Investigadores, junto a miembros de la fundación Cueva y Sima del Ángel y el edil de Cultura, Manuel Lara
Investigadores, junto a miembros de la fundación Cueva y Sima del Ángel y el edil de Cultura, Manuel Lara - J. M. G.
DESCUBRIMIENTO

El yacimiento de la Cueva del Ángel tiene más de 500.000 años

El ADN encontrado en algunas piezas dentales halladas en la sima en 2013 abre una nueva línea de investigación

CÓRDOBAActualizado:

El yacimiento de la Cueva del Ángel tendría una antigüedad muy superior a la que se había venido barajando hasta el momento. Así lo confirmó ayer el director de la campaña, Cecilio Barroso, que indicó que los primeros hallazgos del equipo de investigación en la «covacha», punto de conexión entre la cueva exterior y la sima, hacen pensar que la zona ya fue utilizada por el hombre en el Pleistoceno Medio, «lo que supone un salto cronológico muy importante, ya que pasaríamos de los 220.000 a 400.000 años de antigüedad de la cueva exterior, a más de 500.000 años en este nuevo punto de excavación, lo que permitiría hablar de uno de los yacimientos más antiguos de Europa».

Aunque en esta primera fase el trabajo se ha centrado en la limpieza y vaciado de rocas, ya se han detectado industrias líticas, como lascas levallois, y la presencia de una larga secuencia de hogares. La próxima semana el trabajo se trasladará al interior de la sima, dado que no se puede trabajar simultáneamente en los dos yacimientos. En esta zona, en la que no se trabaja desde 2013, ya se hallaron entonces más de 1.500 restos humanos y cerámicos de entre 5.000 y 7.000 años de antigüedad, correspondientes a la última fase de presencia humana en la cueva.

Por otra parte, el director del proyecto reveló que media docena de dientes encontrados en la sima y remitidos a las universidades de Harvard (EEUU) y Ferrara (Italia) han permitido extraer ADN «gracias a su buena conservación por las buenas condiciones ambientales de la cueva que apenas han variado en miles de años», lo que sitúa a la Cueva del Ángel como el punto más meridional del globo en el que se han podido extraer ADN de los primeros homínidos. Este descubrimiento abre nuevas vías de investigación, incluso con aplicaciones biomédicas y de estudio de las enfermedades, por lo que ya se han cerrado convenios de colaboración para avanzar en este campo con instituciones europeas y con el Imibic de Córdoba.