PALEONTOLOGÍA

La tortuga «más antigua» de la Península Ibérica

Se trata de un ejemplar de 155 millones de años que fue encontrado, en la sierra de Cazorla, por un paleontólogo de la Universidad de Jaén

Antonio Agudo
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La «Hispaniachelys prebetica» es la tortuga más antigua de la Península Ibérica. Se trata de una nueva especie catalogada que vivió en el periodo jurásico hace 155 millones de años. Sus resto fueron encontrados por un paleontólogo de la Universidad de Jaén, Matías Reolid; que junto a otros dos investigadores; ha presentado este hallazgo en forma de libro titulado «Hispaniachelys prebetica: una tortuga de hace más de 155 millones de años. Reconstrucción paleoecológica y ambiental». 

El volumen se trata de un estudio que pretende dar a conocer el patrimonio geológico de la provincia a través de una tortuga del período jurásico, que según explicó su descubridor «es la tortuga más antigua que se conoce en la Península Ibérica y está entre las  más antiguas de Europa». Pero es que además se trata de una especie nueva que no se conocía con anterioridad. Este paleontólogo halló en 2007 restos fósiles del animal en la sierra de Cazorla, en concreto entre La Iruela y Puerto Lorente. Entre ellos estaba el caparazón fosilizado de la tortuga con 43 cm. de longitud. A partir de su estudio, así como el de muchos otros restos fósiles de invertebrados encontrados en el entorno, el investigador ha podido acercarse mejor al período Jurásico en el sur de España. 

El libro ha sido escrito además de por el paleontólogo de la UJA por el profesor de la Universidad de Bristol Michael J. Benton, al que Reolid define como «uno de los diez paleontólogos más importantes del mundo», y por el investigador de la Universidad de Birmingham Ben Slater. A través de la tortuga el libro hace un viaje de más de 150 millones de años al pasado para conocer el Mar Tetis, que separaba Lausaria de Gondwana. Los sedimentos acumulados durante millones de años en el fondo de este mar, cuyas costas se encontraban al sur de la Meseta Ibérica, constituyen hoy día las rocas de la Cordillera Bética. Así, el estudio de estas rocas y sus fósiles permiten conocer más sobre el pasado de nuestro territorio y sobre su rico patrimonio geológico.