Patera encallada en la orilla del Parque Nacional de Doñana
Patera encallada en la orilla del Parque Nacional de Doñana - ABC
Inmigración

Las mafias de la inmigración apuntan a Doñana como un nuevo destino

Los indicios recabados por los investigadores apuntan a que la llegada de la patera a Matalascañas el pasado domingo no fue casual

AlmonteActualizado:

La patera que quedó varada en la playa de Doñana el pasado domingo, en término municipal de Almonte, y que llegó con más de 30 personas de nacionalidad marroquí, senegalesa y mauritana, es la primera que ha arribado a esta zona, pero puede no ser la última. La declaración de una de las dos mujeres que viajaban en ese cayuco apunta a que podrían llegar a lo largo de este verano entre 20 y 25 embarcaciones más, por lo que fuentes consultadas por ABC de Sevilla consideran seriamente la posibilidad de que las mafias dedicadas al tráfico de personas estén intentando establecer una nueva ruta con la costa occidental de Andalucía.

Se da la circunstancia de que en los días anterior y posterior a la llegada de esta patera, recalaron en esta línea costera – en las inmediaciones de Torre Carbonero -, embarcaciones destinadas al tráfico de droga, y existen indicios de que ambas prácticas delictivas están vinculadas y comparten medios. En el caso de las que portan droga, las barcas son abandonadas en las playas con todos sus enseres, mientras que la mercancía es arrojada al mar en el momento en el que son descubiertos.

Esto, junto a otras muchas señales, hace pensar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que esta nueva ruta es una realidad, a pesar de que la Subdelegación del Gobierno de Huelva se esforzó por comunicar que el arribaje a estas latitudes inusuales para este tipo de fenómenos había sido fruto de la casualidad, producto únicamente de la corriente y el fuerte viento que imperaba en la tarde del domingo 14 de julio y que habrían empujado la barcaza más allá de la desembocadura del Guadalquivir en lugar de llevarlo a los destinos habituales: hacia Cádiz o Málaga, más cerca de las costas africanas.

Sin embargo, la operación parecía de todo menos desorganizada: el «responsable» de la patera, que estaría provista de un potente motor o bien habría sido remolcada por otra embarcación hasta la línea de costa, huyó en una moto acuática que según las fuentes consultadas vino en su búsqueda desde la costa gaditana, mientras que una de las dos mujeres portaba en el momento de su localización una suma de dinero considerable que más tarde repartió entre el resto de inmigrantes para intentar disimular su papel predominante en la operación.

Todos los inmigrantes localizados hasta el domingo por la noche, 28 de los 30 que se cree que llegaron originariamente en la embarcación, insistían con realizar llamadas a Huelva, lo que evidencia la existencia de un contacto o contactos en la capital a los que recurrir para justificar su situación en nuestro país y hace patente que conocían con antelación el lugar al que iban a llegar y que no estaban confundidos ni desorientados.

También sorprende que todos se ducharon nada más llegar –en las duchas de la playa e incluso con alguna manguera localizada en las inmediaciones del Parque de Doñana-, y cambiaron sus ropas por prendas limpias y de aspecto «europeo». Entre sus pertenencias había perfumes y todos estaban bien vestidos y aseados en el momento de su localización, según las fuentes de ABC. Todos a excepción de los dos subsaharianos, que cuando llegaron a la playa de Matalascañas arrastraban un periplo mucho más largo que el de sus compañeros de viaje: exhaustos y hambrientos, sólo se preocuparon por procurarse agua y comida.

Esto fue lo que finalmente alertó sobre la llegada de la patera, la situación de desfallecimiento de estas dos personas, que provocó que el bañista que los atendió en primer lugar diera aviso a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y que se estableciera el dispositivo de localización del resto de inmigrantes y se activase el protocolo establecido para este tipo de casos.