Juana Rivas, a su salida de los juzgados, tras quedar en libertad provisional - CARLOS GIL
CASO JUANA RIVAS

Juana Rivas sigue obligada a entregar a sus hijos, pese a haber quedado en libertad

La decisión del juez de guardia es un balón de oxígeno que no revierte la delicada situación en la que se halla la madre

GranadaActualizado:

«Yo no creo en Dios, pero creo que hay algo, y yo anoche pedí que hubiera un ser humano ahí sentado. Y es lo que me he encontrado, un ser humano que me ha escuchado, que es lo que yo quería». Las palabras de Juana Rivas –frágil, firme, emocionada– a su salida de los juzgados de Granada, entre vítores y aplausos, eran la celebración de un balón de oxígeno que en nada altera la complicada situación en la que se halla la madre. Este martes prestó declaración por el presunto secuestro de sus hijos y el juez de guardia la dejó en libertad provisional en contra del criterio de la Fiscalía.

Tal y como adelantó este periódico, Juana Rivas se presentó en los juzgados en torno a las 11 de la mañana. Allí, en un parking subterráneo contiguo, fue detenida y puesta a disposición judicial por la Policía, pues sobre ella pesaba desde hace semanas una orden de busca y captura. La expectación era máxima: decenas de periodistas aguaron durante horas cualquier novedad, pero no fue hasta las 4 de la tarde cuando la madre salió libremente por la puerta para dirigirse a los medios, a los que agradeció la difusión de su caso.

Y dijo lo que llevaba demasiados días queriendo decir: «No me voy a la cárcel, me voy a casa con mis niños». Ella no quiere ser «una prófuga», aseveró antes de afirmar que su intención es la de «seguir peleando», puesto que lo cierto es que su situación judicial sigue siendo complicada. Hacía casi un mes que Juana estaba en paradero desconocido; desde el 26 de julio, cuando optó por no entregar a sus hijos –por una sentencia civil–al padre que la maltrató y decidió darse a la fuga con los menores, de 11 y 3 años.

Desde entonces, Juana Rivas ha permanecido ilocalizable y por el momento poco se sabe sobre su retiro. Aunque no reveló la ubicación donde ha permanecido escondida, de sus declaraciones se desprende que el lugar elegido para su desafío a la justicia ha sido una casa con espacios al aire libre.

Allí han pasado buenos días en contacto con la naturaleza: «Yo he tenido mi nudo de dentro, pero mis niños han estado muy a gustico». Ella y sus hijos le daban de comer a las hormigas mientras el mundo exterior, como el interior de Juana, agonizaban en todos los sentidos en la búsqueda desesperada de un final que aún no está escrito.

Todo sigue igual

Lo que ocurrirá a partir de ahora sigue siendo una incógnita, aunque Juana Rivas está ahora convencida de que su caso «se está encaminando» y ha recuperado su confianza en el sistema judicial. «Él [por el juez] me ha dicho que esté tranquilo, que las cosas, cuando son reales y buenas, tienen que salir», comentó.

Juana prestó ayer declaración por la vía penal en el Juzgado de Instrucción 9 –de guardia– de Granada, pero es el número 2 el que debe abordar el asunto. Dado que la titular del 2 se encuentra de vacaciones, tuvo que ser el 9 el encargado de tomar declaración a Rivas, por lo que ya se ha desactivado la orden de busca y captura que pesaba sobre la madre. Pero todo lo demás sigue igual.

Al margen de la decisión provisional que ayer se tomó, será la juez del Juzgado de Instrucción 2 la que se encargue de dirimir sobre los presuntos delitos de desobediencia y secuestro en los que podría estar incurriendo la madre. Según pudo saber este periódico por fuentes reservadas, el deseo de la juez competente era que Juana Rivas permaneciera arrestada 72 horas –el máximo legal–hasta que volviera de sus vacaciones, algo que ocurrirá este jueves, cuando tiene previsto pronunciarse sobre la declaración de la madre.

Juana y los niños

Juana y sus dos hijos siguen juntos. De momento. No sé sabe por cuánto tiempo, puesto que se mantiene invariable la orden de entrega de los menores que parte de una sentencia del Juzgado de Primera Instancia 3. Dicha sentencia ha sido, por dos veces, ratificada por la Audiencia Provincial de Granada. Tras agotar la vía ordinaria, Juana Rivas presentó un recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional, que no entró al fondo de la cuestión por observar un defecto de forma en las alegaciones de la madre.

Las autoridades judiciales españolas ya no pueden pronunciarse sobre la sentencia que cuestiona la madre, quien baraja ahora acudir al Tribunal Europeo de Derechos Humanos –con sede en Estrasburgo– en busca de una razón que le ha negado la justicia nacional en numerosas ocasiones. El incumplimiento de esta sentencia por parte de la madre derivó en la denuncia de Francesco Arcuri por supuesto secuestro por la que el Juzgado de Instrucción 2 de Granada inició las diligencias pertinentes.