Manuel Andrés González y Loles López
Manuel Andrés González y Loles López - Vanessa Gómez
Política

El Partido Popular vive en Huelva la más grave crisis política de toda Andalucía

Los abandonos, rebeliones y fugas del partido junto a los malos resultados electorales ponen contra las cuerdas a la dirección provincial

HuelvaActualizado:

La brecha abierta en el PP de Huelva hace ahora un año, cuando las primarias en el partido dejaron al trasluz las diferencias entre casadistas (ganaron en la capital) y los partidarios de Sáez de Santamaría (arrasaron en la provincia), se ha ido abriendo en los últimos meses a golpe de convocatoria electoral y de decisiones que levantaron polvareda en parte de la militancia y provocaron el abandono de figuras representativas del partido.

La conquista del Gobierno andaluz tras casi cuatro décadas acercó a las distintas familias, levantó ánimos y dibujaba un mar en calma ante las siguientes citas electorales.

Sin embargo, hubo marejada en el PP onubense: la conformación de las listas para las elecciones generales del 28A y los resultados que arrojaron las urnas dieron al traste con las expectativas creadas meses antes.

La dirección provincial del PP de Manuel Andrés González, que en los comicios andaluces de diciembre de 2018 había impuesto los nombres del cartel electoral, perdió el pulso frente a la nacional. En unas apuesta personal, el máximo responsable de la formación, Pablo Casado, colocó como cabeza de cartel a Juan José Cortés —padre de la pequeña asesinada por un pederasta—, principal valedor de la prisión permanente revisable.

La dirigente que durante años fue número 1 por Huelva al Congreso de los Diputados y exministra de Empleo, Fátima Báñez, afín al sector de Sáez de Santa María, desapareció de las quinielas de la noche a la mañana, y la decisión de Casado generó una oleada de críticas en las filas populares.

La designación de Cortés provocó además el primero de los sonados abandonos que se han producido este año: el portazo de Guillermo García de Longoria, ex secretario general del PP de Huelva y parlamentario andaluz en la anterior legislatura, que se veía, además, como el futuro del partido en la provincia. García de Longoria fue descabalgado (por la dirección del partido en la provincia) de la lista a la Cámara andaluza y, meses después, del cartel electoral de las generales, con la promesa rota del mismo presidente nacional del PP. En un acto de precampaña de las autonómicas, Casado anunció a viva voz que García de Longoria sería rescatado para las siguientes elecciones pero, llegado el momento, la promesa no se cumplió y volvió a quedar fuera de las planchas.

A comienzos de abril, el ex parlamentario cerraba la puerta al que fue su partido durante dos décadas y poco después anunciaba su fichaje por Ciudadanos para las municipales de mayo, convirtiéndose en la voz de la formación naranja en el Ayuntamiento de Huelva.

En la antesala de la siguiente convocatoria electoral se producía la segunda fuga, la de un leal al partido durante tres décadas, Wenceslao Font, ex concejal del Ayuntamiento de la capital bajo mandato de Pedro Rodríguez y en aquel momento, miembro del equipo de la candidata del PP a las municipales del 26M, Pilar Marín.

Detrás de la decisión sorpresa de Font, un descontento con su partido de tal calibre que provocó su marcha y, posteriormente, su fichaje como candidato de la formación de Santiago Abascal. Font llevó a Vox a estrenarse en el Ayuntamiento de la capital onubense con dos sillones que, precisamente, ha arrancado al que había sido su partido hasta este año.

Mientras, el PP en las municipales, sumaba otro varapalo al quedar el equipo de la independiente y poco conmocida Marín —apuesta de la dirección provincial— con una representación de cuatro concejales (frente las ocho que tenía), que se remonta a épocas del «preperiquismo».

Y, ahora, Punta Umbría

El último capítulo convulso en el Partido Popular onubense ha llegado ligado también a las elecciones municipales. En Punta Umbría, el PP se ha quedado sin representación en el Ayuntamiento —a pesar de obtener dos sillones en la Corporación el 26M— y con la agrupación sin timón, después de que las dos concejalas que concurrieron a las elecciones bajo sus siglas, María Sacramento y Amelia Gallardo, abandonaran el partido dos días antes de la constitución del nuevo Ayuntamiento.

Ante el silencio de la dirección del la formación en Huelva y en contra de las directrices marcadas por la regional, las ediles electas por el PP llegaron a un pacto con el PSOE, al que dieron su apoyo a cambio de entrar en el nuevo gobierno como tenientes de alcalde y gestionar el Urbanismo del municipio costero, donde se promueve un singular proyecto urbanístico de construcción de dos torres de 19 plantas.

De momento, el PP no ha solicitado las actas a las ediles, ni piensa hacerlo y se desconoce si el partido en Punta Umbría queda (o no) en manos de una gestora.

A esta situación hay que sumar el audio, desvelado por ABC, en el que María Sacramento cuenta a sus amigos que el presidente del PPde Huelva, Manuel Andrés González, estaba al tanto de que iban a dar los votos al PSOE para evitar que la Alcaldía recayese en manos de José Carlos Hernández Cansino de Unidos por Punta Umbría, (UPU) que es exalcalde del PP, y con quien mantienen un enfrentamiento personal. En ese audio, Sacramento explica que esos extremos no los iba a decir nunca en público. Hay que tener en cuenta el silencio sepulcral del PP onubense, y también del regional, sobre este escándalo. Todo el mundo guarda silencio al respecto.

Eso sí. Públicamente, González ha dicho que sus directrices fueron claras: no permitir el Gobierno del PSOE, directrices que no cumplieron las dos concejalas del PP que ahora tendrán poder en el Ayuntamiento.

Y Almonte

Sí se ha abierto expediente a los dos concejales de Almonte, otro ejemplo de representantes díscolos con la dirección regional. Los concejales almonteños apoyaron la operación que ha hecho alcaldesa a la candidata de la Mesa de Convergencia (con sólo dos ediles) quien se ha repartido el mandato con el PSOE, en un Gobierno de concentración de todas las fuerzas políticas a excepción de la lista más votada que encabezaba el exalcalde expulsado del PSOE, Francisco Bella, quien se presentaba por la formación Ilusiona. Un enjuague que también ha provocado la dimisión del edil popular Matías Medina, quien ha renunciado a su acta.

Para el presidente provincial del PP onubense Manuel Andrés González, el consuelo es haber haber conseguido 13 de las 79 alcaldías de la provincia, porque supone «una más que en 2015». Para González, el PP onubense demuestra que «cuenta con una estructura municipal que «asegura capacidad de reacción».

La cuestión es si su secretaria general, la también onubense Loles López, está de acuerdo. López dejó la Alcaldía de Valverde del Camino —un histórico bastión socialista— para dedicarse a la política regional. Valverde es otra de las plazas que han perdido los populares en Huelva merced a un pacto del PSOEcon Adelante.