-¿Qué encontró en la interpretación?

-Es que no se encuentra. Lo llevas dentro o no lo llevas. Como quien tiene vocación de ser médico. Luego te encuentras muchas cosas. Estupendas y menos estupendas. Si tienes vocación eres capaz de enfrentarte a cualquier momento malo que te encuentres.

Luz Valdenebro (Córdoba, 1975) se crió en el barrio de la Fuensanta, antes de que sus padres se instalaran en las inmediaciones de la Mezquita. En su familia encontró un estímulo permanente hacia el teatro, la música o la pintura. La cultura siempre formó parte de su ecosistema doméstico, de ahí que también haya completado la carrera de danza clásica. «Nos llevaban al teatro desde pequeños y me han inculcado leer o ver cine», asegura como reconocimiento a la labor alentadora de sus padres.

-En su web dice usted lo siguiente: «El día que descubrí que en Córdoba había Escuela de Arte Dramático nací como actriz».

-Sí. No lo sabía hasta entonces. Veía a actrices en las pelis y pensaba que para eso había que nacer. De pronto, descubrí que no. Entonces ahí me volví loca y pedí por favor que quería combinar los estudios con los de Arte Dramático. Yo hacía en ese momento Magisterio y también Historia del Arte.

-¿Coger la maleta y emigrar a Madrid es un salto al vacío?

-Un poco sí. Tomar la decisión de irte de casa siendo muy joven da un poco de miedo. Un salto al vacío es todos los días. Tenemos que trabajar cada día por el siguiente escalón. No solo depende del trabajo o del talento que tengas detrás. Hay múltiples factores, como la popularidad, el físico, el sexo o el público.

-¿Y qué hay que tener para resistir la vorágine del mundo del cine?

-Mucha fe y muchas ganas. Mucha confianza en lo que estás haciendo. Pero la palabra es pasión. Si tienes pasión puedes enfrentarte a las cosas.

-En estos 20 años, ha hecho teatro, cine y televisión. ¿Misión cumplida?

-Para nada. He trabajado con actores y actrices con los que no me podía ni imaginar. No solo trabajar sino tener su cariño y su amistad. Que me llame Lola Herrera para preguntarme cómo estoy, hablar, reírnos y quedar para comer es un sueño hecho realidad. Si dijera que ya he cumplido lo que quería estaría mintiendo, porque quiero muchísimo más. Quiero seguir viviendo de esto y tener personajes cada vez más bonitos.

-De pequeña fue una consumidora voraz de series de televisión y ahora es una intérprete habitual de series de televisión. ¿Qué le han dado las series?

-Te dan mucho oficio. Trabajar en televisión durante un tiempo continuado te enseña mucho. Es como hacer teatro. Es un cúmulo de experiencias que puedes ir perfeccionando. Me gusta comparar nuestro trabajo con uno artesanal como el de un zapatero.

-¿Y las series son el salvavidas de la profesión?

-Hay una idea errónea: en nuestra profesión el noventa y mucho por ciento no trabaja o trabaja poco. Algunos tienen la inmensa suerte de enganchar un trabajo tras otro. La televisión es un medio que te da muchísima difusión.

-¿Suerte? ¿Talento? ¿Tenacidad?

-Hay una mezcla. Conozco a gente que trabaja como mulas y no tiene el reconocimiento que tendría que tener. Salir en televisión no es sinónimo de ser buen actor. Ni malo tampoco. No nos confundamos.

-En «Estoy vivo» encarna usted a Lola, la policía esposa de Márquez. ¿Como es trabaja con Javier Gutiérrez, el actor del momento?

-Yo a Javi lo conozco desde hace 18 años, cuando formaba parte de Animalario y no lo conocía nadie. Lo conocí en el Festival de Palma del Río como a Alberto Sanjuán y Roberto Álamo. Ya entonces decíamos: «Esta gente, ¿por qué no está en todas las películas?». Son actores como la copa de un pino. Hoy 18 años después protagonizan todas las pelis, todas las series y todos los teatros. Javi es igual de buen actor que antes.

-El talento siempre se impone.

-Creo que sí. Es una carrera de fondo. Si se le da brillo siempre sobresale.

-En «Seis hermanas» interpreta usted a una mujer lesbiana y sufragista de principios del siglo XX. ¿Qué queda por conquistar un siglo después?

-¡Uf! Hay cosas conquistadas que hay que seguir defendiendo. Todavía nos queda mucho por lo que luchar. Y todos juntos. Acompañadas por los hombres que saben que la historia nos ha tenido bajo vara durante siglos. No tendríamos lo que tenemos ahora sin que antes esas mujeres súper valientes en momentos muy complicados lucharan por nosotras. Antes las apedreaban.

-Solo el 12% son mujeres directoras, el 13% guionistas y el 26% productoras. ¿Es amiga de la paridad en el cine?

-Soy amiga de la paridad absolutamente. Hay muchas más mujeres directoras, guionistas o productoras pero no entran dentro de ese porcentaje. Es un mundo dominado por el hombre. No pasa nada. Lo que decimos es que las cosas están cambiando y tienen que cambiar más.

-En el cine y en la vida, ¿las mujeres lo tienen más crudo?

-Absolutamente. Yo todavía me enfrento a comentarios a los que no doy crédito. En el estreno de teatro esta semana en Alcalá de Henares, cuando pusimos la noticia en Twitter, a mí el primer comentario fue «¿una doña Inés mayor que don Juan?». Esa persona no sabe la edad que tengo. Lo relevante no es la edad, ni si estoy más delgada, ni más gorda, ni si rubia o morena. Nadie ha dicho si el don Juan tiene más edad que el original, ni si es más guapo o más feo. Esas son las típicas cositas a las que nos tenemos que enfrentar todos los días. Hay veces que cuando nos tocan los ovarios nos ponemos un poquito bravas. Eso sí: hay que contestar siempre con educación.

-El 2 de noviembre [antes de ayer] regresa al teatro con Don Juan en Alcalá de Henares. ¿Le tiemblan las piernas?

-Las piernas, los tobillos, las muñecas y el cuello. Me tiembla todo. Hay una mezcla de responsabilidad y emoción muy grandes.

-¿El teatro clásico nunca muere?

-Nunca. Hay que revisarlo para que el mensaje cale y llegue a las generaciones jóvenes. El teatro clásico es muy sabio y tiene mensajes universales.

-¿Qué película le abrió los ojos?

-Un montón. Me hubiera encantado hacer cualquiera de ciencia ficción. Estar en «ET», por ejemplo. Soy muy fantasiosa. O en «Los Goonies». Es una de mis películas favoritas.

-¿En qué actriz se mira usted?

-Yo miro muchísimo a Meryl Streep. Y aquí tengo muchos referentes: miro mucho a Lola herrera, a Concha Velasco. Adriana Ozores, Cristina Plaza, María Morales...

-¿Con qué proyecto sueña?

-No sueño con proyectos en concreto. Me los voy encontrando. Nunca soñé con doña Inés y, de pronto, ha venido a mi camino. Sueño con los proyectos que me van a llegar.

-¿Por qué hay que camuflar el andaluz?

-Esa es una pregunta que nos hemos hecho los actores y actrices andaluzas mucho tiempo. Cuando llegué a Madrid lo teníamos que esconder. Había un estereotipo y procuraban darnos el típico chistoso o la criada. Eso ha ido cambiando. Hoy día hago un personaje en «Estoy vivo» donde no es que yo propusiera poner acento andaluz, es que me lo pidieron. Ha sido un acierto y estoy muy agradecida a que me propusieran mantener el acento. Me da alegría.