Faltan trabajadores en la Alhambra de Granada, según varios sindicatos.
Faltan trabajadores en la Alhambra de Granada, según varios sindicatos. - EFE
ALHAMBRA GRANADA

Casi la mitad de puestos de la Alhambra están sin cubrir en plena temporada alta

Algunos espacios del monumento se quedan desprotegidos porque el 40% de las sustituciones no se hacen, según UGT

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El sindicato UGT ha informado este lunes de que casi la mitad de los puestos de la Alhambra «no se están cubriendo». Las sustituciones requeridas, que la organización cifra en el 40% del total, se deben a bajas por vacaciones, jubilaciones y permisos, lo que está ocasionando un «aumento de la carga de trabajo de la plantilla» del monumento de Granada.

La falta de personal de administración «para poder contratar», sumada al hecho de que «se están produciendo muchas renuncias», es «la excusa» del Patronato de la Alhambra y el Generalife para justificar esta situación, según Luis Miguel Gutiérrez, secretario general de la Federación de Empleados de los Servicios Públicos de UGT Granada.

Este representante sindical también ha recordado la sentencia dictada en diciembre de 2017 por el Juzgado de lo Social 3 de Granada, que instó a volver a baremar a los integrantes de la bolsa de trabajo de sustituciones, algo que «no se ha aplicado a día de hoy»: «Por un motivo o por otro, la plantilla sigue siendo insuficiente para la gestión diaria del monumento».

Sin seguridad

Luis Miguel Guitiérrez ha reclamado un plan de estabilidad en el empleo del monumento, dada «la falta de planificación en materia de personal». Estas declaraciones están en sintonía con las denuncias que hace unos días hizo el sindicato USTEA, que lamentó que «se dejan de contratar a decenas de trabajadores».

USTEA, además de calificar de «ilegal» la citada bolsa de sustituciones, criticó la «falta de previsión, compromiso y rigor administrativo a la que por desgracia nos tiene acostumbrados» el Patronato de la Alhambra y el Generalife. Esta situación acarrea que algunos espacios del monumento queden «desprotegidos o sin vigilancia», como ha podido comprobar este periódico, lo que obliga a los guías a tener que controlar a sus grupos y llamar la atención de los turistas que les acompañan.