Irene Villa durante el documental «El mayor regalo»
Irene Villa durante el documental «El mayor regalo» - ABC

Estepona dedica una calle a Irene Villa, víctima de ETA

La avenida hacia el nuevo hospital llevará el nombre de la periodista, quien perdió las dos piernas tras un atentado en 1991

MálagaActualizado:

El Ayuntamiento de Estepona ha acordado por unanimidad rendir un homenaje a Irene Villa, quien en octubre de 1991 fue víctima de un atentado de ETA, designándole el nombre de la periodista a la avenida que da acceso al nuevo hospital de la localidad, construido por el Consistorio.

El municipio malagueño reconoce de este modo el «mérito y superación» que la joven ha demostrado; convirtiéndose en una destacada esquiadora paralímpica, modalidad con la que se ha alzado con varios oros a nivel nacional. Así como, otros galardones como el del Club Rotario de Madrid, el Premio Niños de Europa, el Garbanzo de Plata en 2000 o la nominación para el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia y para los Premios de la Victoria de Washington en 1992.

El Partido Popular; con el alcalde de la localidad, José María García Urbano, a la cabeza; presentaron la propuesta este pasado jueves, el resto de las formaciones municipales apoyaron la proposición, por lo que en los próximos días se procederá al nombramiento de la avenida del nuevo Hospital de Estepona.

El día del atentado

Faltaban pocos minutos para que el reloj marcase las ocho de la mañana de aquel 17 de octubre de 1991. La ubicación era el barrio madrileño de Aluche. Allí una bomba estalló, estaba adosada al vehículo del teniente del Ejército de Tierra Francisco Carballar, provocándole la muerte. A unos 200 metros y una hora después, María Jesús González, funcionaria del área administrativa de la Dirección General de la Policía, se dirigía a llevar a su hija, Irene Villa, al colegio. El Seat 127 explosionó.

La segunda bomba lapa estaba colocada a la altura del asiento del copiloto. La niña, de apenas 12 años, se llevó la peor parte; perdiendo ambas piernas. Se salvó de milagro. Una de las hipótesis fue que el grupo terrorista ETA pretendiera asesinar a un inspector de Policía que era pareja de María Jesús González que, en ocasiones, viajaba en ese asiento.

La crueldad etarra y la superación que demostraron madre e hija convirtió este crimen en todo un símbolo frente al terrorismo, aunque la mayor parte de la ciudadanía desconoce que nunca ha sido resuelto. La zona en la que se produjeron los ataques está rodeada de colegios en los que estudiaban 700 niños. Muchos de ellos iban a pasar por el lugar de las detonaciones solo unos minutos después de producirse.