Castaños afectados por la avispilla
Castaños afectados por la avispilla - ABC
Agricultura

El insecto que intenta salvar una comarca de Málaga

Agricultores instan a las administraciones a que se aúnen o habrá un éxodo rural

MálagaActualizado:

No mide más de 3 milímetros, pero es capaz de salvar todo un territorio. La torymus sinensis es una avispa parasitoide, capaz de controlar la plaga de la de avispilla del castaño que acecha al fruto de este árbol. Málaga es la principal productora de castañas de Andalucía, junto con Huelva, y es en las comarcas del Valle del Genal y de la Sierra de las Nieves donde hay más de 4.000 hectáreas; unas 1.500 familias que ven peligrar sus árboles y economía.

Agricultores, empresarios, alcaldes y pueblos enteros depositan su confianza en la torymus sinensis, la única baza que existe para paliar el daño de la avispilla del castaño. Pero no todo está perdido. Ni salvado. La suelta del depredador «se ha hecho tarde, casi un mes» lamenta el alcalde de Cartajima, Francisco Javier Benítez, quien ha tildado de «chapuza de última hora» la gestión por parte del nuevo Gobierno andaluz y ha criticado la decisión del socialista de no haberlo dejado zanjado antes de su marcha.

«Hay que dejar los temas políticos a un lado» advierte Benítez, pues solo así los diversos Ayuntamientos afectados, la Junta de Andalucía y la Diputación de Málaga se pondrán «todos a una» para solventar la problemática. El alcalde de Cartajima afirma que hay especies de castaños que están «afectados casi el 80%». Estos datos desoladores se traducen en que los árboles «no se va a vestir de hojas al completo como un año normal sin la plaga. Esos castaños, cuando pase el verano, pueden morir, advierte. Las partes altas se pueden quemar por el sol».

«Estamos a tiempo de planificar y buscar fondos» para proteger la cosecha que se gestará el año que viene. De momento, el delegado territorial de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible, Fernando Fernández Tapia-Ruano, ha asegurado que en las próximas semanas se «seguirá ampliando la liberación de individuos hasta superar los 500, cubriendo así las necesidades de la provincia».

Desde el sector aseguran que la única solución para combatir la plaga es con su «depredador específico». El hándicap es que es una especie exótica, explica a ABC el responsable del sector del castaño de COAG Andalucía, Francisco Boza. Al ser así se deben «realizar estudios antes de introducirlo en el país según Ley de Biodiversidad», por lo que es el Ministerio de Agricultura el que tiene que dar luz verde. Sin embargo, en los últimos cuatro años el Ejecutivo autonómico ha llevado a cabo «sueltas experimentales».

Ante este panorama, los profesionales ha exigido agilidad al Ministerio y una «suelta mayor» a la Junta. Boza ha confirmado que en los últimos días la cartera estatal ha «concluído los estudios y son favorables. Se está tramitando la regulación del torymus a través de un Plan de Contingencia Nacional».

Pérdidas en la provincia

La avispilla del castaño ha causado estragos en otros países como Italia o Francia. La experiencia de estos agricultores hacen saltar las alertas en Málaga, donde se estima que se pueden llegar a perder el 80% de las variedades de castañas extratempranas y un 50% de las tempranas. Respectivamente la cosecha pasada fueron un 40% y un 20% de pérdidas. La Pilonga, la más habitual en la provincia, «aún no podemos valorarlo» advierte Boza.

Aunque no es la única consecuencia. Paco Martín, socio de la empresa especializada en la castaña AgroSerranía Martín Lagos, advierte que como «no se aborde bien» puede desembocar en un éxodo rural. «El campo una vez que empiece a no producir, se puede abandonar. Esto lleva a despoblación y dejadez». Un panorama desolador que será irrevocable y provocará el hundimiento de la economía de varios pueblos de la provincia de Málaga, donde el motor es la producción de la castaña.

Martín reivindica «la unión entre pueblos y administraciones» para que en las próximas ediciones la suelta se haga a tiempo. En el momento en el que las hojas de los castaños empiecen a aparecer y a ser visibles las pequeñas agallas que provocan la larva de la avispilla del castaño, que suele ser a mitad de abril aproximadamente. Después, es tarde.

Menos calidad y menor cantidad

Las cosechas se verán afectadas tanto en calidad como en cantidad. Así lo esperan los agricultores y desde COAG Andalucía, quienes advierten que la falta de hojas en los árboles provocará una reducción en la capacidad fotosintética de éstos. Aún así, deberán estar pendientes porque no hay experiencia en árboles meridionales, tal y como explica Boza, quien mantiene que las altas temperaturas, la sequía, la insolación y la desprotección por la falta de hojas pasará factura en los castaños.

Los más viejos, los más atacados por la tinta y los más débiles podrían morir, aunque «ahora no queremos pensar en eso». En lo que sí que tienen la vista puesta es en negociar con la Consejería de Agricultura una partida económica para que los productores no abandonen el cultivo, amenazado, además, por los fuegos forestales estivales.