El maquinista a su salida de declarar como testigo del suceso
El maquinista a su salida de declarar como testigo del suceso - F. SILVA

CASO JULENEl operario que hizo la zanja en Totalán no vio tapado el pozo al que cayó Julen

El pocero asegura ante la juez que dejó una piedra sobre el agujero y que tras caer el niño vio que no estaba y se había rebajado el terreno 45 centímetros

MálagaActualizado:

Cuando encontró agua en su parcela, David Serrano, el dueño de la finca donde murió Julen, llamó a un maquinista para hacer un muro de contención que evitara desprendimientos de la montaña. Había que hacer una zanja en forma de «L» sobre la que colocar unos bloques de hormigón, que protegieran la plantación de aguacates y mangos. La juez de Instrucción 9 de Málaga tomó declaración este martes a este operario para aclarar la situación del pozo por el que se precipitó el pequeño de dos años. En su turno, el último de día, el maquinista aseguró que, cuando llegó a trabajar a la finca, el fatídico sondeo estaba destapado.

Narró ante la titular del juzgado que no vio la piedra de 15 kilos con la que el pocero dice que tapó el pozo y ratificó su declaración ante la Guardia Civil. En esta había dicho que vio a David Serrano –el único imputado por homicidio imprudente– tapar el agujero con dos piedras, moviéndolas con el pie.

Después de eso, se hizo un importante movimiento de tierra, pero los dos bloques de hormigón con lo que Serrano tapó el pozo, habrían permanecido allí, sobre la oquedad de 25 centímetros, hasta que el niño cayó al agujero y su padre, José Roselló, en un intento desesperado, los retiró del lugar, junto con todo lo que había, para que no le cayera nada encima al pequeño–declaró el padre–.

Movimientos de tierra

Sin embargo, el pocero, Antonio Sánchez, sigue manteniendo que dejó una piedra de 15 kilos sobre el agujero que luego fue retirada. Sánchez volvió a asegurar que en la parcela «hubo movimientos de tierra», como aseveró a ABC durante los primeros días de búsqueda, cuando explicó a los investigadores que todo en la finca estaba cambiando y que el pozo no estaba como lo había dejado su empresa cuando se retiró del Cerro de la Corona de Totalán. Explicó que se había hecho un rebaje de unos 45 centímentros desde el lugar donde había colocado la piedra.

Ante la magistrada volvió a ratificar esa declaración en la que dijo que hizo el pozo por donde cayó el niño. También que estuvo trabajando entre el 10 y el 18 de diciembre en la parcela de Serrano. Sánchez contó que hizo dos pozos, pero que trabajó en tres porque en la propiedad ya había hecho uno anteriormente que entubó porque tenía agua. Por un lado, perforó uno que tenía agua «como para una casa», pero no para una plantación de frutales y, por otro lado, hizo en el que cayó el niño el pasado 13 de enero.

Preparado para tapar el pozo

El abogado del pocero, Javier Rodríguez, explicó que la forma de actuar es que cuando se acaba la prospección, y no se halla agua. se quita una boquilla que se instala para evitar que el material extraído caiga dentro mientras se trabaja. Eso origina un derrumbe y genera una especie de cráter, sobre el que el pocero asegura que puso la piedra de 15 kilos para tapar el pozo.

En el entorno dijo que dejó unos 6.000 kilos de tierra, que no retiró por falta de medios. «Se dejó preparado para que una máquina lo tapara», afirmó Javier Rodríguez, que precisó que se hace así porque Sánchez no tenía medios para mover ese volumen de tierra y lo tenía que hacer «con palas».

Por su parte, el ayudante del pocero explicó que lo narrado por Antonio Sánchez era la forma habitual de actuar cuando se hacía una prospección, ratificando la versión ofrecida ante la Guardia Civil. Ante los agentes fue cuando aseguró que supuso que Sánchez había cerrado el pozo, pero no lo había visto. Por lo que sigue la incógnita sobre qué pasó con esa piedra que habría sellado el pozo. Si el pocero realmente la puso y luego se quitó o nunca fue colocada para sellar el agujero por el que cayó el pequeño Julen aquel fatídico domingo de comida familiar.