Pablo López en Starlite Marbella
Pablo López en Starlite Marbella - ABC
MÚSICA

Pablo López: «Soy un chico distraído; la música me salva la vida»

El malagueño cosechó uno de los éxitos más rotundos que se recuerdan en Starlite Festival con la presentación de «Camino, fuego y libertad», su último disco

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En solo 15 días las entradas para ver a Pablo López en Starlite Marbella se habían agotado. Las 3.000 localidades que tiene la Cantera de Nagüeles estaban vendidas para el concierto de un músico que puso el auditorio en pie con las primeras canciones. Era su gran noche. En las primeras filas estaba su madre, había ido su familia, sus amigos, actuaba su hermano como «dj» después y había ansias de ver a un cantante que no para de crecer pegado a un piano. «Soy un chico distraído; la música me salva la vida», dijo después de abrir con «El camino», que compusiera para la película «Thi Mai. Rumbo a Vietnam».

Presentaba su nuevo disco «Camino, fuego y libertad», ese con el que está de gira y pide al público que «levanten el culo del asiento y sean libres», como hizo en «El Niño», para seguir con «Vi» y rematar las emociones con «Ven», del disco «El mundo y los amantes inocentes». Entonces llegó uno de los momentos más entrañables de cuantos se recuerdan en las siete ediciones del festival. Pablo López interpretaba «El patio», pero se calló. Sus dedos se deslizaban por el piano y la voz la ponían tres mil almas entregadas. Cantaron aquella letra como si fueran uno y emocionaron al cantautor de Fuengirola. «Ya está», dijo al concluir una ovación cerrada que hizo encenderse las luces blancas del auditorio.

Aquello había sido el fogonazo de «El incendio», que estaba por llegar y que le llevó a pedir perdón por haber perdido la voz en una de sus canciones por la emoción. «No te preocupes mamá, que estoy bien», bromeó el cantante desde detrás del piano. Atalaya desde la que cantó contra los que se escudan detrás del whatsapp en «El teléfono». Pidió «Lo imposible» y el público volvió a corear «Dos palabras», que grabara con la brasileña Paula Fernandes en 2015.

«Te espero aquí», que cantara con la venezolana Georgina en 2013, calentó al público una vez más para desembocar en «Hijos del verbo amar». Entregados a los discursos y al piano de Pablo López llegó «El mundo» y «El gato», dedicada a ese felino que se quedó en Fuengirola con su madre cuando los dos hermanos se marcharon a Madrid para vivir sus carreras musicales. «La dobleuve» fue una huida del tiempo «Suplicando» por «El futuro». El concierto lo quiso cerrar con «La libertad», pero tuvo que volver.

Las luces volvieron a encenderse. «Pedidme lo que queráis», aseguró ante el público antes de apagar los micrófonos y abrir la tapa del piano. Sin tecnología y solo con la acústica de las rocas de la cantera, volvió a cantar «El patio». Esta vez, nadie coreó, ni interrumpió. El silencio era sepulcral. Respeto máximo a un artista que se estaba dejando la garganta para llegar, sin ayudas tecnológicas, a la última fila de una grada que postraba a sus pies. La ovación es de la más grandes que se recuerdan en Starlite Marbella. Situándolo a la altura de los más grandes. Hubiera sido un bonito broche. Solo, ante las tres mil personas en pide, pero no los iba a dejar ahí.

«Lo saben mis zapatos» anunció un final irremediable que llegó con «Tu enemigo», aquel tema que cantara con el colombiano Juanes. La madera temblaba, la roca era de colores y en las colas de salida del concierto solo se comentaba la increíble fuerza de una estrella andaluza de la música internacional.