Protestas frente al Hospital General de Málaga
Protestas frente al Hospital General de Málaga - ABC
Salud

Los médicos de Andalucía apuntan ya a Pedro Sánchez en su petición de mejorar la sanidad

Los facultativos exigen que haya igualdad territorial en materia sanitaria

MálagaActualizado:

El maltrato a los médicos no cesa y los facultativos ya no pueden más. El culpable de la situación en la que se encuentra la sanidad nacional es el Estado central liderado por Pedro Sánchez. La situación «equisdistante» entre los Gobiernos y el acuerdo firmado recientemente entre el Ministerio de Hacienda y los sindicatos de la Mesa de la Función Pública sobre las subidas salariales hasta el 2020, han encendido la mecha entre los profesionales.

Esta medida es «un insulto para los trabajadores públicos». Un pacto «indignante» que provoca una subida salarial «insignificante» tras los años de recortes que la sanidad y sus profesionales han padecido. Además, desde el Sindicato de Médicos de Málaga (SMM) han denunciado que el acuerdo «no contempla el recorte del salario base y las pagas extra de junio de 2010».

Ante tal situación de maltrato y desprecio, los profesionales sanitarios han vuelto a salir a la calle para continuar reclamando una sanidad pública y de calidad, en la que los médicos reciban el trato que merecen.

Los facultativos del Centro de Salud de Huelin, del Hospital Regional de Málaga, del centro de salud de Las Lagunas y otros centros de la provincia se han concentrado en la mañana de este jueves en los accesos de ambos centros hospitalarios para plantar cara al abuso que las administraciones están llevando a cabo con la sanidad.

El presidente del SMM, Antonio Martín, ha desgranado de forma resumida las exigencias de los médicos y un decálogo en el que se detallan todas las reivindicaciones que el sector lleva reclamando desde hace año.

Requisitos para una Sanidad saneada

Entre las peticiones para que la Sanidad nacional mejore, los facultativo reclaman la restitución de la carrera profesional en todo el territorio nacional, «ampliarla al personal no fijo y funcionarios de otras administraciones, y que sea homologable en todo el Sistema Nacional de Salud», combatiendo así la brecha salarial de hasta 12.000 euros.

La jubilación flexible entre los 60 y los 70 años, que las lenguas cooficiales no sean un requisito para ser empleado del SNS y que se garantice la titulación de todos los profesionales, sean extracomunitarios o no, es esencial para que la sanidad española avance, mejorando así la calidad del servicio público ofrecido.

En referencia a las guardias, el decálogo leído contempla que deben retribuirlas al menos como hora ordinaria y computarlas como tiempo de trabajo. De igual modo, los profesionales exigen que sean voluntarias, que se valoren en todos los efectos de cara a la Seguridad Social para acumular derechos en la jubilación y que se retribuyan, como mínimo, con el valor de la hora ordinaria.

Más del 40% de los médicos no tienen plaza en propiedad, entre los que se incluyen interinos y un significativo y creciente porcentaje de facultativos con contratos eventuales y precarios. Para luchar contra esta lacra, los profesionales proponen: convertir en interinos a todos los eventuales con más de un año de antigüedad en su puesto.

El incremento «desmesurado» de facultades de Medicina, así como plazas para el alumnado tiene como consecuencia la pérdida de excelencia y calidad en la enseñanza, por lo que exigen que se adapte el número de plazas en la universidad con las ofertadas para el MIR, donde además se han disminuido las de formación especializada.

En materia de financiación, los profesionales han recaldado que la Sanidad es un «pilar fundamental» en el Estado de Bienestar, por lo que es necesario que el aporte económico por parte de los gobiernos sean «estables y suficientes» para contar con los recursos humanos necesarios y técnicos.

Reestrablecer la jornada de 35 horas es otro de los puntos necesarios para que reclan. Llegó a estar implantada en todas las comunidades autónomas, pero el Gobierno la anuló en 2012 como una de las medidas para hacer frente a la crisis económica.

Todas estas necesidades no son nuevas, pero sí necesarias para que los profesionales sanitarios puedan seguir ofreciendo un servicio público, de calidad y excelente como debe ser el Sistema Nacional de Salud, una de las joyas de la corona de Estado español.