Dispositivo de búsqueda activado en la finca donde cayó en un pozo Julen
Dispositivo de búsqueda activado en la finca donde cayó en un pozo Julen - FRANCIS SILVA
CASO JULEN

Un mes después de la muerte de Julen en Totalán se atisban las primeras hipótesis

El niño cayó el domingo 13 de enero sobre las 14.00 horas a un sondeo para buscar agua en una finca familiar cuando pasaban un día de campo

La investigación determina el origen del tapón de tierra que cubría a Julen en el pozo de Totalán

MálagaActualizado:

Un mes después de la caída al pozo en Totalán del pequeño Julen, la juez que lleva el caso de la muerte del niño se pronunció sobre los primeros investigados. Lo hizo con una imputación por homicidio imprudente de David Serrano, primo del padre del niño y propietario de la parcela donde se iba a hacer un plantación de árboles frutales. Lugar en el que se produjo el suceso. En el juzgado de Instrucción 9 de Málaga se busca saber qué paso aquel domingo 13 de enero, que acabó con el resultado fatal de la muerte del pequeño.

Un trágico final para lo que pretendía ser un día de campo en familia, que ahora se investiga y que 30 días después arroja los primeros indicios para formular hipótesis sobre los que pasó aquel día, como explicó la Fiscalía en su propuesta para la investigación ante la magistrada. La línea principal seguiría siendo un accidente, pero buscan saber si se podría haber evitado y quién debería haberlo hecho.

Sobre las 13.00 horas de aquel domingo, a la finca de Totalán en el Cerro de la Corona, llegaron David Serrano y Adriana Jiménez con su hija pequeña, acompañados de José Roselló y Victoria García con el pequeño Julen. Iban a hacer un arroz para pasar una tarde de campo.

Adriana y José son primos y ambas parejas tienen una estrecha relación, que llevaba a los niños a estar juntos con frecuencia, criándose a la par, puesto que ambos tenían dos años. Hechos que se desgranan de las declaraciones remitidas al juzgado el pasado 17 de enero.

Un día de campo

Según las declaraciones de los cuatro ante la Guardia Civil, mientras José hacía los preparativos para el arroz cerca de Julen, David cortaba leña, Adriana jugaba con su hija y Victoria se fue a hablar por teléfono con el encargado de su trabajo para advertirle de que estaba enferma y que no iría a trabajar esa tarde.

En ese momento, antes de las 14.00 horas de ese trágico domingo, Julen echó a correr –según lo declarado– ante el intento de su padre de alcanzarlo. El niño cayó al pozo a los pocos metros y su padre trató de agarrarlo sin éxito.

Unos senderistas que pasaban por la zona haciendo la ruta del Dolmen del Cerro de la Corona, que lleva hasta un yacimiento arqueológico cercano, acudieron y fueron los que llamaron a Emergencias, mientras los familiares alertaban a la Guardia Civil. «Un niño se ha caído a un pozo», era el aviso dado.

Rescate imposible

Sin embargo, la oquedad era solo de 25 centímetros de ancho y podría tener hasta 150 metros de profundidad. El rescate era imposible. Arrancó una obra de ingeniería civil que llevó hasta Julen con un pozo paralelo y un túnel hasta donde estaba el pequeño, excavado por la Brigada de Mineros de Asturias.

Allí fue hallado sin vida 12 días y 11 horas después de aquella caída al pozo. El sábado 26 de enero, sobre las 1.25 horas de la madrugada, Julen era sacado del pozo por la Guardia Civil liado en una manta térmica. Se le comunicó a la familia, que nunca abandonó la esperanza esa misma noche.

La autopsia determinó que el pequeño había fallecido el mismo día de la caída. Un golpe en la cabeza provocó el fatal desenlace, según los informes preliminares. El padre del niño había declarado ante la Guardia Civil que lo escuchó llorar durante los primeros segundos y luego se produjo un silencio, que no rompió la esperanza durante la búsqueda, pero que evitó el deseado milagro.