La calle de Bollullos donde ocurrieron los hechos - ABC

Así era «el murciélago», el conocido abogado que acabó con su vida tras degollar a su mujer en Huelva

Hijo de un hombre de negocios, pasaba por una depresión y, creen los investigadores, atacó a su esposa con un cuchillo antes de saltar al vacío desde el techo de su casa

Degüella a su mujer y luego se suicida tirándose del tejado en su casa de Huelva

HuelvaActualizado:

J. S. se lanzó ayer al vacío en Bollullos Par del Condado (Huelva). Antes degolló presuntamente a su mujer, a la que dejó malherida y que tuvo que se trasladada a un hospital de Sevilla en helicóptero para atender la profunda herida que le había hecho en el cuello con un cuchillo. El hijo de ambos fue el que, con la ropa empapada en sangre, salió a pedir ayuda por las calles del pueblo.

La escena que encontraron los agentes impacto pocos minutos después a todos los vecinos. Ella, desangrándose; él, muerto en un solar contiguo a la casa. Nadie daba crédito porque J. S. era una persona muy conocida en el pueblo. ¿Qué había pasado? Los investigadores apuntaron desde el primer momento a un episodio de violencia machista e investigan lo sucedido.

J. S. se dedicaba a la abogacía. Prueba de ello es los perfiles que sobre él hay aún colgados en el Ilustre Colegio de Abogados de Huelva. Cuentan sus vecinos que era un hombre «caprichoso», lo que se podía permitir porque su padre era un hombre de fortuna que había hecho muy buenos negocios. De pequeño siempre tenía lo último y lo mejor, dicen.

De pequeño se crió con dos hermanos, un chico -hoy médico, que vive enfrente de su casa y quien primero atendió y estabilizó a la mujer malherida en el cuello- que es médico y una chica, que vive en el País Vasco. Los tres tuvieron, dicen quienes los conocen, una infancia feliz. Sin sobresaltos. La propia de una familia con posibles en una localidad pequeña de Huelva. Hasta que llegó un episodio que marcó al abogado, indican los que conocieron J. S. : el suicidio de su madre.

«Ella -indica una conocida de la familia- se tiró por el tejado, igual que ha hecho ahora su hijo». J. S., cuenta también, siempre estuvo marcado por este suceso.

El presunto agresor estudió Derecho y ejerció siempre en su pueblo, donde decía que tenía más tiempo que en la gran ciudad. «La de pueblo es una abogacía más cálida y entrañable», contaba él porque «los clientes te paran por la calle, te abordan en cualquier sitio, pero al final tienes más espacio para tu ocio que en la ciudad».

A J. S. le gustaba el viento. Volar. Se aficionó de pequeño a los «frisbis» y más tarde a los boomerangs, que coleccionaba. También al windsurf. Luego descubrió el vuelo con ultraligeros. Le encantaba volar y ver su pueblo desde las alturas. Allí se sentía más libre, contaba. Y prefería sacar su avión al atardecer. Tanto, que se ganó el mote de «el Murciélago».

Casado con una toledana

El supuesto agresor conoció hace más de una década a la que luego sería su mujer, una toledana que ahora ronda los 40, «muy guapa», cuentan en el pueblo, que tiene un negocio de estética en la localidad. «Ella se vino con los dos niños de su anterior matrimonio porque es divorciada», explica una vecina. «Un niño y una niña, que tienen unos 20 años ambos». Asegura esta misma persona que ambos vivían con su hermano menor, pero que en el momento de los hechos estaban en Huelva capital.

Ambos al casarse se fueron a vivir a un piso de Bollullos, donde estuvieron unos seis o siete años. Entonces, el padre de él murió, así que decidieron reformar la casa familiar y trasladarse allí. Coincide este momento, indican quienes trataron a J. S. con el inicio de la su depresión, por la que estaba en tratamiento. «Él estaba mal, pero nunca se saltaba el tratamiento», indica una persona cercana. «Era un hombre bueno, hacía su vida -le recuerda- pero tenía una depresión».

En la casa familiar pasaron los meses; los años. Hasta que este miércoles algo pasó en el interior de la casa. Los hechos no están claros y la Guardia Civil los investiga para esclarecer la secuencia. La primera hipótesis apunta a que el hombre atacó con un cuchillo a su mujer en presencia del hijo de ambos. Que la hirió gravemente en el cuello, al punto de que casi muere desangrada «la estabilizó su cuñado, que le hizo un torniquete. El hombre llamaba y llamaba a su hermano pero no daban con él», cuenta una vecina.

Tras el ataque a su mujer, los investigadores creen que se subió al tejado y se tiró al vacío. Los agentes tardaron un buen rato en encontrarlo porque no estaba en la propiedad sino en un solar anexo. «Esto es muy feo, muy desagradable, pobre mujer, pobre niño», se dolía una vecina.