Los diputados de Vox Macarena Olona e Iván Espinosa de los Monteros anunciaron la campaña por Borja
Los diputados de Vox Macarena Olona e Iván Espinosa de los Monteros anunciaron la campaña por Borja - EFE

BorjaVox recauda 110.000 euros para la multa al joven malagueño condenado por homicidio tras auxiliar en un robo

El joven de Fuengirola, tiene que pagar 180.000 euros a las dos hijas del delincuente al que mató a puñetazos

Borja rechaza la ayuda económica de Vox

MálagaActualizado:

Vox cerró a las 00.00 horas de este miércoles la cuestación emprendida el martes para recaudar dinero con el que ayudar a Borja, el joven malagueño condenado por homicidio después de que en 2015 auxiliase a una mujer a la que estaban robando en plena calle. En total, la campaña emprendida por el partido político ha logrado recaudar 110.000 euros.

En principio, según comunicó a ABC su abogado el martes, Borja había rechazado cualquier tipo de ayuda externa. Aunque «agradecen todo el apoyo que está recibiendo», el joven está enmpeñado en afrontar «personalmente» las consecuencias de la sentencia que le condenó a dos años de cárcel y a una multa por responsabilidad civil de 180.000 euros.

Sin embargo, horas después Vox matizaba asegurando que el joven aceptaba el dinero que se recaudase hasta la medianoche haciéndose cargo él mismo de la cantidad restante. De los 180.000 euros con que fue condenado a indemnizar a las dos hijas del ladrón que perdió la vida tras el forcejeo con él, ya pagó 6.000 antes incluso de que fuera dictada la primera sentencia contra él. Así que le quedarían por sufragar 64.000 euros.

Su abogado, Alfredo Herrera, ha presentado un recurso al juzgado de lo penal 9 de Málaga solicitando la suspensión de su entrada en prisión y pidiendo que le fuese aceptado un fraccionamiento del pago de la multa en plazos mensuales de 250 euros. «Lo que él, que es mileurista, puede pagar y con esfuerzo», afirmó su abogado.

También se ha presentado recurso de amparo ante el Tribunal Constitucional alegando «falta de tutela judicial efectiva» porque no se contestan las preguntas que planteaba la defensa y presunción de inocencia.

El caso de Borja, el joven de Fuengirola, por un malhadado episodio que sucedió hace cuatro años, ha dado la vuelta al país. Y ha generado una ola de indignación y de solidaridad en las redes sociales con posiciones a favor de la sentencia pero también muchas otras en contra que consideran que pone en cuestión el deber de auxilio.

Vox ha llevado el caso al Congreso de los Diputados. Su portavoz, Iván Espinosa de los Monteros, además de anunciar la puesta en marcha de la cuestación para pagar la multa, pidió el indulto para el joven fuengiroleño.

Pero Borja tampoco quiere solicitar el indulto, que fuentes del Gobierno central se comprometieron a estudiar si la petición termina llegando. Pedirlo sería, según se afirma desde su defensa, reconocer la comisión de un delito que siguen sosteniendo no fue tal. «Si la Justicia me mete en prisión, que lo haga, pero ha de constar que yo no tuve intención de causar ninguna muerte», ha defendido Borja ante su letrado.

Así las cosas, y en espera de la última resolución judicial, no parece claro que Borja termine librándose de cumplir su pena. Según los cálculos realizados por su defensa, por lo menos un año de cárcel tendría que cumplir hasta que le fuese de aplicación el tercer grado.

Una madrugada fatídica

Pero, ¿cuáles fueron los hechos que han dado pie a un dictamen que pocos entienden y pone en cuestión el deber de auxilio? Todo ocurre el 8 de febrero de 2015 a las 7.45. Borja, que salía de la discoteca en la que trabajaba, se topa con el cuadro que cambiará su vida para siempre.

En un callejón de Fuengirola un hombre y una mujer —ambos bajo el efecto de las drogas, según análisis forenses realizados posteriormente— tratan de sustraer el bolso a una limpiadora que acudía a esa hora a su puesto de trabajo en el hotel Las Palmeras.

El tipo, corpulento, de 42 años de edad, tiene inmovilizada a su víctima, que es pateada en la cabeza por la chica. Borja no se lo piensa y acude en su auxilio. Sale corriendo en pos del ladrón, que ya huye. Lo alcanza y se produce un forcejeo. Le propina dos puñetazos que le hacen caer y sufrir un traumatismo craneoencefálico con hemorragia cerebral que le ocasiona la muerte dos días después.

Si hubiera estado en prisión —tenía una requisitoria por delitos anteriores y era bien conocido de las fuerzas del orden locales— nada de esto se hubiera producido. La ladrona nunca fue a la cárcel al serle aceptada la eximente de drogadicción en el proceso paralelo que se siguió por el robo.

En diciembre de 2018, Borja fue condenado en primera instancia. El juez, no vio conducta dolosa en su actitud. Pero sí cuestionó la proporcionalidad de sus actos. En la sentencia, censura que no buscara «una situación alternativa» como «avisar a la Policía o limitarse a seguir» al delincuente.

El pasado mes de abril, la Audiencia confirmaba el fallo sin variar ni uno solo de los argumentos esgrimidos por el primer juzgador ni aceptar tampoco ninguno de los razonamientos del recurso de apelación presentado por la defensa. Borja, para los jueces, cometió un delito de homicidio por imprudencia grave. «No se observa una necesidad racional de utilizar la fuerza para impedir o repeler la agresión del fallecido contra un tercero, pudiendo haber usado otros medios o formas para auxiliar», rezaba este último fallo.