Santiago Padilla es presidente de la Matriz desde el pasado junio - M.A. Jiménez

Venida de la Virgen del Rocío 2019Santiago Padilla: «Espero que el traslado sirva para unirnos más como pueblo»

El presidente de la Hermandad Matriz repasa los puntos clave de la Venida de la Virgen, a punto de celebrarse, y avanza algunos de los proyectos de futuro de la institución que rige

Miguel Ángel Jiménez
AlmonteActualizado:

La Venida de la Virgen del Rocío a Almonte es un acontecimiento fundamental de cuantos celebra Almonte alrededor de su Patrona. A Santiago Padilla Díaz de la Serna le ha tocado afrontar semejante responsabilidad a días de estrenarse en el cargo de presidente y lo hace con firmeza y confianza en su equipo y en un pueblo, el almonteño, que ha demostrado saber adaptarse a la magnitud creciente de la devoción por la Divina Pastora.

Nada más llegar a la presidencia de la Hermandad Matriz, la Venida. ¿Ha sentido vértigo?

La Venida es un plato fuerte, lo sabíamos y lo estamos viviendo, sobre todo porque hay poco tiempo entre la toma de posesión y la celebración del rito. Había cosas adelantadas, pero evidentemente las prioridades y los ritmos son distintos, por lo que hemos tenido que acelerar muchas cosas para llegar a tiempo. Estamos en plazo, razonablemente, cubriendo cada uno de los detalles, que son muchos, porque es un hecho que se deja sentir de manera extraordinaria en la vida de la hermandad.

¿Cómo llevan la última etapa de los preparativos?

Bien, con alegría y con ilusión porque esto es una experiencia que como almonteños la esperamos y la anhelamos cada vez que tenemos la oportunidad de vivirla. Atentos también para que no se nos escape ningún detalle, para que la Virgen esté como tiene que estar en Almonte y la Hermandad cumpla sus obligaciones.

¿En qué estado de salud ha encontrado a la Hermandad al llegar a la presidencia?

El estado de salud es bueno. La Hermandad está en un nivel de proyección muy alto y mantener ese nivel supone un reto importante. En la campaña dijimos que teníamos que hacer un esfuerzo por acercar el cuerpo de hermanos a la Hermandad, por deshacer algunos malentendidos y ahí estamos trabajando desde el primer día. Hemos tendido la mano a la otra candidatura y a quienes la han apoyado, por si tienen interés en sumar y en colaborar con el proyecto que estamos liderando, como estamos haciendo con mucha gente que ha venido a ofrecer sus servicios y su disponibilidad.

¿Se ha acoplado bien el nuevo equipo al día a día?

Yo diría que sí, que el nuevo equipo está cumpliendo las expectativas, en algunos casos con retos importantes como ha sido el Encuentro de Jóvenes, que se ha desenvuelto muy bien a pesar de la celeridad con la que hemos tenido que hacernos cargo. Cada uno está asumiendo ya poco a poco sus responsabilidades y estoy muy contento con el desempeño del equipo en estos primeros compases de la legislatura.

Ha tenido poco tiempo, pero ¿ha realizado ya cambios sustanciales en materia de gestión?

Mi personalidad es distinta a la del presidente anterior y esto se debe dejar sentir en el hacer del día, como cambiará cuando venga el próximo presidente. Es un poco prematuro aún evaluar este aspecto. Además, nosotros desde el primer momento hemos dicho que nos sentíamos identificados con los elementos sustanciales del trabajo de las juntas anteriores.

En la última edición de la Venida de la Virgen se desbordaron las previsiones de asistencia. ¿Qué datos maneja la Matriz para estos días?

Es difícil calcularlo. En el traslado de 2005 las fuentes oficiales hablaron de 750.000 personas, lo que quiere decir que en 2011 la asistencia se incrementó en un 25%. Eso es una barbaridad. Si siguiéramos en esa proyección, habrá incremento, pero no sabemos ahora mismo en qué porcentaje.

¿Está adquiriendo la Venida una dimensión similar a la de las romerías?

Creo que sí, porque los almonteños lo hemos querido así. Si analizamos el devenir histórico de los traslados vemos cómo en el siglo XIX Almonte se mira en el espejo para que la gente que empieza a venir del entorno más cercano disfrute con nosotros de este rito tan almonteño. Desde entonces lo único que se ha hecho es avanzar en esa línea. Si fuera una celebración sólo del pueblo de Almonte probablemente no haríamos los esfuerzos que hacemos. Es verdad que todo eso lo mueve la Virgen, pero también lo es que nos sentimos protagonistas de un acontecimiento con el que queremos dar a conocer al mundo la mejor cara que tenemos.

¿Cree que este crecimiento en la dimensión de los traslados podría hacer peligrar la esencia de esta tradición?

El Rocío se mueve desde hace muchos años en ese tira y afloja entre el crecimiento que genera de forma espontánea la devoción a esta Virgen y las limitaciones que tenemos. Yo creo que el traslado ha sufrido muchísimos cambios a lo largo de la historia, hasta el punto de que hoy escuchamos invocar tradiciones que no son tales o que tienen muy poco tiempo. El éxito es que hemos sido capaces de adaptarnos, de avanzar y amoldarnos para que no falle lo principal, que es que la Virgen venga del Rocío a Almonte y esté en su pueblo nueve meses. Hasta el último, en el que participaron un millón de personas, creo que se ha celebrado cumpliendo lo fundamental del rito, que es llevar a la Virgen hacia Almonte, por el camino, con devoción y con espíritu de Hermandad.

¿Es esa una referencia velada a las críticas que se han vertido sobre el dispositivo de seguridad y emergencias del Plan Venida?

Los dispositivos de emergencia cada vez son más complejos porque la seguridad se nos ha complicado con carácter general a raíz de los atentados. El mundo es un lugar más inseguro y tenemos que tomar más medidas de precaución. Debemos procurar que se garantice la seguridad de las personas, que también es la seguridad de la imagen. Esto implica incomodidades para todos, pero creo que nadie se atreve a contradecir a personas especializadas en la materia y que están aplicando normas homologadas a nivel europeo. No nos estamos inventando nada: hay una gran previsión de afluencia de devotos, hay una serie de vías que son las que son y están limitadas y en función de eso, las autoridades juegan con los tiempos y con los espacios.

¿Qué papel juega la Matriz en esa guarda de las esencias de la tradición?

Somos los primeros interesados, más que nadie, en que la devoción rociera no se desnaturalice y que sea capaz de seguir nadando, a veces a contracorriente, en ese crecimiento que experimenta, sin perder su esencia y sus rasgos esenciales.

¿Qué opinión le merecen cambios importantes en esta Venida como la nueva Catedral Efímera o las nuevas galas de Pastora de la Virgen del Rocío?

Lo valoro positivamente y vuelvo a hacer un poco de memoria histórica: El Rocío, sin perder su esencia, lo único que ha hecho a lo largo de la historia es cambiar. La apariencia de la Catedral es muy interesante, no rompe radicalmente con lo que hemos conocido y nos va a permitir poder tenerla durante los nueve meses. En cuanto a la Virgen, creo que José Manuel de la Vega ha acertado, porque combina la innovación con la tradición. Vemos al Niño como se vio por última vez en 1949 y tiene esos elementos de innovación, como la esclavina de la Virgen en ese tono que nunca habíamos visto o esa saya. Yo creo que el conjunto es acertado y me remito a lo que la opinión pública general manifiesta al ver a la Virgen vestida de esta manera.

El traslado y los nueve meses de permanencia de la Virgen en Almonte dejan un rosario de momentos íntimos. ¿Cuál es el que con más intensidad vive?

Cada traslado es distinto. A mí particularmente me gusta el traslado de noche, porque es esa última barrera para ver a la Virgen en Almonte. Me gustan las salves que se celebran todos los días en la parroquia y que congregan al pueblo de Almonte. También esos momentos en los que te acercas a ver a la Virgen y te encuentras a personas mayores que tienen una relación tan íntima con ella, y también a niños, que están compartiendo esta experiencia única. También la convivencia previa que se produce en las calles entre los vecinos. Desgraciadamente en los últimos tiempos vivimos por la política y por distintos motivos situaciones que fracturan a la sociedad almonteña, y en este caso de una manera más significativa esa convivencia se ve reforzada.

¿Qué va a significar para las Venidas esa declaración perpetua de Año Jubilar?

Es un reconocimiento más de la Iglesia al significado del Rocío como instrumento pastoral. Durante mucho tiempo había dudas de que una parte de la jerarquía eclesiástica pudiera ver con mejores o peores ojos El Rocío. Eso es algo absolutamente superado y el resultado del trabajo de muchos presidentes. También es una oportunidad de la devoción rociera para seguir creciendo y desde el punto de vista turístico. Van a ser muchas las personas que vengan en estos meses a Almonte gracias al Año Jubilar y esto nos va a ayudar a llevar el conocimiento del traslado, del rito, más lejos y que se conozca mejor algo que define de una manera muy elocuente: esa relación especial de la Virgen con el pueblo de Almonte.

¿Cuáles son, además de la Venida, sus objetivos más inmediatos?

En 2020 tendremos algún guiño para tres hechos importantes: por un lado, los títulos de Real y Pontificia, ya que se cumplen 100 años de esta concesión y el centenario monumento a la coronación que se bendijo en agosto de 1920 y aprovechando que la Virgen va a estar en Almonte, vamos a efectuar mejoras que son necesarias en el Santuario del Rocío como también en la procesión de la Virgen de Reina por Almonte en mayo de 2020. Estamos estudiando desde el punto de vista técnico qué mejoras se pueden implementar a la vista de la experiencia que tuvimos hace siete años. También estamos trabajando en temas de formación, caridad, etc. Vamos a tener un nuevo periódico de la hermandad a partir de septiembre con periodicidad cuatrimestral y una newsletter.

Un deseo y una recomendación

Una llamada a la responsabilidad de todos, que participemos con alegría y con espíritu positivo de un acontecimiento que no lo volveremos a vivir hasta dentro de siete años. Que nadie nos quite el disfrute de hacer el camino con la Virgen. Hagamos un uso responsable de lo que vamos a vivir y que el traslado sirva para unirnos más como pueblo, como hermandad y que sirva para unirnos más en lo más importante que es la devoción a nuestra Patrona la Virgen del Rocío.