Agnese Klavina en una de las fiestas a las que asistió en Marbella
Agnese Klavina en una de las fiestas a las que asistió en Marbella - ARCHIVO
Desaparecida

Ni el juez sabe qué le pasó a Agnese en Marbella

El juicio a las dos personas que vieron por última vez a la letona en Marbella dice que no fue secuestrada y no aclara su paradero

MarbellaActualizado:

Siguen las sombras sobre qué le pasó a Agnese Klavina en Marbella la noche del 6 de septiembre de 2014. Sobre las 06.00 horas abandonó la discoteca Aqua Mist de Puerto Banús junto a dos británicos y ahí se pierde su pista. En las cámaras de seguridad se ve cómo sube a un Mercedes S63 AMG en compañía de Westley Capper e Ian Porter, que han sido procesados por su secuestro y condenados por coacciones. El primero a dos años de prisión y el segundo a seis meses. Sin embargo, la sentencia deja la incógnita de dónde está la joven letona casi cinco años después.

La chica se marchó de Riga (Letonia) a Londres para buscarse la vida. Durante cinco años vivió en la capital del Reino Unido, pero unas vacaciones en Marbella le cambiaron su forma de ver el futuro. Es cuando decidió volver a mudarse. Compró un billete y recaló en la Costa del Sol. Pronto encontró un trabajo en la recepción del prestigioso Ocean Club en Puerto Banús, pero una noche, antes de acabar el verano, salió de fiesta y no se le ha vuelto a ver con vida.

Las pistas sobre ella son escasas. Se sabe que se la vio charlando con una desconocida aquella noche, cuando sus amigos se marchaban de esta sala de fiestas. Agnese se quedó allí, continuó bebiendo y coqueteó con los dos procesados, junto a la otra mujer, como revela la sentencia a la que ha tenido acceso ABC. Después de un rato juntos, los penados invitaron a ambas mujeres a acompañarles al domicilio de uno de ellos en la urbanización El Madroñal, pero sólo la letona accedió.

Sin embargo, «se muestra reticente a acompañarles» antes de entrar en el coche y, según la sentencia, uno de ellos «no acepta el cambio de opinión». «Aprovechándose» de que Agnese Klavina «se encontraba en un evidente estado de embriaguez y de su superioridad física, pues no sólo es un hombre, sino que es muy corpulento» consigue «doblegar la voluntad» de la joven para que entre en el automóvil. Es en ese momento cuando se pierde su rastro, sólo llevaba unos meses en Marbella.

La sentencia explica que no fue secuestrada, al menos en ese momento. No hay pruebas para culpar a los dos británicos de nada que no sea llevarse a la chica en un momento de debilidad. Según la sentencia, no se puede hablar de una detención ilegal, puesto que «no es introducida a la fuerza en el vehículo del procesado, sino que lo hace voluntariamente, aun cuando su voluntad se encontrase viciada por el previo consumo de alcohol y probablemente otras sustancias tóxicas».

No hubo secuestro

Y desde ese momento, la única versión que se conoce es la que Capper dio a la Policía Nacional cuando fue interrogado sobre la desaparición. El británico aseguró que durante el trayecto en el coche los dos varones consumieron cocaína y que, en un momento dado, la chica les pidió que pararan el vehículo para apearse. Según el relato, la dejaron en una rotonda de la carretera de Ronda, aunque luego cambiaron la ubicación por una zona sin acerado ni iluminación. La sentencia dice que el lugar estaba a unos dos kilómetros de su casa, era una oscura cuneta y ella iba vestida de fiesta, bajo los efectos del alcohol o de otras sustancias.

Durante tiempo, se siguieron varias pistas. Todas apuntando a los dos procesados como responsables de la desaparición e, incluso, posible muerte de la chica. Se llegó a investigar una hipótesis que apuntaba a que Agnese fue arrojada al mar desde un yate propiedad de la familia de Capper. La teoría surgió de una grabación de las cámaras de seguridad del puerto de La Duquesa en Manilva. En ella se veía a Capper junto a dos personas, una de ellas con una gran maleta. 

Zarparon aquel día rumbo a Ibiza, aunque una avería en los motores les obligó a atracar en Cartagena, donde se intervino el barco. Las pruebas refutaron estos planteamientos. Los restos biológicos encontrados en aquel yate fueron cotejados con el cabello rubio encontrado en el Mercedes, con el perfil genético de la hermana y la madre de la desaparecida –desplazadas a Marbella tras conocerse su ausencia–. También con la muestra del peine y el cepillo de dientes de Agnese. Todos los resultados fueron negativos. Ahora el juicio al dueño de aquel yate solo prueba que se marchó con ellos en el coche, pero no desvela el misterio de qué le ocurrió a la letona aquella noche.