José Manuel Muñoz Gambero y Ángeles Muñoz muestran alguna de las huellas
José Manuel Muñoz Gambero y Ángeles Muñoz muestran alguna de las huellas - Francis Silva
Historia

Investigan si el homínido más antiguo del planeta vivió en Andalucía

Expertos internacionales atribuyen seis millones de años a unas huellas encontradas en la provincia de Málaga

Álora (Málaga)Actualizado:

En la roca del paraje Laja Prieta podrían estar impresas las huellas de los ancestros más antiguos del ser humano. Ya son dos los paleontólogos de prestigio internacional que creen que las huellas encontradas en Álora son las más antiguas del planeta. Y es que, en lo que eran las orillas de un gran lago en esta zona de Málaga, abundan las pisadas de diferentes especies. Entre ellas hay una secuencia de varios pasos que invitan a pensar, a falta de confirmación, que se trata del primer homínido conocido que caminó sobre sus dos piernas. «Los pasos no son como los de un primate, están alineados igual que las huellas que dejaría un humano», explica el profesor Georges Gierlinski, profesor del Instituto Geológico Polaco y director Museo Paleosafari Moab Giants de Estados Unidos, que explica que la primera evolución de los homínidos fue la «bipedestación».

Este paleontólogo experto en huellas aventura que los hallazgos de Álora tienen una edad mínima de seis millones de años, aunque baraja una horquilla en la que este homínido puede llegar a tener una edad de unos siete millones de años. Es la misma datación que hizo el profesor Nikolais Spassov, director del Museo de Historia Natural de Sofía. Sobre el terreno Spassov aconsejó esperar a los análisis geológicos de la piedra para saber la edad exacta en la que se secó el lago y fosilizó la orilla, para saber cuándo se podrían haber formado los fósiles. Sin embargo, no dudó a la hora de situar a esta especie en albores más remotos del tiempo conocidos hasta ahora.

Se puede estar ante una especie que no se conociera hasta el momento y que habitara durante el Mioceno en toda la cuenca del Mediterráneo. «La morfología del pie muestra que los dedos son como los de los humanos, pero la parte del talón sigue siendo igual a la de los primates», señala Gierlinski, quien explica que son el mismo tipo de huella que se ha encontrado en Creta y también similar al que se está investigando en un yacimiento de Turquía. «Esto va a reescribir la historia sobre la evolución humana. Ya es cuestionable que el hombre venga de África, cuando los primates procedían de Europa», afirma el investigador polaco sobre esta suerte de «eslabón perdido» de la morfología homínida.

Hasta el momento, Lucy con 3 millones de años era un australopithecus afarensis que representaba a último eslabón conocido de la cadena evolutiva hacia el ser humano. Sin embargo, las huellas descubiertas en Creta pusieron en jaque esta teoría y ahora lo que se está estudiando en Álora da peso a esa especie anterior que también anduvo por el mundo sobre dos piernas. La secuencia de pasos encontrada en este pueblo del valle del Guadalhorce es similar a una estudiada por el propio Gierlinski en Tanzania, pero esta es de un australopithecus de dos millones de años de antigüedad. «La forma del pie se asemeja a la de los humanos, no es como esta», afirmó el investigador polaco.

Resto animales

Los restos arqueológicos de este municipio de Málaga también permiten conocer cómo eran sus manos o cómo aún podían adoptar las posturas de los primates, como muestran sobre el terreno José Manuel Muñoz Gambero, director de la excavación, y al que acompaña su hija, María Ángeles Muñoz, subdirectora en estos trabajos. Ambos explican que muchos de los restos son de animales. Hay impresas huellas de pájaros, rinocerontes, elefantes, hienas… «Esto es muy importante. Es el único lugar donde podemos estudiar también el entorno donde se desarrollaban estos homínidos», explica Gierlinski.

Lo encontrado permite a los investigadores no sólo indagar en una supuesta especie desconocida que sería la más antigua encontrada hasta el momento, sino también definir cómo era el Mediterráneo hace seis o siete millones de años. Los animales que dejaron sus huellas impresas, los restos de sequedad del enorme lago que había en la zona o incluso la elevación de la piedra tras el choque de las placas técnicas, podría aventurar como ha sido la transformación de la zona y en qué ambientes vivían este tipo antepasados.

Pero no sólo eso, porque el yacimiento es mucho más amplio. Como explica Muñoz Gambero se han encontrado restos de épocas posteriores. La zona es una suerte de santuario ancestral. «Hay una especie de escritura lineal, en las covachas de la roca existen pinturas rupestres y hay unos círculos que creemos podrían ser algo de astrología», afirma el arqueólogo.

En las pinturas se representan a los miembros de la tribu con unos sombreros o tocados, que pueden ser rituales. En la ladera de la montaña se han encontrado unos extraños círculos. «Uno de ellos representa un eclipse solar», afirma Muñoz Gambero, que dice que estos ancestros estudiaban el cosmos y la astrología para saber cómo eran los ciclos vitales de los lugares que habitaban, como los meses de lluvias, el calor, la nieve, las migraciones animales y en épocas posteriores también las cosechas.

Gierlinski cree que la zona es una especie de «templo», basándose en un hallazgo similar que hicieron en Estados Unidos. «Mi teoría es que en el Neolítico se asentó una civilización que vio las huellas en la piedra y esa roca con forma de cabeza que hay en el paraje y creyeron que era un lugar mágico o místico, que dedicaron al culto a esos ancestros», señala.

Los hallazgos aún tienen que pasar más revisiones científicas. La Fundación Madeca, dependiente de Diputación de Málaga, va a incorporar en las próximas fechas a un tercer experto internacional. El siguiente en llegar a Álora será C. Fassoulas, doctor en Geología y jefe del departamento de Geodiversidad del Museo de Historia Natural de Creta, donde hay unas huellas similares y que deberá corroborar lo avanzado por sus colegas.