El monumento dedicado a la fe descubridora
El monumento dedicado a la fe descubridora - ABC

Huelva, museo de América

La ciudad celebra los 90 años del Monumento a Colón con la bisnieta de su autora, que siempre apoyó desde Estados Unidos esa aspiración

M. R. Font
HuelvaActualizado:

No habla ni media palabra de español pero, casi un siglo después, ha tomado el relevo -como vínculo entre Huelva y Estados Unidos- a su bisabuela, la artista Gertrude Vanderbilt Whitney, autora del Monumento a Colón que da la bienvenida a la capital onubense en la la Punta del Sebo, la confluencia de los ríos Tinto y Odiel.

El programa cultural que vienen desarrollando administraciones y sociedad civil de Huelva con motivo del 90 aniversario de la escultura realizada por Miss Whitney se paraba ayer para reconocer y agradecer los gestos de Fiona Irving en pro de la Huelva más americanista. La descendiente de la artista, reconocida por su contribución a los fines de la Asociación Huelva-Nueva York, se adhirió al manifiesto de la entidad en apoyo a la creación en La Rábida del Museo de América.

La instalación cultural «no es solo una pretensión de la asociación, sino una pretensión centenaria de Huelva», que puja por ser la Ciudad de la Cultura de América en Europa. «Entendíamos que había que hacer un punto de inflexión y no sabemos si esta vez será la definitiva», indicó el presidente de Huelva-Nueva York, Juan Antonio Márquez, antes de la firma, junto a Irving, de un documento que forma ya parte de la historia de la ciudad.

Este año, explicó, hay una doble celebración ya que no sólo se asiste a los 90 años del monumento, financiado en 1929 por la Columbus Memorial Foundation, sino también a la efemérides de la donación del equivalente a 15.000 euros que realizó Miss Whitney para el futuro Museo de América, que entregó la artista a la Embajada de EEUU en Madrid en diciembre de 1928. Un proyecto que no se ejecutó.

El presidente de la Asociación Huelva-Nueva York hacía un recorrido histórico que la intérprete trasladaba a Irving, como haría antes y después con las muestras de agradecimiento que se fueron sucediendo en el salón de actos del Centro Cultural José Luis García Palacios de la Fundación Caja Rural del Sur.

«Han pasado 90 años y no está el Museo», incidió Márquez para pasar a reivindicar el protagonismo y la vocación americanista de Huelva, por razones históricas y culturales, que fueron reconocidas en dos cumbres internacionales, en La Habana (Cuba) en 1999 y en Cartagena de Indias (Colombia) en 2016, citas en las que se nombró a Huelva Lugar de Encuentro de la Cultura Iberoamericana.

Márquez subrayó que este proyecto «es cuestión de voluntad», un edificio -cuya construcción o cesión estaría en manos de las administraciones españolas- y en cuyo contenido participarán los países del continente Americano, con donaciones de elementos representativos de sus respectivas culturas.

Como avales, destacó, «tenemos la autenticidad de los lugares colombinos, hicimos una gesta única en el mundo, pusimos forma al planeta y dimos con un continente que era desconocido para el resto del mundo». Además, Huelva está en «una posición estratégica» en el centro del corredor Faro- Sevilla, en un entorno en el que residen tres millones de personas, y según un estudio de expertos en economía turística, se estima que el museo podría alcanzar las 500.000 visitas anuales.

El manifiesto, al que se ha adherido también el Puerto de Huelva, ya cuenta con el apoyo de la Federación Onubense de Empresarios (FOE), los sindicatos, el Colegio de Arquitectos y Economistas de Huelva, la Universidad de Huelva (UHU), las Sociedades Americanistas, y la Escuela León Ortega, entre otras entidades.

«Mientras se avanza en la vieja aspiración museística, el monumento, también conocido como de la Fe Descubridora», se mantiene como el símbolo que más identifica a la ciudad. Con 37 metros de altura, no muestra a Colón como se cree sino que representa a un marino apoyado sobre una cruz franciscana que mira al horizonte del Atlántico. Hecho en piedra de las canteras de Niebla, y visitable, muestra en su base bajorrelieves alusivos a las cultura cristiana, azteca, inca y maya.