Planta superior de la Torre de las Infantas de la Alhambra de Granada.
Planta superior de la Torre de las Infantas de la Alhambra de Granada. - ABC
ALHAMBRA GRANADA

La Alhambra de Granada abre la Torre de las Infantas excepcionalmente en octubre

El espacio del mes fue el escenario de una de las leyendas que recogió Washington Irving

GranadaActualizado:

Muchas de las joyas de la Alhambra de Granada se encuentran cerradas al público y solo abren unos pocos días al año para garantizar su preservación. Los martes, miércoles, jueves y domingos de este mes, el espacio que de forma excepcional podrá ser visitado es la Torre de las Infantas, uno de los enclaves legendarios de la fortaleza nazarí, que recibe su nombre por uno de los cuentos que dejó escritos el escritor estadounidense Washington Irving: el de las tres princesas, Zayda, Zorayda y Zorahayda.

La Torre de las Infantas es uno de los lugares más representativos de la arquitectura nazarí en su etapa tardía. Fue edificada por el sultán Muhammad VII (1392-1408), apenas un siglo antes de la conquista cristiana, entre 1393 y 1394, muestra de la celeridad con la que los monarcas musulmanes levantaban sus construcciones para poder disfrutar y disponer de ellas durante sus reinados.

La sobriedad de la fachada exterior ejemplifica el contraste pretendido con el interior, una fantasía islámica repleta de yeserías, alicatados y cubiertas decoradas con detalle desde el suelo hasta la bóveda que corona el edificio. Se trata de una torre-palacio que, además de un uso defensivo, tenía un fin residencial, al igual que la Torre de la Cautiva, próxima a ésta. La Torre de las Infantas se ubica en la misma muralla que conecta los palacios nazaríes y el Generalife por medio del Secano.

El acceso a la Torre de las Infantas es en recodo y destaca la bóveda de la entrada, con grandes mocárabes que conservan restos de su pintura original. El interior de la torre se distribuye en alrededor de un patio, centrado por una fuente poligonal de mármol, que reparte en su entorno las estancias principales: tres núcleos de alcobas con ventanas que dan al barrio del Albaicín.

La sala más destacada se sitúa al fondo y cuenta con los habituales alhamíes en sus lados menores. Todas las puertas del patio tienen en sus umbrales las tradicionales taqas, donde los pobladores originales colocaban distintos perfumes, en función la época del año, para aromatizar la estancia. El techo estaba cubierto originalmente con una bóveda de mocárabes, que fue sustituida en el siglo pasado por la actual armadura de madera.