Severo Ochoa y Dalí
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Severo Ochoa, el premio Nobel que estudió en Málaga

Ochoa recibió su primera comunión en la iglesia de San Agustín, entonces regida por jesuitas

cristóbal villalobos
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Durante este otoño se conmemora el 110 aniversario del nacimiento del científico Severo Ochoa, premio Nobel de Medicina en 1959, que, junto a Santiago Ramón y Cajal, es hasta la fecha el único español galardonado con un Nobel en ciencias por sus investigaciones en los campos de la bioquímica y la biología molecular, destacando sus estudios sobre el metabolismo energético y, especialmente, sobre las moléculas fosforizadas.

Mucho se ha escrito sobre la vida y obra del Nobel nacido en Luarca (Asturias), de su trabajo en las universidades y centros de investigación más importantes del mundo a diferentes aspectos de su vida privada, pasando por la multitud de premios y reconocimientos que atesoró en vida por su labor investigadora. Mucho menos se ha dicho de su infancia en Málaga, aunque él mismo la recordara en su discurso de aceptación del doctorado honoris causa por la Universidad de Málaga en el año 1987.

Un artículo del sacerdote jesuita Wenceslao Soto, en el último número de la revista Isla de Arriarán, presentado recientemente, recrea la educación más temprana del científico en nuestra ciudad.

El futuro Nobel, el menor de siete hermanos, empezó a vivir en Málaga a partir de los siete años cuando, tras la muerte de su padre en 1912, se le aconsejó a su madre, enferma de bronquitis crónica, que buscara un clima más benigno que el asturiano. Su hermano Luis continuó sus estudios en San Estanislao, mientras que Severo fue inscrito en el colegio de preparatoria Sagrado Corazón de Jesús, que los jesuitas acababan de abrir en la Calle Pozos Dulces, en un proyecto arquitectónico firmado por Fernando Guerrero Strachan unido a la residencia que los jesuitas aún poseen en calle Compañía.

Severo Ochoa permanecería en el colegio tres años, entre 1912 y 1915, preparando su ingreso en estudios superiores. Por aquellas aulas pasaron, entre otros, el poeta Manuel Altolaguirre, así como multitud de malagueños que acudían buscando el prestigio intelectual de la educación jesuita.

Durante estos años Severo realizó la primera comunión en la iglesia de San Agustín, entonces regentada por los jesuitas, como miembro de la Congregación Mariana de San Estanislao, a la que pertenecía como alumno de su escuela junto a los alumnos del colegio jesuita de El Palo.

En 1915 la futura eminencia se presentaría al examen de ingreso que le posibilitaría, el curso siguiente, comenzar sus estudios de Bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza de Málaga, en calle Gaona, estudios que completaba con la asistencia a una academia privada en la calle Sánchez Pastor junto a otros compañeros de clase.

De esos años de bachiller se conserva en el extenso archivo fotográfico de ABC una imagen, fechada en 1917, en la que Severo, que entonces tendría apenas doce años, posa tímido ante la cámara junto a sus compañeros de pupitre, ajenos por completo a la inteligencia que atesoraba esa pequeña cabeza y al destino que depararía a aquella instantánea casi 100 años después.