También denució ser víctima de acoso telefónico
También denució ser víctima de acoso telefónico - díaz japón
archivada la denuncia

La joven de Málaga hizo dos exámenes tras la falsa «violación»

Ni docentes ni alumnos notaron actitud extraña en su comportamiento

fernando del valle
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La joven de 17 años que denunció haber sido vejada y violada por cuatro chicos de su propio colegio en Málaga realizó dos exámenes de recuperación sólo media hora después del momento en que situó el aberrante episodio de agresión sexual que aseguró haber sufrido. Ni compañeros ni docentes observaron nada extraño en su comportamiento.

Ésta es sólo otra de las insólitas circunstancias que rodean el terrible caso de A.P.N., la joven cuyo caso fue adelantado el sábado por ABC. Una juez de Menores acaba de emitir un auto archivando el caso que se seguía contra sus cuatro presuntos agresores. Cuatro chicos de segundo de Bachillerato de un centro religioso de la capital malagueña que tuvieron que pasar por el trance de verse detenidos y dejar de ir al colegio por la denuncia de su propia compañera. Precisamente en el último trimestre del curso en que habrían de enfrentarse a la Selectividad.

Ahora, el auto dictado por la magistrada el pasado 30 de septiembre, al que ha tenido acceso este diario, les exonera de cualquier responsabilidad por no haberse podido probar ninguno de los hechos denunciados. Ni las agresiones físicas, ni el acoso telefónico ni la violación. Pero es más, la juez pide que se deduzca testimonio contra la denunciante por presunto delito de obstrucción a la Justicia. La acusación puede volvérsele en contra.

Denunció haber sido violada bucal, vaginal y analmente en los jardines del centro escolar

A los padres de los cuatro chavales y a sus abogados les ha tocado desmontar una a una las acusaciones que han pesado durante seis meses como una losa sobre sus cabezas. No ha sido sencillo, pero la colaboración de compañeros y docentes ha sido clave. Precisamente de declaraciones de alumnos y profesores durante la instrucción del caso se extrae el extraño comportamiento de la joven. Denunció haber sido violada bucal, vaginal y analmente en los jardines del propio centro escolar entre las 14.30 y las 15.00 horas del pasado 16 de marzo. Pues bien, sólo media hora después, A.P.N. se enfrentaba a dos exámenes de recuperación. De Química y de Inglés. Nadie advirtió nada raro en ella. Según recoge el relato del fiscal encargado del caso, incluso se acordó remitir estos exámenes a un perito grafólogo para que los comparara con pruebas realizadas en días anteriores por si se pudiera apreciar «un especial estado de ánimo, compatible con una vivencia estresante y traumática». La pericial no encontró «diferencias gráficas cualificadas».

En el auto se hace referencia también al parte médico que presentó A.P.N. a resultas de la espantosa agresión sexual que dijo haber sufrido. En él se recoge que la víctima presentaba «himen desgarrado, no reciente y cicatrizado», pero no queda acreditado que dicho desgarro se pudiera deber a una violación.

Sin pruebas

Es más, pudiera deberse a las relaciones sexuales que la propia niña ha reconocido haber mantenido con anterioridad. Así se lo ha revelado a su propio entrenador en diversas conversaciones de Whatsapp que mantienen. Y se pregunta la juez por qué la acusación particular no pidió al médico forense que concretara la fecha en que se produjo la herida. «En este sentido—dice la instructora— no hay la más mínima prueba que determine objetivamente esa agresión sexual».

Circunstancias todas que también se habían revelado en el estudio de evaluación que a la muchacha se le realiza en una fundación encargada de arropar a mujeres víctimas de abusos. En él, se tilda de «poco creíble» su testimonio. Tampoco le ha ayudado a la denunciante no haber sido capaz de declarar nunca ante el fiscal encargado del caso, pese a habérsele requerido su presencia.