Laura Luelmo - ABC

Investigan si Laura Luelmo murió desangrada en el campo dos días después de desaparecer

La Guardia Civil investiga si la joven fue abandonada malherida por el detenido, Bernardo Montoya, un asesino que vivía a solo cinco metros de la víctima

Bernardo Montoya, el detenido por la muerte de Laura Luelmo confiesa el crimen

Sevilla/ HuelvaActualizado:

Agentes de la Guardia Civil detuvieron ayer a mediodía a Bernardo Montoya como principal sospechoso en la muerte de su vecina, Laura Luelmo, en la localidad onubense de El Campillo. La joven de 26 años, que fue encontrada el lunes muerta, semidesnuda, con un golpe en la cabeza y lesiones en el cuello, llevaba desaparecida desde el miércoles de la semana pasada. El hombre de 50 años y con numerosos antecedentes -asesinato y robo, entre otros-, fue arrestado para evitar su fuga, tras «movimientos sospechosos» detectados por los agentes del Instituto Armado, según fuentes de la Delegación del Gobierno.

Según la autopsia, que se conoció ayer noche, Laura Luelmo murió por un fuerte golpe en la frente entre el 14 y el 15 de diciembre, 48 horas después de su desaparición, por lo que la Guardia Civil investiga si Bernardo la dejó malherida en el campo hasta morir. Aunque se da por sentado el móvil sexual, aún no hay prueba fehaciente de que el detenido abusara de Laura. Lo que sí está claro es que la mujer sufrió laceraciones al ser arrastrada por el detenido.

La última semana El Campillo ha ido de sorpresa en sorpresa. Primero fue la desaparición de Laura Luelmo el pasado miércoles después de que la joven saliese a pasear. Luego, la aparición de su cadáver el lunes. Y por último, la detención de Bernardo Montoya, quien, aunque solo llevaba un mes viviendo en la localidad, era viejo conocido en la zona, como lo es también su familia. Acababa de salir de prisión, donde había cumplido dos años por robo. Antes ya había estado en prisión casi 20 años por asesinar a una anciana de 80 años. El detenido, además, tiene un hermano gemelo, con el que le habrían confundido al principio, atribuyéndole erróneamente este suceso y que se encuentra cumpliendo pena de cárcel también por asesinato.

Bernardo Montoya
Bernardo Montoya - ABC

Con las sospechas de la Guardia Civil desde el primer momento centradas en el domicilio de Bernardo -que solo está a unos cinco metros de la que era la casa de Laura Luelmo-, procedieron ayer a desplegarse en la calle Córdoba, donde están ambas residencias. Allí desplegaron una mampara para evitar las miradas de los curiosos e inspeccionaron ambos domicilios. Paralelamente se produjo la detención de Montoya, quien, se conoció más tarde, se había deshecho de un bulto sospechoso en su camino hacia la prisión, donde acudió para mantener un encuentro íntimo con una reclusa, a la que habría conocido en su última estancia y que sería su pareja actual.

Luelmo, zamorana de 26 años, llevaba apenas unas semanas viviendo en El Campillo, donde había alquilado una casa pequeña en una zona humilde cerca de las afueras para poder incorporarse como profesora interina de Dibujo en el instituto Vázquez Díaz de la vecina localidad de Nerva. Pese a que no era muy conocida en la localidad, muchos vecinos se unieron a las batidas de búsqueda de la pasada semana, cuando se denunció la desaparición.

Además de determinar qué pasó exactamente en la desaparición y muerte de Laura, la Guardia Civil está centrada en encontrar el teléfono móvil de la joven profesora. El aparato, que las antenas de repetición de telefonía localizaban a nueve kilómetros del pueblo, no estaba donde se encontró el cadáver semidesnudo de la profesora. Es más, según fuentes de la investigación, el móvil se habría situado en dirección opuesta a donde se localizó el cuerpo, no se sabe si porque lo perdió antes o porque alguien lo arrojó allí antes o después de encontrarse con Laura Luelmo.