Julián Moreno, jefe del grupo de Bomberos que trabaja en el operativo de Totalán
Julián Moreno, jefe del grupo de Bomberos que trabaja en el operativo de Totalán - ABC
RESCATE DE JULEN

Julián Moreno: «Cierro los ojos y solo soy capaz de ver la oscuridad donde está Julen»

El jefe de los Bomberos del Consorcio Provincial de Málaga narra su experiencia al frente del operativo que trata de sacar al niño del pozo

El rescate de Julen, en directo

TotalánActualizado:

El pasado domingo, Julián Moreno, jefe de Bomberos del Consorcio Provincial de Málaga, se había sentado a cenar con su familia. Acaba de coger los cubiertos cuando sonó el teléfono. Al otro lado de la línea estaba el jefe del grupo desplazado a las 14.00 horas a una parcela de Totalán para rescatar a un niño de dos años. Era el pequeño Julen, que se había caído a un pozo. Le contaron que el hueco medía 25 centímetros y tenía 110 metros de profundidad, que los padres narraban cómo al pequeño se lo había tragado la tierra y que el agujero era inaccesible. Colgó la llamada y se preparó para irse. Su esposa le preguntó si le guardaba la cena y luego la calentaba. La respuesta fue: «No me esperes, que no vuelvo».

Desde aquel momento, reconoce que su cabeza no para de calibrar posibilidades, que se van rechazando sobre la marcha por culpa del terreno. No duerme, come cuando puede y no se permite desfallecer en el esfuerzo. «Al estar tantas horas junto a ese maldito pozo se te clava en el pensamiento», explica Julián Moreno, que señala: «Cierro los ojos y solo veo la oscuridad donde está Julen. Es esa oscuridad inmensa, que cierras los ojos y sigues viéndola», afirma.

Esa visión dice que es la que le hace estar 18 horas diarias al pie del cañón. «Esta mañana me levanté a las seis. La simple visualización de esa oscuridad te da fuerzas para seguir trabajando, porque todos somos padres», señala Moreno, quien asegura que no nota las horas. «La noción del tiempo aquí arriba es otra. Cuando te quieres dar cuenta está anocheciendo», remarca Julián Moreno, que dice que se trabaja sin mirar el reloj. «La prueba se dio cuando hubo nueve bomberos tirando de la goma de succión partida durante horas, hasta que consiguieron sacarla», recuerda.

Narra cómo su cuerpo tiene «como un chute de adrenalina». «Te vas a dormir y no puedes. Solo piensas en la imagen del pozo, en las soluciones que se tratan de dar y en los trabajos… No se logra conciliar el sueño», remarca. Explica que no consigue descansar más de tres horas y a veces solo una, como la noche que se fue pensando en cómo debía ser la cápsula de seguridad para que los mineros entren en el pozo paralelo. «Llegué y me puse a darle a vueltas. Cuando tenía lo que podría ser la solución dibujada, me fui a la cama», recuerda Moreno.

«No hay manera de dejar de imaginar soluciones. Es imposible. Cuando estás en casa para descansar a la cabeza te vienen 20.000 ideas para intentar solventar todos los problemas», afirma el bombero, que dice que la familia es consciente de este tipo de exigencias van aparejadas a ser bomberos. «Una forma de vida», concluye.

«Creemos que está vivo»

Por eso, cuando va a casa dice que no le hablan de lo que está pasando. «Me dejan que me duche, tratan de que me despeje. Su mayor preocupación es cómo estamos anímicamente y la presión a la que estamos sometidos», abunda el jefe de bomberos del operativo que trata de salvar a Julen, al que promete devolver a sus padres. «En el fondo Julen es como si fuera nuestro hijo. Creo que para muchos de mis bomberos también. Y por un hijo se da todo», remarca.

Es ese «amor de padre» el que les hace sobreponerse a todos los obstáculos. «Lo vamos a sacar de ahí abajo vivo. No vamos a parar hasta que no lo devolvamos a su familia», afirma rotundo, dando siempre un soplo a la esperanza. «Creemos al cien por cien que el niño está vivo. Es lo que nos mantiene en pie», explica Julián Moreno, que dice que todo pensamiento sobre un final fatal para el niño «está desterrado». «No hay hueco para esto», afirma tajante el jefe de los bomberos.

«No hay dudas de que está vivo». «El niño va a salir vivo de ahí abajo. Si dudamos en esa creencia podemos cometer errores», explica este experimentado bombero, que también es técnico superior de Riesgo Laborales y psicólogo, cuadno afronta otro día interminable en el rescate a la espera de poder ver el momento en el Julen, casi una semana después de haberse caído a ese pozo en el corazón de la Sierra de Totalán, pueda salir de agujero.