Personas obesas en una foto de archivo
Personas obesas en una foto de archivo - EFE
SALUD

Expertos de Málaga echan por tierra el mito del «gordito feliz»

Demuestran los vínculos entre obesidad y trastornos mentales

MálagaActualizado:

Ser obeso guarda relación con tener trastornos mentales como la ansiedad o depresión. Así lo han afirmado expertos del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA), quienes han echado por tierra el mito del «gordito feliz». En el estudio se pone de manifiesto la existencia de una posible incidencia entre los factores inflamatorios del tejido adiposo humano y algunos tipos de enfermedades mentales comparando la población de sujetos obesos y no obesos.

La investigación, basada en un estudio observacional, ha sido publicado en la revista «Scientific Reports», perteneciente al grupo «Nature», en torno al papel de los mecanismos biológicos subyacentes a la relación entre obesidad y trastorno mental; un proyecto liderado por Rajaa El Bekay, investigadora del grupo de investigación «Endocrinología y Nutrición, Obesidad y Diabetes».

Durante la investigación y al ver los resultados de esta, se demostró que «los niveles de expresión génica de los marcadores inflamatorios, principalmente en la grasa visceral, fueron significativamente más altos en sujetos con ansiedad y con trastornos del ánimo comparado con sujetos que no padecen ninguna enfermedad mental». De este modo, pudieron comprobar que quienes padecían trastornos mentales, suelen tener más grasa.

Un puto clave sería llevar a cabo un estudio de cómo la inflamación del tejido adiposo podría asociarse con «la presencia de trastornos relacionados con salud mental como la ansiedad, tanto en sujetos obesos como no obesos». Así lo puso de relevancia la psiquiatra del Hospital Regional de Málaga Lucía Pérez Costillas.

De este modo, queda demostrado que «existe una evidencia de un vínculo bidireccional entre la obesidad o alteraciones metabólicas y el estado neuropsiquiátrico», según la psiquiatra, quien ha asegurado que este grupo de investigación multidisciplinar está desarrollando más estudios, en los que se analizará si «los procesos inflamatorios que se originan en el entorno del tejido adiposo se podrían extender al cerebro y conducir a cambios sustanciales en la actividad de algunos circuitos, el metabolismo o la señalización de los neurotransmisores, entre otros».

Un hecho que lleva a pensar a las expertas que sí que se da una «fuerte asociación entre el cerebro y el tejido adiposo y, por tanto, entre la obesidad y los trastornos mentales».

La obesidad en Andalucía

Así mismo, la obesidad, pese a estar normalmente relacionada a enfermedades metabólicas como la diabetes tipo 2 y la resistencia a la insulina, también ha sido identificada como un mediador importante en la relación con enfermedades mentales. De hecho, más del 58% de la población andaluza presenta sobrepeso u obesidad, mientras que la prevalencia de la diabetes en la comunidad autónoma andaluza se sitúa en torno al 15%, algo superior a la media nacional.

En torno al 35% de los sujetos obesos padecen, además, algún tipo de enfermedad mental, un porcentaje que ambas investigadoras consideran «bastante alto» y que «llevan a pensar en estrategias para encontrar posibles dianas de diagnóstico y tratamiento precoces».

En este sentido, tanto El Bekay como Pérez Costillas apuestan por «la identificación de biomarcadores que ayuden a diagnosticar y prevenir la aparición de la enfermedad mental actuando en el comienzo de la obesidad». De este modo, se podría revertir, sirviendo como herramienta de diagnóstico precoz. La obesidad así, «contribuiría a la toma de decisiones en el ámbito clínico en relación a la prescripción o no de un tratamiento preventivo a sujetos con problemas de obesidad y metabólicos».