Sierra Nevada cuenta con 80 especies de animales endémicas y 66 especies vegetales únicas
Sierra Nevada cuenta con 80 especies de animales endémicas y 66 especies vegetales únicas - EFE / Julio Muñoz
Cambio climático

Sierra Nevada, un laboratorio pionero para predecir el cambio climático con inteligencia artificial

La reserva natural de Granada albergará el primer centro del mundo que utilizará tecnología «deep learning» y «blockchain» para estudiar la flora y la fauna y favorecer su adaptación

GranadaActualizado:

Parque Natural, Parque Nacional, Reserva de la Biosfera de la Unesco… Más allá de una estación de esquí o un referente turístico, Sierra Nevada es sinónimo de vida. Con 80 especies animales endémicas y otras 66 especies vegetales propias del macizo granadino, Sierra Nevada es el mayor ejemplo de biodiversidad, no ya de la Península Ibérica, sino de toda Europa. Y el único lugar donde coexisten una cuarta parte de las plantas conocidas en todo el continente. Sus montañas se han convertido en un espacio idóneo para estudiar el cambio climático; y a partir de ahora, como nunca se ha hecho.

Desde hace años, diversos estudios científicos, mayoritariamente de la Universidad de Granada, han constatado las evidencias de este cambio: Sierra Nevada se derrite. Al descenso en las precipitaciones –cada año, con menos nieve y menos duradera– se suma el aumento de las temperaturas medias, sobre todo las mínimas. Hay menos heladas. Las nieves perpetuas son solo un recuerdo. Los ríos han visto disminuido sus caudales, cada vez más calientes, y todo ello ha tenido un significativo impacto en los ecosistemas.

La flora y la fauna de Sierra Nevada se han visto obligadas a adaptarse a un entorno mutante que empuja a las especies a cotas superiores para sobrevivir, desplazándose en altitud para huir de las elevadas temperaturas. Estas montañas llevan milenios inmersas en un proceso de desertización agravado con la desertificación por la acción humana, que hace diez siglos estableció una red de 3.000 kilómetros de acequias –sin las que sería imposible concebir las vegas de Granada– que comenzó a caer en desuso pocas décadas atrás con el éxodo rural y, aunque ahora está siendo recuperada, se vio mermada con la implantación de la estación de esquí.

Inteligencia artificial

Estas conclusiones son una parte mínima del resultado de una dilatada experiencia investigadora que ha hecho de Sierra Nevada un auténtico laboratorio para evaluar los fenómenos relacionados al cambio climático. Por ello, el consorcio europeo Life Watch ERIC, una de las 20 infraestructuras europeas de investigación y la única que lidera España, ha decidido apostar por Sierra Nevada para desarrollar un centro pionero que empleará inteligencia artificial para estudiar su biodiversidad, sus problemas de conservación y las posibles soluciones ambientales.

Sierra Nevada contará con el primero de una red de centros de montaña repartidos por Europa para estudiar y actuar contra el cambio climático con técnicas de última generación. A falta de rubricar el sí definitivo, Life Watch ha anunciado un preacuerdo con dos de los más importantes nodos de la Universidad de Granada: el Instituto Internacional de Investigación del Sistema Tierra en Andalucía (Ceama) y el Instituto Andaluz Interuniversitario en Data Science and Computational Intelligence (DaSCI). Conjuntamente, recabarán nuevos datos y aprovecharán la información ya existente para realizar un análisis global de la situación, y actuar en consecuencia.

Los primeros datos se remontan al siglo XVII, si bien el groso de la documentación comienza a mitad del siglo XX, a partir de los años 70. Aunque es en la actualidad cuando se cuenta con un importante volumen de información rigurosa y continuada, lo que ha sido posible gracias a la implantación del sistema de monitoreo y recogida de datos del Observatorio de Cambio Global de Sierra Nevada. La aplicación de esta información ha puesto a Sierra Nevada «en el mapa mundial», comenta Regino Zamora, uno de los fundadores del observatorio y catedrático de Ecología de la UGR.

Ahora, los investigadores irán un paso más allá al aglutinar esa cantidad de información, incluida la que se encuentra en manos particulares o formato no accesible. «Se trata de digitalizarla y ponerla en abierto para que cualquier ciudadano o científico pueda trabajar con ella», apunta Zamora. «Queremos ver cuántas variedad de especies hay cultivadas en Sierra Nevada o cuáles se adaptan más al clima actual». Así, pretenden «potenciar el desarrollo local», fomentar las especies endémicas y en suma «mejorar la gestión del parque» de una forma absolutamente novedosa.

Predecir y actuar

La otra gran pata del proyecto consiste en el análisis y la visualización de los datos extraídos. Para ello, los investigadores desarrollarán algoritmos para predecir el comportamiento del cambio climático con tecnología 'deep learning' –la aplicación informática aprende por sí misma– y, por otro lado, detectar las variables que inciden en el resultado mediante tecnología 'blockchain'. «Y a la vista de esto, vamos a tomar decisiones», explica el vicerrector de Investigación y Transferencia de la UGR, Enrique Herrera Viedma: «Ese es nuestro objetivo fundamental».

«Queremos establecer modelos botánicos y de la fauna de Sierra Nevada para detectar comportamientos y futuros cambios», prosigue Herrera. El análisis de esas grandes bases de datos generará el conocimiento para pasar de la teoría a la acción. Este «sistema de toma de decisiones» tendrá un «impacto» real en el territorio, gracias al desarrollo de actividades a nivel medioambiental, turístico, de salud o agricultura, tratando de mejorar la gestión de los recursos hídricos y la calidad de vida de la población, para lo que contarán con la ayuda de la Diputación de Granada.

Enrique Herrera incide en que Granada, aprovechando su potencial universitario, se dedicará a desarrollar este sistema algorítmico para más tarde «exportarlo» a Europa. «Es un proyecto de excelencia europeo y Granada tiene las dos cosas que hacen falta: Sierra Nevada, que es un laboratorio privilegiado, y la Universidad de Granada, que es un referente del estudio de la aplicación de inteligencia artificial», advierte el vicerrector, convencido de la repercusión internacional que alcanzará este proyecto que tal vez alumbre las claves de uno de los grandes retos de la humanidad.