La Virgen del Rocío en El Chaparral
La Virgen del Rocío en El Chaparral - Miguel Ángel Jiménez
Venida de la Virgen del Rocío 2019

Palomas para la Blanca Paloma

Almonte recibe a su Patrona entre fuegos artificiales, salvas de escopeta y una suelta de palomas para descubrirla en el Chaparral más tarde de lo acostumbrado

Miguel Ángel Jiménez
AlmonteActualizado:

Ya está la Divina Pastora con sus hijos almonteños, ya se recrea en El Chaparral camino de la Parroquia de la Asunción para culminar un viaje que ha durado toda la noche entre el polvo y el gentío y que ha culminado con la tradicional retirada del capote y el pañito que la han protegido durante todo el trayecto. Ha sido más tarde de lo habitual, sobre las 7:30 horas de la mañana, en medio de una explosión de júbilo de la multitud que la ha recibido con una suelta de palomas en el amanecer de la villa.

El momento ha sido anunciado en kilómetros a la redonda por el estruendo de las salvas de escopeta –en El Chaparral se desborda esta costumbre- y por un castillo de fuegos artificiales con el que un vecino de Almonte ha querido proclamar la gozosa noticia desde una azotea del municipio. No es para menos: la espera de siete años ha terminado, Almonte ya tiene a su Madre en casa, y todo en el pueblo destila júbilo, orgullo e ilusión.

Desde mucho antes de llegar la Virgen del Rocío al Alto del Molinillo, el suelo del Chaparral estaba cubierto por un manto de peregrinos que, o bien se habían adelantado en el camino para recibir a la Patrona almonteña y poder contemplar tan emblemático momento o bien habían acudido al pueblo en coche o en autobús. De hecho, durante toda la noche, el pueblo ha sido un ir y venir de visitantes que se mezclaban con los muchos almonteños que no pueden hacer el camino o prefieren esperar a la Blanca Paloma con sus casas abiertas, en alegre convivencia con sus paisanos o recibiendo a familiares y seres queridos de los municipios de alrededor que acuden a Almonte con motivo de la Venida.

El gentío que ya llenaba el Chaparral se ha desbordado completamente al llegar la multitud de peregrinos que han acompañado a la Divina Pastora en su caminar nocturno, un trayecto que ha sido duro, con mucho polvo y calor, pero que ha terminado felizmente para los agotados peregrinos.

Hasta que la Blanca Paloma se pose delicadamente a hombros de los almonteños en el sencillo altar de la Parroquia de la Asunción, se enseñoreará por unas calles que para eso han sido adornadas durante muchas jornadas por unos vecinos que no pueden ocultar su alegría por tener a la Virgen del Rocío, por fin, puerta con puerta.