Obispado de Jaén
Obispado de Jaén - Javier López
GUERRA CIVIL

El Obispado entrega a Roma la documentación que avala el martirio de 135 jiennenses por «odio a la fe»

Algunos fueron fusilados, atropellados y dejados en cunetas, donde los devoraron los perros

Jaén Actualizado: Guardar
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Martos, 1936: Obdulia Puchol, fusilada en un camión «por beata». Alcalá la Real: Muñoz Maestre, párroco de Santa Ana, degollado en su casa con una navaja barbera. En Marmolejo es tiroteado un sacristán disminuido psíquico. En Jamilena el vicario fue asesinado en el vehículo en el que viajaba junto a una niña, Cecilia, sobre la que cayó su cadáver. Son 4 de los 130 mártires jiennenses cuya biografía estudia Roma para aprobar el proceso de beatificación.

El sacerdote Rafael Higueras es el instructor del informe, que consta de 20.000 folios, de los que 10.000 son documentales. En el resto explica las razones por las que deben de ser beatificadas estas personas, víctimas de la persecución religiosa derivada del «odio a la fe». Entre ellas hay 109 sacerdotes, una monja de clausura, 12 seglares varones, un matrimonio y una viuda, Obdulia, de 36 años, quien logró evitar el fusilamiento en el cementerio marteño, pero fue asesinada cuando regresaba a casa.

«La llevaron hasta el cementerio junto a otras personas, a las que fusilaron allí. Cuando iba a matarla ella les recordó las veces que les había ayudado. La dejaron viva, pero al regresar un hombre que acababa de subir al camión dijo a sus compañeros que a la más beata había que matarla». Y la mató. Al igual que otro grupo de republicanos acabó con la vida del titular de la parroquia alcalaína de Santa Ana, quien murió sentado, sin oponer resistencia.

«Aceptó el martirio», explica Rafael Higueras, al igual que hizo el resto, asesinado por la inquina de sus perseguidores contra la religión católica sin tener en cuenta su obra social. En este sentido, el sacerdote resalta que el factor común de las «130 atrocidades» es que se cometieron contra personas que hicieron de su vida un testimonio de fe y vida cristiana, durante la que se comprometieron «con los pobres, los trabajadores y los necesitados».

En este sentido, Higueras aclara que en Linares fue asesinado Antonio Cobo, presidente de la Acción Católica, desde la que ayudó a los desfavorecidos. Cobo está integrado en el proceso, como lo están los asesinados en Andújar. A algunos de ellos les atropellaron con un camión después de fusilarlos. A otros los dejaron en las cunetas, donde los devoraron los perros. Y en Villanueva del Arzobispo levantaron un tejado para ametrallar desde arriba a las personas confinadas en un colegio.

Higueras ha contado con la ayuda de un par de amanuenses para elaborar su informe, en el que ha trabajado durante 2 años y medio. La documentación está ahora en manos de la Congregación de la Causa de los Santos, cuyo primer paso será decretar la validez del proceso. Posteriormente, un grupo de historiadores y teólogos tienen que confirmar, respectivamente, la rigurosidad de los hechos y la espiritualidad de los mártires para proseguir su camino hacia la beatificación.