El prestigioso forense Luis Frontela
El prestigioso forense Luis Frontela - V. Gómez
LUCÍA VIVAR

El forense de las niñas de Alcasser investiga la muerte de Lucía

Luis Frontela está a disposición de la familia para esclarecer las causas del fallecimiento de la niña aparecida en las vías de Pizarra

J.J. MADUEÑO
MÁLAGAActualizado:

Los padres de Lucía Vivar, la niña de tres años encontrada sin vida en las vías de Pizarra (Málaga), n o asumen la hipótesis oficial del accidente que les dio la Guardia Civil, cuarenta minutos después de encontrar el cuerpo. Por esta razón, se están poniendo en manos de profesionales que puedan arrojar luz sobre lo sucedido. El último que está colaborando es el forense Luis Frontela, uno de los más mediáticos y prestigiosos del país, que tiene a sus espaldas colaboraciones en alguno de los crímenes más sonados de la historia reciente de España. Frontela colabora en este caso con Carlos Pérez Aguas. Ambos están examinando las pruebas forenses del cuerpo de Lucía para esclarecer las causas de la muerte de la niña el pasado 27 de julio.

Son muchas las dudas sobre lo sucedido aquella noche y, por eso, la familia se ha puesto en manos de Luis Frontela, catedrático de Medicina Legal de la Universidad de Sevilla. El forense participó en la acusación particular del crimen de las niñas de Alcasser. El 13 de noviembre de 1993, Toñi, Miriam y Desiré desaparecieron haciendo autostop hacia una discoteca de Picasent. Dos apicultores encontraron sus cadáveres 63 días después cerca del pantano de Tous. Fue uno de los casos más mediáticos de España, pero no es el único del afamado forense. Entre sus indagaciones está el caso de Marta Couceiro en 1995. Su novio, David Villafañe pidió, 20 años después y tras haber cumplido condena por el asesinato, que Frontela pudiera examinar el corazón de Marta. El órgano tendría información relevante sobre una patología de la chica que demostraría la inocencia de Villafañe, después de pasar 17 años en prisión.

En 1984, se exhumaron los cadáveres del crimen de Los Galindos. Luis Frontela y su equipo iban a intentar esclarecer un múltiple asesinato, que dejó cinco muertos en un cortijo sevillano en 1975, y que acumula 40 años de incógnitas. La historia del catedrático pasa por su colaboración en el caso Marta del Castillo o por su investigación sobre el caso Mari Luz en Huelva, donde la promesa de confidencialidad a la familia le impide desvelar lo descubierto. Es una larga nómina de casos, donde se incluye una investigación sobre el caso de Sandra Palo. La joven de 22 años y con una discapacidad psíquica leve que en mayo de 2003 fue brutalmente violada y asesinada por un grupo de delincuentes menores de edad.

Con este historial la familia de Lucía se ha puesto en sus manos para saber qué paso aquella noche y qué fue lo que causó la muerte de la niña. Entre los hallazgos hechos en un informe preliminar, está que la pequeña Lucía sufrió dos golpes en la cabeza. A falta de una ampliación de este documento de los forenses, la pequeña Lucía habría sufrido, como relatan sus padres, Antonio Vivar y Almudena Hidalgo, dos lesiones de diferentes trayectorias. Una más pequeña y otra de mayor tamaño. Según los datos ofrecidos por los forenses, sería la pequeña la que le causó la muerte, poniendo en duda que sea producida por el tren.

Entre las pruebas nuevas aportadas, como relataron los padres en una entrevista a ABC, estaría una prueba de los órganos de la pequeña. Este estudio vendría a contradecir la hora oficial de la muerte. Según el informe preliminar, como relatan los padres, la hora del deceso habría sido anterior a la oficial –primer tren de la mañana a las 6.35 horas–. Es el segundo informe privado que refuta esta hora. El criminólogo Lluís Duque también contradijo la data del deceso y la situó entre tres y cinco horas antes de lo establecido. «La forense no tomó la temperatura a Lucía», explican los padres, sobre las razones por las que se pudo reseñar mal la hora del fallecimiento.