Imagen del interior de la cueva de Nerja
Imagen del interior de la cueva de Nerja - ABC

MálagaLa Cueva de Nerja echa el telón de los espectáculos para evitar su deterioro

El Festival de Música y Danza se celebrará a partir de ahora en el escenario exterior

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Entre estalagmitas y estalactitas, a varios metros bajo la tierra malagueña grandes artistas se han subido al escenario de la Cueva de Nerja, un enclave mágico para disfrutar de la cultura en un enclave natural. Montserrat Caballé, Josep Carreras, Ainhoa Arteta, Joaquín Cortés o numerosos espectáculos de prestigiosas escuelas de ballet han disfrutado sobre las tablas de la gruta, que echará el telón. La protección y conservación se estaba viendo mermada por el aforo de las actuaciones, las luces y el trasiego del montaje del escenario, entre otras cuestiones, lo que ha llevado a la subdelegada del Gobierno en Málaga y presidenta de la Fundación Cueva de Nerja, María Gámez, a proponer en la próxima sesión plenaria del patronato de este organismo que no se vuelvan a celebrar espectáculos.

Una decisión que aplauden los profesionales que conforman el Instituto de Investigación, quienes venían avisando del padecimiento de la cavidad. «Los conciertos en el interior surgen desde el descubrimiento. En aquella época había unos criterios de conservación inexistentes; la sensibilidad era distinta y tenían su razón de ser» ha explicado a este periódico el conservador arqueólogo de la Cueva de Nerja, Luis Efrén Fernández, quien es miembro del equipo encargado controlar el impacto humano al que se somete diariamente la gruta.

Hasta 500 personas han conformado el público de algunas de las actuaciones que han tenido lugar en uno de los yacimientos arqueológicos más importantes del país y esta aglomeración ha sido uno de los detonantes, no porque estropeen el enclave a propósito sino porque «el dióxido de carbono de la respiración se mezcla con el agua de goteo y las filtraciones de la cueva, convirtiéndose en agua ácida que se vuelve corrosiva» con los espeleotemas y afectando, e incluso haciendo desaparecer, las pinturas rupestres. Un sometimiento que costaba al monumento natural meses de recuperación, tal y como ha apuntado Fernández.

El incremento de las temperaturas y traer material del exterior que provocaban hongos «peligrosísimos», también han sido perjudiciales para la fauna, denominada troglobia, y los microorganismos endémicos, que habitan en la parte más profunda de la cueva. La fauna troglobia de una cueva suele contar con especies endémicas, es decir, exclusivas de la cueva, que representan un recurso de gran valor científico. Desde un punto de vista biogeográfico y evolutivo, algunas especies poseen la categoría de paleoendemismos, es decir, son reliquias de una fauna en su mayor parte extinta.

Es por ello que los horarios de visitas y el aforo por día a este Bien de Interés Cultural (BIC) «no es una cosa caprichosa» sino que mira por la conservación de la gruta, que fue descubierta hace 60 años, el 12 de enero de 1959, por cinco amigos que entraron buscando murciélagos. Aquellos jóvenes de entre 14 y 21 años no sólo descubrieron la guarida de estos mamíferos, sino el monumento natural que más visitas recibe de Andalucía con más de 450.000 personas en el último año y con una fundación que maneja un presupuesto de 4,3 millones de euros.

Ahora Fernández y su equipo esperan que se apruebe con éxito la bajada del telón de la Cueva y que el Festival Internacional de Música y Danza celebre la totalidad de sus espectáculos en el auditorio exterior, que en esta edición ha duplicado su aforo. «El escenario es inigualable, el entorno es maravilloso, pero lo principal es mantener este excepcional tesoro patrimonial para que todos podamos seguir disfrutando de él y sea un legado para las próximas generaciones», mantuvo la subdelegada del Gobierno hace una semana.

Gámez defendió la idea de que el nuevo auditorio en los Jardines Exteriores es «el emplazamiento idóneo para la celebración del festival por completo y ahí debemos centrar nuestros esfuerzos, en que sea el mejor auditorio al aire libre de la Costa del Sol».

Mientras tanto Luis Efrén continuará mimando, junto a su equipo, la cavidad, que parece datar de hace 11 millones de años y que es uno de los escasos monumentos naturales declarado por el Instituto Geológico y Minero de España como Lugar de Interés Geológico.