Julio Vao, expresidente de Vox en Granada, liderará una escisión del partido.
Julio Vao, expresidente de Vox en Granada, liderará una escisión del partido. - L.R.
Vox Granada

El expresidente de Vox en Granada: «Los extremos no son buenos»

Julio Vao, cesado tras conocerse que está condenado por estafa, sostiene en una entrevista a ABC que ha sido apartado por «un grupo ultraderechista»: «El problema son los puestos, las personalidades»

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Julio Vao dice que no lo esperaba, que no lo vio venir. Lleva una granada abierta donde antes había un pin de Vox. Pide té rojo y habla de «venganza» con los ojos pequeños, aun más achicados de cara al sol −le protegen las gafas− en la terraza de una cafetería junto a la redacción del periódico que desveló hace unos días la condena que le ha costado el cargo. Cree que ha sido «la excusa» para cesarle: «Esto no es serio». El expresidente de Vox en Granada relata a ABC su versión sobre la crisis interna del partido y su ya consumada escisión: «El problema son los puestos, las personalidades. Han ido a buscarme porque estorbaré, yo no sé por qué… Será porque la gente me quiere».

«Yo no quiero puestos, ¡yo me habría ido! No tendrían que cabrearme ni sacar en prensa cosas que no son verdad», mantiene Julio Vao, en referencia a la información relevada por el diario Granada Hoy, que publicó hace unos días que Vao fue condenado en 2006 por estafa continuada cuando era director de una sucursal de banca a finales de los 90. Él insiste en defender su inocencia pese a la existencia de una sentencia que considera la «excusa» de una traición para apartarle: «En el partido tenían conocimiento de mi sentencia y me habían dicho desde Madrid que me callara, porque yo quise decirlo».

Se explica sin interrupciones: «Realicé una operación bancaria que no la aprobaba yo, sino un comité de riesgos, al que yo lo mandé y que ni siquiera estuvo imputado. Ese comité de riesgos aceptó la operación de dos estafadores, pero yo no sé si son estafadores o no. A mí me condenan, no por quedarme con ningún dinero, nada, pero sí se me condena porque dicen que soy amigo de ellos y que esa operación no se habría producido si yo no la tramito. Claro, pero mi trabajo era tramitarla y conseguir que la operación tuviera capacidad de pago…».

La operación y la sangre

Julio Vao insiste en su inocencia y sostiene que todo responde a un plan para apartarle. La «operación» −ahora se refiere a la política, no a la bancaria− es cosa de Manolo Martín Montero, asegura. Señala directamente a este empresario de Salobreña que pasó por Fuerza Nueva antes de presidir el Partido Popular en el pueblo de la costa y es ahora la «mano derecha» de Santiago Abascal en Granada: «No sé cuáles son sus motivaciones… Quizás figurar en un cargo al final de su trayectoria, será una cosa personal, porque tiene un poder económico fuerte». Vao cree que sería menester indagar en la financiación del partido.

Vao señala directamente al empresario de Salobreña Manuel Martín, que ahora es la «mano derecha» de Santiago Abascal en Granada

«Hubo una reunión el 28 de febrero en el Hotel Meliá y el fin de semana subió Manolo Martín a Madrid». Al día siguiente fue Vao: «En Madrid se me dice que esté callado, que está todo controlado». Vao presentó un primer borrador de la lista en el que no aparecía una letrada del Estado que será finalmente la candidata, la alicantina Macarena Olona: «Me enteré por la prensa de que sería la número uno». Luego aceptó introducirla a cambio de que la dirección provincial decidiera el resto de nombres. No le resultó fácil: «Aquí nadie quiere irse a Madrid a trabajar».

Macarena Olona, candidata por Granada, junto a Ortega Smith, este lunes en un mitin con el que Vox ha tratado de zanjar su crisis interna.
Macarena Olona, candidata por Granada, junto a Ortega Smith, este lunes en un mitin con el que Vox ha tratado de zanjar su crisis interna. - Pepe Marín

«La gente se peleaba por no ir, les decíamos que no iban a salir y aceptaron a regañadientes». Ese mismo fin de semana, recuerda Vao, «salió en el Granada Hoy que Manuel Martín sería el número dos». Entonces, envió una comitiva a Salobreña para que hablaran con el empresario: «Les negó categóricamente que él fuera en una lista, les dijo que no había firmado nada». Y por tanto no apareció en la lista que Vao confeccionó y envió el lunes siguiente por la mañana a Madrid: «No me contestaron nada».

Pasaron las horas. La lista se selló sobre las 13:15, detalla el expresidente de Vox. Faltaban cinco minutos para que concluyera el plazo cuando recibió una llamada de Enrique Cabanas, el gerente del partido a nivel nacional: «Me dijo que había presentado una lista que no era la aprobada por Madrid… Pero me metí en mis tres correos y no encontré nada». La lista remitida desde la capital, asegura Vao, llegó a las 13:10 a la persona que a media mañana había hecho el trámite y fue en ese momento cuando Cabanas supuestamente le amenazó con las siguientes palabras: «Esto no va a quedar así, correrá la sangre».

«Esto no va a quedar así, correrá la sangre», asegura Vao que le espetó por teléfono Enrique Cabanas, el gerente nacional del partido

«Y me colgó», sostiene el expresidente de Vox en Granada: «Me he criado en el barrio de Cartuja y los gitanos cuando dicen eso es que están con la navaja en la mano ya». Julio Vao cree que «no había salida», tanto si presentaba su lista como si incluía el nombre de Manuel Martín. Aunque advierte: «A mí me hubiera dado igual meterlo… […] Hubiera sido más fácil que me llamara y me dijera que le pusiera en la lista, yo le habría puesto de primero… ¡Si los míos no querían ir!». «Me hubiera dado un respiro, me quita el por saco que me han estado dando», remacha.

«Un grupo ultraderechista»

Vao mantiene que tras las maniobras para apartarle responden un «golpe» de «un grupo ultraderechista»: «Vienen de Fuerza Nueva, de España 2000… Vienen de estas facciones y han estado muchos años militando, pero no de base, sino con cargos importantes, y después se metieron en el PP». Habla de condenados por corrupción urbanística. Cita también al que será el jefe de campaña de Olona en las generas. Y se explaya con Ignacio Nogueras, el antecesor de Vao.

Julio Vao también acusa a Ignacio Nogueras, su antecesor en Vox, del «golpe», aunque la relación entre ambos no siempre fue mala

Ambos están notoriamente enfrentados. Pero la relación entre Nogueras y Vao no siempre fue mala. «Ignacio Nogueras me convenció y me metí en Vox, porque sus líneas de trabajo me parecían bastante buenas y no creía que fueran de extrema derecha», sostiene. Aunque no tardó en cambiar de parecer: «Nos estábamos escorando a la extrema derecha». Vao creyó que se trataba de «una cosa local»: «Aquello era lo que decía Ignacio y empezamos a tener problemas porque la línea era dictatorial».

«No estábamos dispuestos a tener un partido autoritario y que los demás trabajáramos para él sin ni siquiera oír nuestras opiniones», asevera. La ruptura definitiva llegó hace un año, cuando presentó su candidatura «presionado» por los compañeros: «Él creyó que había sido a traición, ganamos por incomparecencia del contrario, porque a él no le admitieron la candidatura, y tomé las riendas del partido». Vao asegura que se encontró un partido «desvalijado»: «No había red, y empezamos a desarrollar la implantación territorial».

Vao dice que se encontró un partido «desvalijado» antes de las autonómicas: «No había red, y empezamos a desarrollar la implantación territorial»

El resto es historia: «Subimos la afiliación, empezamos a hacer reuniones, charlas… Hasta que vinieron estas elecciones autonómicas y decidimos poner a los mejores, aunque no esperábamos sacar ni un diputado… Y joder, salió», enfatiza, en referencia al parlamentario andaluz Francisco Ocaña. «Y casi conseguimos el segundo diputado, pero nos falló Motril», comenta para arremeter nuevamente contra Ignacio Nogueras: «Nos hizo un pequeño boicot y aquello no conseguimos que despegara… No había unidad, que hacer un bloque independiente, no hablaban bien de Vox Granada, y eso resta votos».

La escisión en marcha

¿Y ahora? «Ahora estoy muy a gusto en mis olivos…», bromea, aunque admite que no descarta emprender una nueva andadura política con el Proyecto Liberal Español: «Se han puesto en contacto con nosotros y nos han ofrecido algunas cositas». Reconoce que «no es fácil» y que el resto es competir con la marca. Queda poco tiempo. Pero todo apunta que será él el líder de esta escisión de Vox. Según él, no es cosa suya. Ni lo reconoce abiertamente: «La gente me llama porque está un poquito perdida al quedarse Vox descabezado y sin guía…». Y no solo se refiere a sí mismo, que también.

Vao considera que no está claro quién presidirá Vox en Granada. Duda de que sea el mismo que el partido ha dicho que será su sucesor, Francisco Ocaña: «Oficialmente no es presidente ni es nada, porque no tiene el nombramiento y no puede firmar nada… Algún enemigo lo puede denunciar por suplantación de identidad». Todas las miradas están puestas en Manuel Martín. Ahora todo son diferencias y muestras de moderación: «No estoy de acuerdo con lo que dijo Abascal el otro día sobre las armas… ¿Y el que esté mal de la azotea?».

«Hay cesados 14 presidentes… ¿Los 14 eran malos? Puede que Julio Vao sea malo, ¿pero los 14 son malos?», se pregunta el expresidente de Vox

Considera que el suyo no es caso aislado: «Hay cesados 14 presidentes… ¿Los 14 eran malos? Puede que Julio Vao sea malo, ¿pero los 14 son malos?», se pregunta: «Las redes han caído, la gente se está desafiliando en toda España… Vox tiene que cambiar de política». Y se va del partido comparándolo con «una dictadura» y aboga por una «línea democrática, con participación»: «Hay gente dispuesta a que la extrema derecha no rompa las ilusiones de muchos españoles. Los extremos no son buenos. […] Espero que cambien la dinámica que han cogido: la del ordeno y mando».