Juana Rivas, la madre de Granada, con sus dos hijos - ABC

Juana Rivas ItaliaLas cartas del hijo mayor de Juana Rivas: «Por favor, que alguien nos ayude»

ABC reproduce varios escritos firmados por el niño en los que describe la convivencia con su padre «como una peli de miedo»

Francesco Arcuri responde a Juana Rivas con otra denuncia y niega malos tratos

GranadaActualizado:

El Centro de la Mujer de Maracena remitió el pasado domingo, 21 de octubre, un informe al Ministerio de Asuntos Exteriores para justificar la nueva negativa de Juana Rivas –que ya ha sido condenada a cinco años de cárcel por sustraer a sus hijos– a entregar a sus hijos al padre, al que otra vez ha denunciado por el último episodio de presunto maltrato hacia los menores. El informe recoge diversos documentos, como un parte médico de lesiones referente al hematoma que habría descubierto la madre en la espalda del niño pequeño. Además, se recogen tres misivas manuscritas en las que el mayor de los hermanos describe la convivencia con su padre «como una peli de miedo»

El testimonio directo de los menores hasta ahora no había trascendido. ABC reproduce a continuación con la máxima fidelidad posible los extractos de las tres cartas firmadas por el menor de 12 años tras editar faltas ortográficas y algunas confusiones idiomáticas en las que se mezclan expresiones de la lengua italiana con la española. En estos textos, el niño detalla continuos episodios de violencia física y psicológica por parte del padre.

«Hola, os quiero explicar lo que me pasa desde que nací con mi padre y mi hermano», comienza uno de los textos dirigidos a un remitente indeterminado: «Cada día me llama mierda, no valgo nada, soy un gusano asqueroso, me agarra las muñecas de los brazos, me pega tortazos, empujones... y a mi hermano lo abandona y le amenaza haciéndole creer que todo es normal».

Insultos, agresiones y abandono

«Figli di puttana, stronzi, paccalo bastardo, ti faccio fuori, schifoso, verme schivoso, coglione, sei una merda, infame che non sei altro, bastardo». Son algunos de las expresiones descalificativas que Francesco Arcuri habría proferido a su hijo, cuyo relato prosigue con un ritmo vertiginoso: «Tira a mi hermano por las escaleras, nos da tortazos nos tira sillas, me empuja contra la pared apretándome el pecho, me aprieta sus manos en mi cuello sin dejarme respirar, es muy feo para mí que no puedas respirar porque me da mucho miedo de que me muera. Me aprieta de las muñecas y delos brazos, me amenaza, me tira de la camiseta hasta arrancármela».

Según el menor, los insultos son habituales: «Figli di puttana, bastardo, gilipollas, pedazo de mierda, me dice que tengo problemas mentales, que soy igual que mi madre»

«Cada día me da miedo pensar que a mí o a mi hermano nos pegará con un palo o nos matará! Yo veo casi imposible pedir ayuda o poder resistirme! Tengo miedo de que se caiga un vaso o que se derrame el agua, intento no decirle nada aunque me haga sufrir tanto! No quiero que me quede aquí! Tengo mucho miedo! Hoy me he levantado hundido, pensar que hoy me tengo que ir!», exclama el niño, que en otra misiva insiste en que el maltrato es diario e incluye multitud de insultos que habría proferido Francesco contra sus hijos, que podrían haber estado en situación de abandono, de acuerdo con el relato del niño.

Según el niño, tras las riñas de su padre, Francesco «a veces se pone a ver la tele tan tranquilo como si no hubiese pasado nada o no nos da la cena hasta que nosotros le pedimos perdón por todo lo que ha pasado y yo aunque estoy dolorido, porque después de los golpes y las voces me duele la cabeza a veces también el estómago, por ejemplo esta semana desde el lunes hasta el jueves he estado muchas horas en la cama sin fuerzas y con un cojín en la barriga que me ayuda a que me duela menos, esta semana sólo he podido ir el lunes al colegio».

«Ayuda» para «seguir viviendo»

Las distintas narraciones de el niño coinciden, además de en el relato de las agresiones continuadas, en su petición de auxilio: «Yo no quiero vivir toda mi vida de este modo por favor ayudarme a mí y a mi hermano. Tengo mucho miedo a que sigamos viviendo en Italiano quiero vivir toda mi vida de este modo por favor ayudarme a mí y a mi hermano. Tengo mucho miedo a que sigamos viviendo en Italia, a no poder vivir con mi madre, tengo mucho miedo de que esto no se acabe de no ver a mi familia porque mi cuerpo no pueda respirar más. Por favor, que alguien me explique por qué la vida de mi hermano y mía parece que no vale nada».

El menor quiere «seguir viviendo» e insiste en su pedir ayuda a un receptor indeterminado: «Por favor, que alguien nos saque de aquí, yo no quiero que le pase nada a mi padre, pero que nos deje vivir con mi madre porque ella nos cuida de verdad. Por favor que alguien nos ayude a que mi padre no nos pueda hacer todo el daño que quiera». «No sé qué le pasa a mi padre, tengo mucho miedo. Pero algo muy malo le pasa porque hace cosas muy malas a mí y a mi hermano», sostiene el pequeño.

«Yo no quiero que le pase nada a mi padre, pero que nos deje vivir con mi madre porque ella nos cuida de verdad»

«Por ejemplo cuando vamos al pueblo, a veces tengo el móvil sin sonido y él me llama y yo no respondo en ese momento cuando vuelvo en el coche me lo hace pagar muy caro, cuando me subo en el coche empieza casi siempre metiéndome de tirones en los brazos insultándome», comenta el niño, que vuelve a plasmar una retahíla de insultos y descalificaciones por parte de su padre: «Me das asco, eres una mierda, no vales nada, ti faccio fuori, te quito del medio, me dice que tengo problemas mentales y que me va a llevar a un psiquiatra, bastardo, pequeño bastardo, hijo de puta, eres igual que tu madre, gilipollas, mi familia de España no vale nada y que mi madre y yo hemos aprendido de ellos y que no merezco verlos más».

«Todo eso mientras conduce dándome manotazos, golpes, tortazos, a veces parando el coche en medio de la carretera y haciéndonos pasar mucho miedo, me tira de los pelos y me escupe en la cara, sus voces son tan fuertes que entran dentro de mi cabeza, mi hermano también sufre mucho con esto porque él no comprende como yo que mi padre pierde la cabeza, siempre tengo miedo de que nos va a matar, es como una peli de miedo y no puedes escapar, a mi hermano también le dice los mismos insultos y le hace mucho daño cuando me defiende y a mí me da mucha pena cuando veo su cara de miedo llena de saliva en esos momentos creo que no vamos a llegar a la casa», asegura el menor.

Episodios concretos

Las cartas del menor desarrollan varios episodios concretos de violencia habrían tenido lugar supuestamente en los últimos meses, como el ocurrido tras una conversación telefónica del niño con su madre. «Él no soporta que hable con ella y me lo hace pagar muy caro», asegura el menor: «El martes necesitaba hablar con mi made porque la echo mucho de menos, con ella me siento seguro, nos cuida y nos quiere de verdad. Quería hablar con ella en intimidad pero él no me dejaba solo, solo pude hablar unos minutos con ella porque él me pedía que colgara, yo estaba muy triste y con mucho dolor de barriga, y entonces le pedí por favor que me dejara hablar 5 minutos con mi madre y darle las buenas noches».

«Él no dejaba de decirme que sólo tenía 30 segundos, me dejó sólo hablar unos pocos de minutos estresándome con que solo tenía 30 segundos. Mi madre me calmó. Cuando colgué me quitó el teléfono, me cogió de las muñecas haciéndome mucho daño, diciéndome que lo había desilusionado, que habían pasado más de dos minutos, diciéndome "trozo de mierda (pezzo di merda) yo a ti te mato (ti faccio fuori)". Al menos pasaron más de 30 minutos insultándome y amenazándome, esa noche como tantas otras no podía dormir del miedo y del dolor, imagino que nos mata a mí y a mi hermano porque él se pone muy agresivo y te tiembla todo el cuerpo de las cosas tan malas que te dice y que te hace», continúa el menor, que en otra misiva detalla otro hecho específico.

«Él se pone muy agresivo y te tiembla todo el cuerpo de las cosas tan malas que te dice y que te hace»

«El viernes me pasó un episodio que me cuesta recordar por el dolor», lamenta el menor: «Tenía que venir a Cagliari a las 5 y 15 para hacer una actividad con mi madre y mientras íbamos en el coche mi padre perdió los nervios sin ningún sentido me agarró muy fuerte de las muñecas y del brazo y poco después paró el coche gritando en medio de la carretera tirándome del pelo gritándome y pegándome patadas, a mi hermano lo callaba: le gritaba. Luego cogió mis cosas y me las rompió al suelo, me agarró de nuevo de los brazos y las muñecas y seguimos con el coche».

«Tuve mucho miedo, yo y mi hermano. […] Por favor, os pido ayuda y que todo se acabe pronto. Porque es muy duro para mí y mi hermano que es muy pequeño. También me grababa el audio con el móvil diciendo cosas de mentira cuando conducía el coche y cuando paró el coche a torturarnos decía "Me estás haciendo daño" cuando me lo hacía a mí y gritaba muchas veces que yo le hacía daño y yo estaba quieto con mucho miedo y es mentira él me agarraba de las muñecas muy fuerte y yo con mucho miedo lloraba y también mi hermano», sostiene Gabriel, que remacha otro escrito con una última petición de auxilio: «AYUDA NO AGUANTAMOS MÁS! Firmado Gabriel».