Playa de Matalascañas
Playa de Matalascañas - ABC

Alerta en Matalascañas: no hay arena en la playa para este verano

Los vecinos indican que en los años 80, con la construcción de los diques Juan Carlos I y el de Punta Umbría, comenzó la erosión de las playas de Mazagón, Castilla y Matalascañas

HuelvaActualizado:

Los vecinos de Matalascañas advierten de que este verano no habrá arena suficiente en sus playas. Es lo que explican en un comunicado en el que detallan que el programa de regeneración de esta parte de la costa onubense que planea el Ministerio de Transición Ecológica «apenas resolvería el 28 por ciento de déficit» y piden además que la aportación anual de arena e la playa onubense sea de 2,5 millones de metros cúbicos -en lugar de los 700.000 previstos-. Además, los vecinos de Matalascañas quieren que cada año se vuelquen en la playa 350.000 metros cúbicos más de arena para compensar la degradación de la costa.

El problema con la arena, indica Juan Gómez, el presidente de la asociación de propietarios de Matalascañas es la construcción, en los años 80, de los diques Juan Carlos I y Punta Umbría. Con esas infraestructuras, calculan, se habría perdido 150.000 metros cúbicos de arena cada año. Según indican desde la asociación, el estudio del Ministerio cifra «2.100.000 metros cúbicos la necesidad de aportación de arena en los 7,5 kilómetros de playa Castilla y playa de Matalascañas». Sin embargo, indican desde la asociación que el Gobierno central estimó que, por el tiempo que se tardaría, lo rebajaba a los 700.000 metros cúbicos prometidos.

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Según Gómez, su asociación ha presentado alegaciones al proyecto que está elaborando el Ministerio «que permitirían rectificar estos dos puntos para que de verdad se lleve a cabo una actuación que resuelva de una vez el déficit de arena en las dos playas de Castilla y Matalascañas y además, garantice arena cada año una vez finalizadas las actuaciones».

La asociación, además, ha propuesto la realización de estudios «para la creación de arrecifes artificiales, ya que entendemos que no solo se contribuirían al mejoramiento de la calidad de la ola rompiente, sino que además este sirve como un nuevo ecosistema de forma de vida marina, y uno de sus usos más trascendentes es el de protección contra la erosión de playas costeras, este método ha sido probado con éxito en diferentes países como EE.UU., Inglaterra y Australia».