El empresario Félix Revuelta y su esposa, Luisa Rodríguez, junta a Antonio Molina y a Miguel Gómez y Molina
El empresario Félix Revuelta y su esposa, Luisa Rodríguez, junta a Antonio Molina y a Miguel Gómez y Molina - J.J.M.
GALA DE VERANO

Los joyeros de la realeza en Marbella cumplen 50 años

Gómez y Molina reunió a sus amigos y clientes en una cena de gala en La Zagaleta, la urbanización más exclusiva de la Costa del Sol

BenahavísActualizado:

Son una empresa familiar, pero en los últimos 50 años se han convertido en la referencia de las principales fortunas del mundo para comprar joyas. Gómez y Molina Joyeros celebraron el sábado su medio siglo de vida de la mano de Antonia Molina, fundadora en 1969, y con el recuerdo del progenitor Miguel Gómez, fallecido en un accidente de avioneta en 1993. El lugar elegido fue La Zagaleta, la urbanización más exclusiva de la Costa del Sol. Mansiones de varias decenas de millones en una finca privada entre sus dos campos de golf, el club hípico o la casa de campo, donde se celebró el evento y a la que para pertenecer a su club hay que ser aceptado por la sociedad, abonar los 90.000 euros para el ingreso y luego 11.000 para el gasto anual.

Allí los clientes y amigos de la joyería recordaron anécdotas de la mano de sus hijos, que habían preparado una velada inolvidable con un espectáculo producido por Ara Malikian y un tablao flamenco que levantó los olés de algunos de los principales joyeros del mundo, llegados de París, Suiza o Roma. Entre los invitados los pudientes árabes que veranean en Marbella, puesto que esta joyería es el lugar de confianza de las casas reales de Arabia Saudí, Emiratos Árabes, Marruecos o Jordania. «Desde Marbella para el mundo», aseguró Miguel Gómez y Molina.

Se recuerda cuando la princesa Soraya de Persia buscaba allí el complemento a sus esplendorosos ojos y como, cada verano, sus tiendas son visitadas por los miembros de las familias reinantes en países como Kuwait o Qatar. En la gala, por ejemplo, destacó la figura del general Theophilus Danjuma expresidente de Nigeria y uno de los mayores multimillonarios de África, que compartió conversación con el Conde Rudi, histórico director general del Marbella Club Hotel.

La «jet» de Marbella es fiel cliente de las cuatro tiendas en la ciudad, la más insigne es la que está en la entrada de Puerto Banús. Una de sus clientas es la princesa María Luisa de Prusia. En la lista de clientes históricos están Camilo José Cela, Al Bano y Romina Power o Shirley Bassey, que en una ocasión compró una corbata de oro con nudo de diamantes. Miembros de una época dorada cuya estela siguen grandes empresarios como Félix Revuelta, presidente del Naturhouse, que también estuvo en La Zagaleta deseando un cumpleaños feliz.

Entre los ilustres nacionales de su cartera de clientes están desde Ana Obregón, Bárbara Rey a Carmen Lomana, pasando por el difunto Antonio Flores o la mexicana Linda Christian. Los habituales como María Eugenia Martínez de Irujo, Francisco Rivera Ordóñez o Isabel Pantoja también compraron en estas tiendas, donde Antonio Banderas adquirió obsequios para Melanie Griffith antes de hacerlo para Nicole Kimpel.

Tiendas frecuentadas por Eva Longoria en sus visitas a Marbella, donde se recuerdan los gustos de José María Iñigo, Carmen Sevilla o Sean Connery. La joyería pasó de manos de los padres a las de los cuatro hijos, formados en Francia, Suiza o Estados Unidos, con el mejor cartel internacional como gemólogos. José, Miguel, Raquel y Marina han heredado el imperio que levantó su madre desde una pequeña tienda. Lo hizo con el apoyo de su padre, Miguel Gómez, un antiguo empleado del príncipe Alfonso von Hohenlohe, que se sumó a los esfuerzos de su esposa para levantar sucursales por varias ciudades de la Costa del Sol y Palma de Mallorca, donde el progenitor se llevó a su familia un año cuando fue enviado a velar allí por los intereses empresariales del príncipe germánico.

Uno de sus últimos logros de esta joyería marbellí ha sido traer al diseñador Robert Procop a exponer en España, muestra inédita con alguna pieza que superaba el millón de euros. Sin embargo, en estos años han marcado varios hitos, como tener el mayor diamante negro del mundo, la colección de joyas de la duquesa de Windsor de Cartier, el reloj más caro que hizo jamás la firma Corum o la mayor promoción de diamantes del grupo De Beers.

Las mesas de su gala se organizaron por las grandes marcas que distribuyen como Fabergé, Boucheron, Utopia, Damiani, Greubel Forsay o los relojes de Patek Philippe, que tiene piezas que puedan llegar a costar más de dos millones de euros. Los directores y algunos propietarios de estas firmas asistieron a este encuentro familiar, en el que Gómez y Molina derrochó cariño bajo el brillo de la luna de la sierra de Benahavís.