Área de rescate de Julen en Totalán - EFE
Caso Julen

La investigación determina el origen del tapón de tierra que cubría a Julen en el pozo de Totalán

El juzgado recibe el análisis de los materiales que había sobre el pequeño en pozo de Totalán y dice que se habría formado de manera «fortuita»

MálagaActualizado:

La ampliación de las diligencias de investigación sobre la muerte del niño de dos años Julen Roselló en el pozo de Totalán ha conseguido desvelar una de las principales incógnitas que seguía arrojando el caso: cómo se produjo el tapón que se encontraron los equipos de rescate sobre el niño a 70 metros de profundidad, dificultando su tarea hasta límites insospechados.

Era uno de los datos que se estaban esperando para seguir dando veracidad al relato de los padres sobre cómo ocurrieron los hechos y, de paso, seguir despejando dudas sobre el accidente. Según fuentes del caso consultadas por ABC, el nuevo documento aportado a las diligencias del Juzgado de Instrucción 9 de Málaga apunta que este tapón se formó por la caída del niño y que se hizo de una forma «fortuita».

Esto daría veracidad a la hipótesis principal sobre cómo se originó uno de los principales impedimentos en el rescate de Julen, que ralentizó los trabajo durante dos días e hizo que se tuviera que acometer una gran obra civil para hacer realidad el rescate. Julen se precipitó al pozo el pasado 13 de enero sobre las 14.00 horas en Totalán. Era una oquedad de 25 centímetros de ancho por algo más de 70 de profundidad.

El niño fue en caída libre hasta el fondo de aquel oscuro sondeo para buscar agua para regadío en el Cerro de la Corona. En ese descenso, según estas últimas pesquisas, habría arrastrado materiales de las paredes irregulares del propio pozo hasta las profundidades, ya que no estaba encamisado con ningún tubo para asegurarlo.

Trataron de romperlo

Es lo que se desgrana del informe del análisis de los materiales de composición del tapón, que ocultaba al niño en el pozo e impedía llegar hasta él para sacarlo. El tapón medía algo más de un metro de anchura. Durante los primeros días de rescate la idea fue romperlo con una gavilla y luego succionar el material que se iba desgranando.

En esa tarea, conforme se iba profundizando en ese material compacto, salió una bolsa de gusanitos que el niño estaba comiendo antes caer al pozo, también un pequeño vaso que llevaba en la mano y restos biológicos. La llegada del análisis de estos restos, tras las primeras 48 horas de rescate, fue la evidencia de que Julen estaba en el pozo, pese a que no se le conseguía visualizar por culpa de este tapón «fortuito».

Tampoco se podía seguir profundizando por si el niño estaba debajo y se le causaban lesiones. El protocolo era de buscar a una persona viva, ya que no se podía constatar su fallecimiento con certeza por culpa de ese tapón.

Evitarlo con una obra civil

El avance en la succión del tapón era lento. Cada noche, la desintegración de este bloque de tierra y piedras era de pocos de centímetros, por lo que se pensó en evitarlo para llegar al niño. Sabedores de que Julen podría estar entre los 71 y los 74 metros, se buscó un pozo paralelo y un túnel para llegar al pequeño saltándo ese obstáculo.

Fue localizado sin vida el sábado 26 de enero a las 1.25 horas. Estaba de pie sobre el fondo del pozo, con los brazos arriba y un golpe en la cabeza que le había arrebatado la vida el mismo día que cayó al agujero.

Faltan por llegar los informes definitivos de la autopsia y otros análisis sobre el material que había debajo de Julen. Estos últimos tendrán que desvelar por qué el pozo sólo medía unos 72 metros, cuando la perforación inicial era de 109 metros de profundidad.

Es una de las incógnitas que tiene que aclarar aún la investigación dirigida por la magistrada encargada del caso, que ha imputado, hasta el momento, al dueño de la finca por homicidio imprudente y ha pedido la declaración de una docena de testigos para esclarecer los hechos. Estas comparecencias arrancan el 22 de febrero.