Los agricultores se han concentrado ante la Subdelegación del Gobierno en Jaén
Los agricultores se han concentrado ante la Subdelegación del Gobierno en Jaén - Javier López
ECONOMÍA

Más de 5.000 agricultores indignados piden en Jaén medidas para que suba el precio del aceite de oliva

La multitudinaria concentración evidencia la preocupación del sector al vender el kilo por debajo de los 2 euros

JaénActualizado:

La metáfora gastada que equipara a la balsa de aceite con la calma ha perdido su sentido figurado. Ahora hay que relacionar al producto con la marejada, dado que el constante descenso del precio en origen ha motivado la rebelión del sector oleícola. Más de 5.000 agricultores se han concentrado hoy ante la Subdelegación del Gobierno para exigir que la administración central aplique medidas que propicien la recuperación de la rentabilidad. Las fuerzas de seguridad han impedido el asalto a la institución.

Decenas de policías antidisturbios se han situado ante las puertas de la Subdelegación para oficiar de línea de seguridad entre el Gobierno, que se resiste a activar el almacenamiento privado, y el sector, que le exige que propicie la retirada de aceite de oliva del mercado para que retorne la subida a los precios. Justifica su pretensión en que el kilo de la categoría virgen extra se vende ya por debajo de los dos euros.

«Con lo que nos pagan trabajamos mucho para ganar nada», ha explicado a este periódico un agricultor situado en primera línea, frente a los agentes, mientras que a su lado otro aceitero ha expuesto que el Gobierno tiene que hacer lo posible por evitar la ruina del sector. Un tercero ha arremetido contra los intermediarios, a los que ha acusado de propiciar la caída injustificada del precio.

Los representantes de las cinco organizaciones convocantes de la concentración (Asaja, UPA, COAG, Infaoliva y cooperativas) se han desgañitado en el remolque que ha oficiado de estrado porque la multitud ha gritado más que ellos. Entre aplausos y abucheos, los dirigentes agrarios han explicado que es preciso revertir una situación porque repercute en la economía de centenares de miles de andaluces. Uno de los portavoces ha pedido al Gobierno que aborde la bajada del precio como un problema de estado.

El mensaje de una pancarta («Los pueblos mueren») aludía a la consecuencia directa de la falta de rentabilidad. La producción de aceite de oliva es en decenas de municipios de Andalucía su principal fuente de riqueza. De manera que si el descenso se prolonga la despoblación se acelerará porque los agricultores jóvenes, muy numerosos en la concentración, optarán previsiblemente por abandonar el ámbito rural.