Jorge Martín, portavoz de la Guardia Civil, habla en rueda de prensa sobre la realización de los trabajos - J. J. Madueño
Rescate de Julen

Ya van tres cargas explosivas en Totalán para buscar a Julen ante la dureza «extrema» de la roca

Jorge Martín asegura que «es la montaña la que marca tiempo» y que ha habido ya tres microvoladuras para resquebrajarla

Totalán Actualizado: Guardar
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La Brigada de Salvamento Minero de Asturias sigue tratando de avanzar en el túnel que los debe llevar hasta Julen en Totalán. La piedra se resiste y no quiere descubrir el paso hasta el pequeño, que lleva enterrado en un pozo de 25 centímetros de ancho por 110 de profundidad desde el pasado 13 enero a las 14.00 horas. Los turnos de los mineros son intensos. Pasan bajo tierra una hora y media, dos horas, hasta el cuerpo dice basta. Alargan los relevos, que iban a ser cada 45 minutos, hasta que están exhaustos. Aún así, el Dolmen del Cerro de la Corona se resiste.

Ya van tres cargas explosivas contra la roca para continuar el trabajo, que no pasa de los 1,5 metros en las últimas 19 horas. «La montaña nos marca el ritmo», aseguró Jorge Martín, portavoz de la Guardia Civil, que explicó que el material encontrado a 72 metros de profundidad es «extremadamente duro». El uso de explosivos hace que todo se retrase, cada carga tiene un proceso que se puede alargar por encima de las dos horas.

Según explicó el portavoz de la Guardia Civil, primero los mineros deben descender y evaluar la situación. Luego hacen una serie de perforaciones donde se tiene que colocar el explosivo. Tras esto, ascienden con la cápsula a través del pozo de rescate y bajan dos agentes de la Unidad de Montaña de la Guardia Civil, que son los que colocan las cargas explosivas en los puntos indicados por los mineros. Este proceso lleva un tiempo aproximado de una hora y media, mientras que se hacen las comprobaciones y los Tedax preparan las mezclas para la detonación.

Una vez vaciado el túnel de los mineros y el pozo por donde deben ascender y descender, se pone en marcha todo el aparato de ventilación. Se inyecta aire para sacar todos los gases venenosos y el aire contaminado que hay bajo tierra tras la detonación. Ese trabajo lleva entre 30 y 40 minutos. Una vez limpiada la mina, los brigadistas vuelven a bajar para poder continuar con el trabajo manual. Golpeando la piedra hasta el último aliento.

Sobre las 11.00 horas, el helicóptero de la Guardia Civil que está en el operativo tuvo que elevar el vuelo en dirección a Sevilla. La razón fue para ir a cargar más material de detonación para poder seguir trabajando. «Siempre debe haber material explosivo para poder trabajar almacenado», remarcó Martín.

Existe la posibilidad, que sobre pasados los dos metros de galería a 72 metros bajo tierra, desde el túnel de rescate hasta el pozo donde está Julen, los especialistas mineros puedan hacer una especie de taladro en la roca por la que meter una cámara y ver si el niño está en ese punto. Si logran divisar al niño a esa altura, sería la primera vez en 12 días que se avista a Julen en la oscuridad de ese angosto agujero.