La delegada de Cultura, Carmen Casero, junto a la directora del Archivo, Esther Cruces
La delegada de Cultura, Carmen Casero, junto a la directora del Archivo, Esther Cruces - ABC

Las anchoas de Málaga abastecieron a Magallanes y Elcano en la primera vuelta al mundo

En conmemoración del centenario de la circunnavegación, El Archivo Histórico Provincial expone sus documentos relacionados con el viaje

MálagaActualizado:

El 20 de septiembre de 1519, cinco barcos y 265 tripulantes zarparon desde Sanlúcar de Barrameda hacia el oeste, completado una de las expediciones más importantes de la historia de la humanidad. Al frente, el portugués Fernando de Magallanes, quien consiguió el apoyo de la Corona Hispánica para completar la primera vuelta al mundo. Un hito histórico pero muy complejo, debido a las hambrunas o enfermedades que acecharon a la tripulación. Ahora, cinco siglos más tarde, sale a la luz el acta notarial que confirma que 200 barriles de anchoas malagueñas abastecieron a los marineros.

El documento, presentado este miércoles por el Archivo Histórico Provincial de Málaga, recoge de manera detallada los alimentos que se compraron en la ciudad para aprovisionar los barcos que saldrían meses después, entre los que destacan las «anchovas» -como se refiere en el texto original- que Baltasar Genovés, en nombre de Magallanes, compró al vecino Alonso Yáñez por un precio de 3077 maravedís.

«Trinidad», «San Antonio», «Concepción», «Santiago» y «La Victoria» fueron los cinco buques que emprendieron viaje, en ellos se distribuyeron los 200 barriles malagueños, que fueron procesados mediante la técnica del salpresado para que se conservasen durante mucho más tiempo. Este método, consistía en sumergir en salmuera durante unos días el pescado para posteriormente almacenarlos en barricas, donde las anchoas se disponían en círculos en su interior y mediante una ligera presión se eliminaban los fluidos del pescado.

Fue la «Trinidad» el buque que transportó las anchoas hasta Cádiz, bajo el custodio de Sanjuán de Amézaga, maestre de la nao. Aunque bien es cierto que este pescado es conocido con el nombre de boquerones cuando hacen referencia a los ejemplares frescos que se suelen presentar en fritura, mientras que se denomina anchoas al mismo tipo de pescado puesto en salazón, prensado y en aceite que adquiere un característico color tostado.

Anchoas que debieron pasar por Sevilla

Además del acta notarial, se ha incluido una copia del documento del Archivo General de Indias en el que se recoge la compra de estos 200 barriles de anchoas, un mapamundi con la ruta que siguió la expedición Magallanes-Elcano y un ejemplar de la revista «Andalucía en la Historia» con un dossier dedicado al viaje. Todo esto se podrá visitar durante el mes de junio en las instalaciones del Archivo Provincial, ubicado en el centro de la capital costasoleña, donde han querido completar la exposición con distintos textos sobre la primera vuelta al mundo, sobre la Casa de Contratación de Sevilla y sobre las anchoas malagueñas.

La delegada territorial de Cultura y Patrimonio Histórico, Carmen Casero, ha explicado este miércoles durante la presentación de los documentos, que se trata de un escrito de «tres páginas, en castellano antiguo y en buen estado». «La conservación de documentación de este tipo en Málaga es una rareza» ha apuntado, ya que el comercio de la Corona de Castilla con los territorios de ultramar partían desde el puerto de Sevilla. «No fue hasta diez años después cuando se permitió retomar las operaciones comerciales con las Indias a través de otros puertos, aunque siempre como destino de ida».

Esto se debe porque en 1503 fueron aprobadas las Ordenanzas de la Casa de Contratación de Sevilla por las que se establecía que todo el comercio con los territorios de ultramar debía pasar por esta institución que tenía atribuciones fiscales y judiciales. La seguridad del puerto fue un punto clave, pues estaba resguardado en el interior de la Península y solo se podía acceder tras un recorrido fluvial por el Guadalquivir.

Por su parte, la directora del Archivo, Esther Cruces, ha destacado el trabajo colectivo de los archiveros para llegar al documento, ahora expuesto. «Cruzamos información» con el Archivo General de Indias, ubicado en Sevilla, donde se ha puesto entre febrero y abril de este año la exposición «Sabores que cruzaron los océanos», procedente de Filipinas. Ciudad donde murió en combate Fernando de Magallanes durante la expedición.

En la exposición de Sevilla había un registro que indicaba «que había tantos toneles de anchoas malagueñas en una fecha aproximada» a la partida de los cinco buques que comenzaron la expedición ha explicado Cruces, quien se puso a investigar en la documentación del Archivo malagueño, dando con el documento que lo confirmaba.