Imagen de Tony King en una sesión judicial
Imagen de Tony King en una sesión judicial - ARCHIVO
ASESINATO

El arañazo que descubrió al asesino Tony King en Mijas

El 21 de agosto de 2003 apareció el cuerpo de Sonia Carabantes en Monda con restos del ADN del británico bajo sus uñas, lo que sería clave para que pudiera ser condenado también por el asesinato cuatro años antes de Rocío Wanninkhof

MijasActualizado:

Sonia Carabantes desapareció el 14 de agosto de 2003 cuando regresaba a su casa de una romería en Coín. Su familia se había trasladado a vivir allí dos años antes, tras una larga estancia en Suiza. Se hallaron restos de sangre y algunas pertenencias de la chica en el lugar de la desaparición, pero no se perdió la esperanza. Se le buscó sin descanso durante cinco días. El 21 de agosto, hace ahora 15 años, su cuerpo apareció oculto bajo unas pesadas piedras en un camino rural de difícil acceso en Monda. Aquel cadáver guardaba un secreto que desvelaría la identidad de un monstruo. Bajo las uñas de la chica los investigadores encontraron restos de piel. Tenían el ADN del asesino.

La autopsia reveló que la adolescente había muerto estrangulada. El cuerpo presentaba las marcas de un ensañamiento sádico y signos de lucha. En esa pelea, Sonia arañó al asesino. Los restos biológicos darían un vuelco a otro caso en Mijas. Coincidían con la saliva de una colilla del lugar donde mataron a Rocío Wanninkhof en 1999. Aquella joven había sido asesinada cuando regresaba a su casa tras estar con su novio. La equivalencia exoneraba a la encarcelada Dolores Vázquez por el crimen cuatro años después.

Había que encontrar al asesino de jóvenes. La difusión de esta prueba biológica hizo saltar las alarmas de Cecilia Pantoja, que recordó la conducta sospechosa de su exmarido cuando desapareció Carabantes. La mujer comenzó desmontar las excusas de su expareja sobre unas lesiones en un brazo, manchas de barro en su coche o las explicaciones sobre sus horarios. Habló con una amiga sobre sus dudas y puso su hipótesis en conocimiento de los investigadores. Tony Alexander King quedó al descubierto.

Aviso de Scotland Yard

Se comprobó que su verdadero nombre era Tony Bromwich y que era conocido en Gran Bretaña como «el estrangulador de Holloway». Había cumplido condena en Reino Unido y se refugió en la Costa del Sol. Llegó a España seguido de una alerta de Scotland Yard en la que se decía que era «un peligro potencial para las mujeres de España».

Tony King vivía entonces con otra pareja en Alhaurín el Grande, tras haberse divorciado de Pantoja. La Guardia Civil consiguió allí la prueba de ADN definitiva para cotejar las evidencias que guardaban las uñas de Sonia. Aquella prueba permitió desvelar el perfil de un «psicópata sexual». Lo definieron como retraído, callado, poco inteligente y muy pendiente de su imagen.

Impotente y fanfarrón

Estaba obsesionado con el culturismo y el consumo excesivo de esteroides le produjo una impotencia sexual aguda. La ingesta de alcohol hacía que se comportara de manera insolente y fanfarrona, llegando a pavonearse de acostarse con menores, de haber matado a los violadores de su hermana o de trabajar para determinados mafiosos.

El asesino fue condenado, gracias al arañazo de la chica, a 36 años de prisión por abusar sexualmente y asesinar a Sonia Carabantes, a otros 19 años por el crimen de Rocío Wanninkhof y a siete más por agredir y tratar de violar a una mujer de origen húngaro en Benalmádena en 2001. Debería tener 68 años cuando salga de prisión, aunque la abandonó de forma excepcional en 2007 para el funeral de su hija, que se ahogó en una piscina. Hasta 2033 no se espera que pueda tener permisos penitenciarios en España. Mientras tanto, Scotland Yard tiene una investigación abierta sobre su participación en el asesinato de dos niñas en Reino Unido en los cuatro años que perpetró también los asesinatos de Mijas.