El primer botellón recorrió las calles de Granada
El primer botellón recorrió las calles de Granada - TORRES MOLINA/IDEAL
MUNICIPAL

El primer botellón de la historia de Granada

En diciembre de 1934 los universitarios reclamaron vacaciones por las calles de la ciudad de la Alhambra alumbrando una costumbre que hoy trae de cabeza al Ayuntamiento

DIEGO MÁRQUEZ
GRANADAActualizado:

El botellón se ha convertido en un problema municipal de primer orden en Granada que va a poner en marcha un comité de expertos para plantear alternativas a los jóvenes que van al «botellódromo», el recinto habilitado hace diez años para sacar del centro de la ciudad las concentraciones masivas para beber alcohol. Pero lejos de ser una costumbre nueva, lo que hoy conocemos como botellón hunde sus raíces en la historia de Granada.

El 1 de diciembre de 1934, según publicó entonces Ideal, los estudiantes de la Universidad pidieron vacaciones con una fiesta que partió desde las inmediaciones de la actual Facultad de Derecho que entonces albergaba las dependencias centrales universitarias.

La fiesta comenzó en el Jardín Botánico con un singular «bautizo» con sidra de un estudiante disfrazado, y continuó por las principales calles de Granada alquilando «todos los coches de tracción animal» que había en las paradas en solidaridad con la «modesta clase de cocheros», según contó Ideal que tres días más tarde publicaba la reacción del gobernador civil, Francisco Duelo, alertando de que se tomarían medidas si se insistía en estas «algaradas».

En su versión contemporánea, el botellón comienza a mediados de los años 80 en Madrid y a finales de los 90 ya era habitual en las principales ciudades de Andalucía como punto de socialización de jóvenes estudiantes que compraban «lotes» que incluían refrescos y licores, o cervezas y vino, para preparar combinados a bajo coste y consumirlos en plazas y jardines.

Para analizar su evolución en relación con el consumo de alcohol que se ha dado en Granada históricamente, los profesores Manuel Amezcua y José Palacios han entrevistado a medio centenar de jóvenes en una «investigación polifónica», siguiendo la terminología de Amezcua, que configura la base del libro Botellón, riesgo consentido.

De este estudio se desprende que los jóvenes, mayormente estudiantes universitarios, conocen los riegos del consumo masivo de alcohol pero lo asumen para disfrutar de su «sentido lúdico» y reconociendo que a veces tienen «dificultades para controlar los límites».

Son cuestiones que se debatirán desde la próxima semana en el comité de expertos convocado por el Ayuntamiento de Granada para plantear alternativas al «botellódromo» en el que este año se ha prohibido la tradicional fiesta de la primavera que ha atraído en ediciones anteriores a jóvenes de dentro y fuera de la comunidad autónoma para participar en un gran macrobotellón.

El próximo viernes 18 de marzo se tendrán que conformar con actividades lúdicas como una carrera que aunará música y deporte bajo el nombre de Holi Run. Ya se ha celebrado en otros puntos de España como Málaga, y en ella los chavales se sumergen en polvos de colores. La celebración se dará por terminada a las once de la noche, hora en la que el botellón otros años ha estado en su máximo apogeo, por lo que las medidas de seguridad se tendrán que extremar.

Ya se ha hecho en los últimos meses, después de que Ciudadanos señalara el cierre del «botellódromo» como prioridad para el equipo de Gobierno del PP, que gobierna en minoría.

Pero este refuerzo de seguridad y mantenimiento no es suficiente para los que viven junto al recinto, junto a la circunvalación. Manuel Romero, un vecino de la zona, ha explicado que al amanecer de un viernes se pueden ver merodeando chavales ebrios, dejando rastros de suciedad, olores, e incluso conatos de asalto a los portales.

Los expertos no creen que el cierre vaya a ser fácil y resaltan la necesidad de buscar alternativas a los jóvenes que en Granada siempre han tenido una marcada tendencia a invadir las calles. En los años 30 del siglo pasado ya ocurría.