El obispo de Jaén, flanqueado por sacerdotes y precedido por religiosas de la congregación
El obispo de Jaén, flanqueado por sacerdotes y precedido por religiosas de la congregación - Diócesis de Jaén
RELIGIÓN

La congregación de las Siervas de María se despide de Jaén tras 132 años presente en la diócesis

La falta de vocaciones fuerza la supresión de esta comunidad, "modelo de la misericordia del Señor", según el obispo

JaénActualizado:

La congregación de las Siervas de María ministras de los enfermos deja Jaén tras 132 años de presencia en la provincia. La falta de vocaciones es la causa por la que se despide del territorio jiennense esta institución fundada por Santa Soledad Torres Acosta. Así lo admitió la superiora provincial, Encarnación Rodríguez, en el transcurso de la eucaristía de acción de gracias presidida por el obispo de la diócesis, Amadeo Rodríguez Magro, quien en su homilía resaltó la labor desarrollada por las religiosas desde que se instauraron en el territorio.

“Hoy estamos celebrando 132 años de presencia en Jaén de las Siervas de María. Hoy no es día de llorar ni de entristecerse”, dijo el obispo. Y continuó: “damos gracias a Dios por todo lo que él nos ha ido dando y nos ha ido dejando a través de este instituto religioso y del servicio de las Siervas de María, ministras de los enfermos”. En concreto, Amadeo Rodríguez Magro, que definió a las religiosas como un modelo de la misericordia del Señor, les agradeció “habernos ayudado a ver al que sufre y al enfermo” y “habernos ayudado a ver a Jesucristo”. “Muchas gracias por ser testigos de la misericordia del Señor y por ser modelo para nosotros de esa misericordia”.

Asimismo, aseguró que las religiosas han mostrado “la ternura, la compasión, la misericordia de la Virgen, de María. Vosotras vivís este sentido profundamente mariano en vuestra congregación y en vuestra vida, gracias al ejemplo y al modelo de vuestra fundadora María Soledad Torres Acosta. Quiso llamarse María porque quería llenar e impregnar su corazón de la Santísima Virgen y ponerla siempre en esa constancia en el servicio. Vosotras tenéis siempre como horizonte de vuestro ministerio y de vuestra vida poneros en manos de la Virgen de la Salud”.

Por su parte, la madre Encarnación Rodríguez, se hizo eco de los sentimientos de las hermanas “que han vivido aquí y que en medio de su dolor no dejan de reconocer que el Señor ha estado grande con ellas y con los jiennenses a lo largo de estos años”. Después explicó la razón de su despedida: “Como ocurre con otras congregaciones, la nuestra está sufriendo también una sequía vocacional que nos obliga a tomar esta dolorosa decisión de tener que suprimir una comunidad. Es una decisión que conlleva dolor, aunque con la esperanza puesta en las palabras de Jesús de que el leñador poda para que el sarmiento de más fruto”.

En su discurso de despedida la superiora dio las gracias al obispo, a los sacerdotes y a los fieles diocesanos. “Nuestros sentimientos quedan expresados en una palabra: gracias. Gracias en primer lugar al Señor por su fidelidad, por su amorosa providencia de cuidarnos estos largos años. Gracias a esta diócesis de Jaén, donde sus obispos y sus sacerdotes nos han acogido, ayudándonos a crecer en nuestra fe y en nuestra consagración para hacer fecunda nuestra vida. Gracias a todos vosotros por acogernos abriendo las puertas de vuestros hogares y de vuestros corazones y por esa repetida confianza al entregar a nuestros cuidados a vuestros seres queridos, vuestros enfermos”.

La superiora finalizó con un agradecimiento también a las religiosas. “Quiero dar también las gracias a cada una de mis hermanas: las aquí presentes, las ausentes, las que han partido a la casa del Padre y que hoy hemos querido hacer presentes, ofreciendo el anillo de la última hermana que ha fallecido en esta comunidad. Les agradezco a ellas, porque a pesar de ser pobres instrumentos, han desempeñado el sacerdocio del dolor como María al pie de la cruz, con actitud de fe contemplativa”.