Yeguas marismeñas ante el Santuario de la Virgen del Rocío - FOTO Y VÍDEO: MIGUEL Á. JIMÉNEZ
SACA DE LAS YEGUAS 2018

La bendición de las yeguas en El Rocío enlaza las señas de identidad de Almonte

Las cuatro tropas procedentes del corazón de Doñana alcanzaron la puerta del Santuario Nacional para retomar un momento de enorme emotividad interrumpido en 2017

ALMONTEActualizado:

La suspensión de la pasada edición de la Saca de las Yeguas y el sentimiento de frustración que dejó tanto en el pueblo de Almonte como en los visitantes, y que en el aciago 2017 se unió al incendio que asoló parte del entorno de Doñana, ha estado muy presente en todo el ceremonial que supone la entrada de las yeguas y potrillos de raza marismeña en la aldea del Rocío. El episodio se ha rememorado sin reparo alguno, más bien con un sesgo de celebración porque haya quedado atrás, y sin duda ha contribuido a aumentar la expectación ante el evento de hoy. Muestra de ello ha sido la cantidad de público que desde primera hora de la mañana se congregaba en las inmediaciones del Santuario, protegido todo el perímetro de la explanada con vallas tras las cuales se iban posicionando familias enteras. En las casas, los vecinos de El Rocío aprovechaban la espera para disfrutar de un desayuno en el porche, preguntando a cada tanto si quedaba mucho para que llegaran las tropas.

La primera de ellas ha aparecido, por fin, sobre las 10:30 horas, una tropa enorme de yeguas y potrillos que han inundado con sus relinchos la calle Sanlúcar entre los aplausos de los presentes, hasta llegar a la ermita, donde han permanecido unos minutos, contenidos por los yegüerizos, como harían también las tres tropas restantes.

La última de ellas, la proveniente de los parajes denominados como Las Playas y La Vera, fue la que más se hizo esperar y la que permaneció durante más tiempo en la explanada del Santuario. Mientras los yegüerizos se ubicaban para contener a la tropa, la megafonía explicaba tanto la procedencia de los animales como la importancia que la tradición de la Saca de las Yeguas y su protagonista, el caballo marismeño, ha tenido en la historia de Almonte.

Una vez reunidas en la explanada yeguas y potrillos, y con el escenario de una marisma plena de agua, el párroco de Almonte, Manuel Jesús Martín Sirgo, ha procedido a la bendición de los animales tras la cual todos los presentes han rezado la Salve. Este acto, tal y como han venido a recordar tanto el presidente de la Hermandad Matriz de Almonte, Juan Ignacio Reales, como la alcaldesa de Almonte, Rocío Espinosa, supone la unión de las dos tradiciones más relevantes de Almonte: la Saca de las Yeguas y El Rocío, y en esta edición especial de 2018 ha estado cargado de una emotividad especial que ha contribuido a aumentar, si cabe, el espectáculo natural que es de por sí esta tradición ancestral.

Tras abandonar el Rocío, las tropas recorren el resto del camino que lleva hasta Almonte donde está previsto que entren por el Camino de Los Llanos, alrededor de las 19:30 horas, dejando estampas y sonidos que quedaron en suspenso pero que hoy volverán a brillar con toda la fuerza y la pureza de una tradición que conecta el corazón y el ADN del almonteño con Doñana.